Rumanía, vivero de prostitución de la Unión Europea

Un vallekano en Rumania

“Está vergüenza, la prostitución, se la debemos al sistema económico, a la existencia de la propiedad. Una vez haya desaparecido la propiedad privada, desaparecerá automáticamente el comercio de la mujer”. Alexandra Kollontai.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las ganancias ilícitas obtenidas por el trabajo forzoso se calculan en unos US$ 32.000 millones al año, de los cuales un 76% proviene de la explotación sexuaL. Según la misma OIT, 20,9 millones de personas son víctimas de trabajo forzado a nivel mundial y se encuentran atrapados en empleos de los que no pueden escapar.

Se estima que la trata de personas –tráfico ilegal de hombres, mujeres y niños con fines de explotación laboral y sexual forzosas- alcanzaba los 27 millones de personas en el mundo y que poco más de 1,2 millones de mujeres había sido objeto de “venta”.

Entre las víctimas de la trata de personas se ha observado una mayor diversidad de nacionalidades en Europa occidental y central que en todas las demás regiones del mundo, y en su mayoría (84%) la trata era con fines de explotación sexual. En los últimos años, las víctimas proceden principalmente de los Balcanes y la ex Unión Soviética, en particular de Rumania, Bulgaria, Ucrania, la Federación de Rusia y Moldavia.

La trata realizada desde los Balcanes, la ex Unión Soviética y Europa central se caracteriza por el reclutamiento a cargo de familiares de las víctimas. Según estudios realizados en la Republica Checa, Polonia y Rumania, la mayoría de las víctimas son reclutadas por conocidos, amigos o familiares.

Hasta el año 2017, en Europa se calculaba que alrededor del 60% de las víctimas identificadas procedían de los Balcanes, Europa central y la ex Unión Soviética, de los antiguos países comunistas, cuya población sufrió un empobrecimiento económico y social brutal desde la instauración del capitalismo, en los años 90.. Un 13% eran originarias de América Latina, alrededor del 5%, de África y un 3%, de Asia oriental.

En los últimos años han aparecido en Europa nuevas nacionalidades involucradas. La proporción de víctimas de China, el Paraguay, Sierra Leona, Uzbekistán y Turkmenistán ha aumentado con el tiempo. También cada vez más víctimas chinas han sido detectadas en países europeos. En Holanda, los centros de masaje chinos fueron descritos por primera vez como una ‘forma emergente de prostitución’ en el 2005 y, en 2017, el chino fue el grupo extranjero de víctimas más prominente en el país.

En datos generales, el 50% de las víctimas de explotación sexual en la Unión Europea proceden de paises miembro, Bulgaria y Rumania. Una tendencia que se aceleró tras la entrada de ambos países a la UE el 1° de enero de 2007.

Por ejemplo, en Austria, donde la prostitución es legal, se puede empezar a trabajar en ella sin haber obtenido todavía el permiso laboral que tarda entre 7 y 9 años para un inmigrante. Sólo un 3 por ciento de las prostitutas son austríacas. Según la organización Freethem, en lo que atañe a Austria, de Rumania, proviene el 40 por ciento de las mujeres prostituidas; de Hungría, el 24 por ciento, de China, el 6 por ciento. Un 14 por ciento del total proviene de otras partes del mundo.

En España, que encabeza la lista de países europeos consumidores de prostitución, la mayoría de víctimas de trata con fines de explotación sexual son mujeres entre los 18 y 25 años provenientes de Brasil, Bulgaria, Colombia, Ecuador, Nigeria, Ucrania, Rusia o Rumania.

En definitiva, uno de los países de la Unión Europea (UE) que más se ve afectado por la horrible realidad de la trata de personas es Rumania, donde miles de mujeres y niños son reclutados y forzados a la prostitución u otros tipos de esclavitud moderna en otro estado de la misma UE o países extracomunitarios.

Se suponía que una concesión a la UE en 2007 traería a los rumanos «muchas ventajas», como viajes sin pasaporte, salarios generosos y derechos laborales más fuertes. En cambio, salvo lo primero, ninguna expectativa se cumplió. Muchas mujeres terminaron como esclavas sexuales en los sórdidos burdeles de Londres, Berlín y Roma, donde quienes intentan escapar corren el riesgo de morir o ser torturados. Las represalias pueden extenderse a los miembros de la familia en Rumania, ya que las mafias amenazan con regresar a la aldea de la víctima y matar o mutilar a sus hermanos, padres o hijos. Todo ello, bajo la inacción general (muchos vecinos y autoridades locales conocen la situación) y la incompetencia o complicidad institucional.

Rumania ha sido transformada, especialmente tras su ingreso en la UE, en un país vivero de mujeres esclavas, un país de tránsito crucial para la trata de personas con fines de explotación sexual. La ubicación geográfica estratégica de Rumanía (en Europa del Este y muy cerca de la parte occidental de Oriente Medio) lo convierte en un país de origen, tránsito y también un destino para la trata de seres humanos. Además, la entrada de Rumania en la Unión Europea (UE) en 2007 permitió la libre circulación de los ciudadanos del país a otros países de la UE, lo que hizo que el país se convirtiera en un lugar aún más atractivo para los traficantes de personas, ya que pueden transportar fácilmente a sus víctimas a otros países de la Unión Europea.

Sin embargo, lo más importante es que en 1990 el porcentaje de pobreza en Rumania, según el Banco Mundial, no llegaba al 5% de la población, mientras en 2016 había, según esta misma institución, un 23.6% de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza nacional , con un salario neto promedio de 2108 RON (el equivalente a 667 USD). Con estas condiciones socioeconómicas, Rumania es uno de los países de la UE con el mayor número de personas víctimas de la trata de personas.

Las mujeres jóvenes de zonas rurales o marginadas y aquellas con los niveles más bajos de educación son las más propensas a caer en manos de traficantes con fines de explotación sexual. Sin embargo, a diferencia de otros países o regiones, las víctimas no son secuestradas habitualmente. Los traficantes generalmente actúan bajo identidades encubiertas o falsas, crean una buena relación con las víctimas y a menudo les ofrecen trabajos aparentemente bien remunerados, una educación o incluso una relación amorosa para convencerlos de que se muden al extranjero. Una vez en el extranjero, las víctimas son privadas de su libertad y forzadas a la prostitución, la pornografía u otras formas contemporáneas de esclavitud y explotación. Como la mayoría de las víctimas de la trata de personas provienen de áreas menos desarrolladas y generalmente tienen niveles más bajos de educación, no están familiarizadas con el funcionamiento de las redes de trata de personas y son vulnerables a los traficantes.

La ley en Rumania prohíbe cualquier tipo de venta de personas; sin embargo, estas leyes están lejos de detener la trata de personas. La lucha contra la trata de personas, así como muchas otras formas de delincuencia organizada transnacional, es extremadamente difícil. Participan muchos agentes y suborganizaciones, tanto en el ámbito público como privado. Sin embargo, Rumania es uno de los países de la UE con los niveles más altos de corrupción (solo superado por Bulgaria), lo que hace que sea aún más difícil combatir la trata de personas, ya que los políticos, los trabajadores del sistema judicial y las fuerzas de seguridad pueden en muchos casos omitir su deberes y colaborar con las redes de trata de personas para recibir beneficios lucrativos.

Iana Matei, directora de Reaching out Romania, una organización que intenta refugiar a chicas que han podido escapar de estas redes ante los intentos agresivos de las mafias por captarlas de nuevo, «Estamos viendo exportar y entrenar a niñas de tan solo 10 u 11 años, por así decirlo, en toda Europa (…) En algunos casos, incluso son vendidos por sus propios padres para cubrir deudas».

No es difícil ver por qué tantas mujeres han sido atrapadas: en la zona rural de Rumania, donde viven la mayoría de los objetivos de los traficantes, el 70 por ciento viven sumido en la pobreza, mientras que la tasa de deserción escolar es de hasta el 40 por ciento y los salarios son más bajos que 2 € por hora.

Precisamente, actualmente un escándalo ha estallado tras el asesinato de dos menores rumanas en la localidad de Caracal, en el sudoeste del país, precisamente por un conocido colaborador de las redes de explotación sexual de la zona, ante la inacción e, incluso, colaboración de las fuerzas de seguridad y las autoridades. El asesino había sido ya detenido por formar parte de un grupo que chantajeaba a niñas para enviarlas a Italia o, aún más cerca, a la base norteamericana del escudo antimisiles de la localidad cercana de Deveselu, que ha multiplicado el problema de la prostitución en la zona exponencialmente. Ya en 2012, decenas de estudiantes se vieron obligados a practicar la prostitución por un grupo criminal, para el placer de los soldados estadounidenses, pero también de algunos austriacos expatriados de la zona para la consolidación de plantas hidroeléctricas. Las chicas fueron chantajeadas con imágenes de video durante las fiestas y con frecuencia las sacaban durante horas para llevarlas a los clientes. Un total de al menos 30 niñas fueron explotadas.

Entre los seis miembros del grupo al que pertenecía el asesino de las dos niñas de esta semana había dos bomberos empleados en la Dirección de Salvamento de la provincia de Olt. Los implicados captaban a las chicas en bares o a través de conocidos. Los violaron o persuadieron a tener relaciones sexuales. Los informes fueron filmados y utilizados para obligar a menores a prostituirse por dinero. Los estudiantes, de entre 14 y 18 años, a menudo se veían obligados a salir durante horas para tener relaciones sexuales.

Entre los responsables de la explotación sexual no solo se encuentran los «vendedores», sino también los consumidores. En este sentido, España es el «paraiso» de la prostitución, estimandose que anualmente entran en España entre 40.000 y 50.000 jóvenes para ser prostituidas, la mitad de las cuales son menores de edad.

Parece ser que el papel reservado a España por Bruselas, la progresiva transformación de la España postindustrial en centro de servicios de Europa, hace que la prostitución aumente su presencia en el país a gran ritmo, sin que las autoridades hagan nada al respecto. Al contrario, parece ser que en España, las drogas y la prostitución aportan más al Producto Interior Bruto (P.I.B.) que la investigación y desarrollo (I+D). Tal como recogía al respecto el periódico El economista, «los cambios estadísticos introducidos en el cálculo del Producto Interior Bruto (PIB), que incorporan entre otros elementos la estimación del aporte de actividades ilegales como prostitución y drogas, incrementaron en 1,7 puntos porcentuales el tamaño de la economía española en 2010, convirtiendo así a España en el quinto país de la eurozona donde mayor incremento se observó por la contabilización de estas actividades».

Si nos atenemos a las cifras de dinero que mueve la prostitución, de los ingresos que genera, España ocupa efectivamente un lugar muy alto en la lista internacional. En primer lugar, España es, según el informe de VocesVisibles, el país europeo con más consumo de prostitución (39%), donde también se señala que «La mayoría de las víctimas proceden de la UE (65%), principalmente de Bulgaria, Rumanía, Polonia y Hungría. Gran parte de las víctimas de países no pertenecientes a la UE proceden de Nigeria, Brasil, China, Vietnam y Rusia».

Por otro lado, poniendo el foco en las víctimas del negocio, los antiguos paises socialistas de Europa del Este, así como los paises que aportan inmigrantes atraidos por el «falso bienestar» del viejo continente, son las principales fuentes de prostitución, estados desde los que el desastre provocado por la reinstauración capitalista tuvo como consecuencia un éxodo masivo de trabajadores desesperados en busca de trabajo o de cualquier tipo de ingresos para poder sobrevivir.

En el estudio «La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles«, citado por RT en un reciente artículo, se afirma,que el 74% de las víctimas de explotación sexual en España son mujeres rumanas, y el 90% de acusados por explotación sexual son también personas de nacionalidad rumana, lo que indica con claridad la fuerte presencia de mafias rumanas operando en España. Otras mafias de la prostitución muy activas en el país son las de origen nigeriano y chino.

En definitiva, el problema de la trata de personas y de la explotación sexual es, como nos decía Kollontai en la cita que abre esta entrada, un problema económico, de clase, de un sistema en el que los seres humanos se convierten en mercancia de compra y venta y en el que los paises poderosos mantienen a otros empobrecidos para usarlos como vivero para el saqueo económico y para exprimir a su mano de obra empobrecida o usar a sus mujeres y niñas para el beneficio de las mafias del pais de origen, del de destino o internacionales o, por supuesto, para el placer barato de sus consumidores. En cuanto desaparezca el concepto de propiedad privada de nuestra mentalidad depredadora, capitalista no habrá ya explotación laboral ni sexual ni, por supueto, de un país sobre otro o entre pueblos. No hay otra opción, pues, como decía en certera frase Rosa Luxemburgo, otra mujer que sabía muy bien la disyuntiva urgente en la que se encuentra el ser humano frente a su futuro como tal, que el Socialismo frente a la Barbarie.

Fuentes:

Rumania, vivero de prostitución de la Unión Europea