Amistades peligrosas: el capital global se alía con el Vaticano

Eva Lagunero

Más explotación del trabajo y el planeta en paquete “inclusivo” y “socialmente responsable”

El Papa Francisco ha formalizado una alianza con las principales figuras de las finanzas mundiales, presidida por la familia banquera de los Rothschild. A esta aventura común la llaman “Consejo para el Capitalismo Inclusivo con el Vaticano” ¿Qué hay detrás de este Consejo? Lo explica en un reciente artículo William Engdahl, profesor experto en finanzas y autor de libros sobre petróleo y geopolítica.

En la web del Consejo para un Capitalismo Inclusivo con el Vaticano se dice que dicho Consejo es

“un movimiento de los líderes mundiales de las empresas y el sector público, que trabajan para construir un sistema económico más inclusivo, sostenible y confiable, dirigido a satisfacer las necesidades de nuestros pueblos y el planeta”.

La cosa suena muy parecida a la Agenda 21 de la ONU y su hija, la Agenda 2030, que observadores como W. Engdahl llaman “el plan maestro del globalismo”.

¿Y qué es eso del capitalismo inclusivo? La misma web lo explica:

la creación de valor a largo plazo para todos los accionistas, inversores, empresarios, empleados, clientes, gobiernos y comunidades”.

Cuando se anunció su acuerdo con el Vaticano, la madrina, Lady Lynn de Rothschild, declaró:

Este Consejo seguirá las advertencias del Papa Francisco de que debemos escuchar el lamento de la tierra y el de los pobres, y responder a la demanda social de un modelo de crecimiento más equitativo y sostenible”.

Es decir, la misma gente que creó el modelo de globalización post-II Guerra Mundial, que se cargó la agricultura tradicional en favor del agro-negocio, que hundió los niveles de vida de la clase trabajadora, que buscó mano de obra mucho más barata en los países del Sur, es la que ahora pretende dirigir el arreglo del desaguisado.

Merece la pena echar un vistazo a quiénes son estos capitalistas “inclusivos” uniendo fuerzas con el Vaticano.

La madrina-fundadora es la referida Lady Lynn Forester de Rothschild, esposa de Sir Evelyn de Rothschild, director del Banco Rothschilds NM de Londres y ultra-rico de 90 años ya retirado.
Obviamente, las relaciones de Lady Lynn van más allá de su famoso marido. Es amiga de delincuentes como Ghislaine Maxwell, a la que dio cobijo mientras la “buscaba” la justicia estadounidense por su participación -como proxeneta- en la red de tráfico sexual de menores del millonario y operativo del Mossad, Jeffrey Epstein“suicidado” en una celda de aislamiento. Pero, además, en la larga lista de nombres de quienes viajaron en el jet privado de Epstein -el Lolita Expressuno de ellos es “de Rothchild, Lynn Forester”.

Otra amiga de Lynn es Hillary Clinton, cuyo marido, Bill, fue bastante asiduo en los vuelos del Lolita Express. Su amistad es tan estrecha, que en 2000, los recién casados Rothschild pasaron parte de su luna de miel como invitados en la Casa Blanca. Después, Lady Lynn se dedicó a recabar fondos para las campañas presidenciales de 2008 y 2016, en la última de las cuales Hillary fue candidata. También la aconsejó en su programa económico, que, según la propia Clinton describió en una entrevista, era de libre mercado basado en Adam Smith (sic).

Pero en esta alianza de los Rothschild con el Vaticano hay otros magnates, con sus selectas fundaciones, que pomposamente se llaman a sí mismos “Guardianes” (suena realmente a nombre de banda del sur de Chicago o de señores de la Mafia).

En la lista de “guardianes” está Rajiv Shah, director ejecutivo (CEO en inglés) de la Fundación Rockefeller y ex-socio de ese contubernio de la Fundación Gates llamado AGRA, que quiso introducir las semillas genéticamente modificadas (en adelante SGM) en África. La Fundación Rockefeller -se dice- desempeña un papel principal en la agenda llamada Great Reset (Gran Reconfiguración) del Foro Económico Mundial de Davos (en adelante FEM). Shah acaba de sacar un informe titulado Reset the Table: Meeting the Moment to Transform the US Food System.

Otro “guardián” es Darren Walker, el CEO de la Fundación Ford. Ambas fundaciones, Ford y Rockefeller, han tenido casi más influencia en la política exterior estadounidense que el mismo Departamento de Estado o la CIA, incluida la financiación de la fracasada Revolución Verde en la India y México, así como la creación de los fondos Rockefeller para las cosechas con SGM.

La nómina de angelitos guardianes continúa con el director de DuPont, el gigante químico de SGM, y los de otras empresas farmacéuticas plagadas de escándalos como Merck y Johnson & Johnson. Merck mintió sobre los riesgos de su droga para la artritis Vioxx, hasta que murieron más de 55.000 usuarios de ataques al corazón. Johnson & Johnson ha estado implicada en numerosos fraudes también, como los efectos nocivos causados por su anti-psicótico Risperdal, la presencia de partículas cancerígenas en el talco para bebés, y su suministro de sustancias opiáceas al calmante de Purdue Pharma, OxyContin, que está causando estragos en EE.UU.

Junto a ellos están los CEO’s de Visa, Mastercard, Bank of America, Allianz y BP. En 2016, Visa junto a la USAID estuvieron tras el catastrófico experimento de Modi de abolir el papel moneda en la India.

Igualmente notable es el “guardián” Mark Carney, ex-director del Banco de Inglaterra y también abogado de las economías sin moneda. Ahora es el Enviado Especial de las Naciones Unidas para la Acción del Clima y las Finanzas. Es asimismo miembro del consejo del Foro Económico Mundial de Davos (FEM), así como sus compañeros guardianes el multi-millonario Mark Benioff, el director de la OCDE, Ángel Gurría, y el ex-CEO del Credit Suisse, Tidjane Thiam.

El director de State Street Corporation, uno de los mayores fondos de inversión del mundo, es otro “guardián”. En enero de 2020 dijo que votaría contra los directores de las empresas más cotizadas que no alcanzaran los objetivos propuestos respecto a los cambios medio-ambiental, social y de gobierno. Se trata, en definitiva, de lo que llaman Inversión Verde, parte de la llamada Inversión Socialmente Responsable. La estrategia de los miembros del consejo del FEM, como Larry Fink de BlackRock, es recompensar a las empresas que consideran “socialmente responsables”, clave de la agenda del “capitalismo inclusivo”.

Irónicamente o no -según se mire-, el Papa Francisco, socio elegido para dar crédito “moral” al grupo de los ultra-ricos de Rothschild, está él mismo implicado en lo que quizás sean los mayores escándalos financieros de la historia moderna del Vaticano. Eso, a pesar del hecho de que el Papa Francisco declaró en 2013, cuando ascendió al Solio, que una de sus principales tareas sería limpiar la casa de dichos escándalos, lo cual no ha ocurrido todavía en seis años. Algunos observadores del Vaticano sostienen incluso que la corrupción financiera ha empeorado.

En el ojo del huracán del escándalo está el cardenal Angelo Becciu, ahora caído en desgracia. Hasta 2018 fue, de hecho, jefe de personal del Papa y su consejero. Becciu estuvo de Sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, posición clave en la Curia Romana, hasta junio de 2018, cuando el Papa le nombró cardenal, responsable -irónicamente- de la Congregación para las Causas de los Santos.

Becciu, que no es precisamente un santo, invirtió cientos de millones de fondos de la Iglesia, incluyendo donaciones para los pobres, en proyectos que eligió con un ex-banquero del Credit Suisse. Estos incluían los 150 millones de euros de un inmueble de lujo en Londres o el millón de dólares en la película Rocketman, sobre la vida de Elton John. Todo esto salió a la luz cuando otro escándalo, el de la pederastia en la Iglesia, obligó al Papa a deshabilitar al cardenal Theodore McCarrick de Washington, el primero de su rango en caer por este turbio asunto.

La prensa italiana informó que el Papa conocía las dudosas inversiones de Becciu y que incluso las elogió antes de que se desatara el escándalo. En noviembre de 2020, la policía italiana registró la residencia del anterior contable de Becciu en el Vaticano. Allí encontró 600.000 euros en metálico y pruebas de que el empleado había recibido 15 millones de dólares mediante recibos falsos durante varios años.

Con estos antecedentes, el plan de “reforma” de la economía mundial que prepara el Consejo para un Capitalismo Inclusivo con el Vaticano de Lady Lynn de Rothschild, podemos estar seguros de que no augura nada bonito ni moral.

Fuentes:

https://canarias-semanal.org/art/29375/amistades-peligrosas-el-capital-global-se-alia-con-el-vaticano