Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas

Edgar Cabanas y Eva Illouz (2018)

Resumen elaborado por E. V. Pita, doctor en Comunicación y licenciado en Derecho y Sociología

Sociología, felicidad, psicología social, psicología positiva

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Ficha técnica

Título: «Happycracia»

Subtítulo: «¿Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas?»

Título original en francés: Happycratie

Autores: Edgar Cabanas y Eva Illouz

Editorial en Español: Paidos, Editorial Planeta, Barcelona, 2019

Número de páginas: 219

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Biografía de Edgar Cabanas (hasta 2019)

Edgar Cabanas es doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, investigador en la Universidad Camilo José  Cela de Madrid (con la colaboración del Programa de Atracción del Talento de la Comunidad de Madrid) e investigador adjunto del Centro para el Estudio de las Emociones en el Instituto Max Planck de Berlín. Autor de numerosos artículos científicos, sus trabajos versan sobre los usos políticos, sociales y económicos de la felicidad.

Biografía de Eva Illouz (hasta 2019)

Directora de estudios en la EHESS (París), Eva Illouz también enseña sociología en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Sus trabajos versan sobre la mercantilización de las emociones y lo que ella denomina capitalismo afectivo. Ha escrito Intimidades congeladas, Las emociones en el capitalismo (Katz, 2007), y Por qué el amor duele (Katz, 2012). Sus libros se han traducido a numerosos idiomas.

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Texto de la contraportada

La felicidad se ejercita, se enseña y se aprende: este es el mensaje que promueve la denominada ciencia de la felicidad. Según esta, bastaría con aplicar sus técnicas para ser más productivos, saludables y crecer como personas. De hecho, sus promotores afirman, además, que la buena vida está al alcance de cualquiera. Algo similar ofrece la multimillonaria industria de la felicidad, que asegura tener las claves para que los individuos moldeen sus vidas a voluntad, transformen sus sentimientos negativos y saquen el mejor partido de sí mismos.

Pero ¿no estaremos, quizá, ante otra forma de convencernos de que el éxito y el fracaso, la salud y la enfermedad, la dicha y el sufrimiento son elecciones personales? ¿Y si la felicidad no fuese más que una mercancía y su búsqueda se hubiera convertido en un estilo de vida obsesivo y consumista? Más aún, ¿es posible que la felicidad, en su versión más tiránica y dictatorial, actúe hoy en día como una poderosa herramienta para controlar el modo de pensar, sentir y actuar de los ciudadanos en nombre de su propio bienestar ?

Edgar Cabanas y Eva Illouz describen con brillantez los orígenes, fundamentos y promesas de la ciencia y la industria de la felicidad, y exploran las implicaciones sociales y culturales de uno de los fenómenos más cautivadores e inquietantes de este principio de siglo.

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ÍNDICE

1. Expertos en bienestar

2. Reavivar el individualismo

3. Positividad en el trabajo

4. Se vende ego feliz

5. Ser feliz, la nueva normalidad

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RESUMEN

Comentarios iniciales: Básicamente, el argumento de los autores es el mismo que el de Lipotwesky en La paradoja de la felicidad; que la sociedad de consumo y neoliberal nos culpa si no somos felices y no tenemos éxito en la vida, trabajo, sexo, emociones, etc…
Mencionan a Barbara Ehrenreich y Barbara Held como autores que estudian la tiranía del pensamiento positivo.
Sam Binkley y William Davies estudian la relación entre felicidad y mercado.
Carl Cederström y André Spicer exploran el bienestar como ideología.

El libro arranca con la película The Pursuit of Happyness (años 80) en la que un humilde camarero afroamericano llamado Gadner que admira a los ejecutivos de Wall Street lo deja todo por cumplir su sueño: ser un broker. Consigue ser el número 1 de un máster de finanzas y merece ser feliz. Lástima que, por el camino, se haya dejado un matrimonio, pero tuvo que sacrificarlo para llegar a la cima. Es una persona hecha a sí misma que logra el ascenso social por el camino darwinista. La felicidad y tener la vida que tú quieras es tú responsabilidad.

Los autores dicen que la felicidad se ha colado en nuestras vidas a través de Facebook e Instagram o a la aplicación Happyfy y los anuncios de la tele. La felicidad ya no está relacionado con el destino, la suerte, la ausencia de dolor, sino que ahora un conjunto de estados psicológicos que pueden gestionarse a voluntad: controlando nuestra fuerza interior y nuestro yo, es el baremo por el que debemos vivir nuestros éxitos y fracasos. El fracaso o la felicidad son opciones que uno elige a pesar de que el caso de Gadner es excepcional en un país donde la desigualdad social es muy grande pero en Estados Unidos está arraigada la noción de que triunfadores y perdedores se merecen lo que tienen, independientemente de cualquier otra circunstancia social.

A principios del siglo XXI nació la ciencia de la felicidad y la psicología positiva que busca descubrir los enormes beneficios sociales y psicológicos que se derivan del optimismo, la positividad y la búsqueda de felicidad. Pero los autores advierten que en esta ciencia no es oro todo lo que reluce y hay que ser cautos.
Hay cuatro reservas:
1) Epistemológico (cuestiona la validez de la ciencia de la felicidad)
2) Sociológico (la ciencia de la felicidad legitima que no haya problemas estructurales sino solo deficiencias psicológicas individuales)
3) Fenomenológico (la ciencia de la felicidad no solo no da lo que promete sino que genera resultados paradójicos e indeseables)
4) Moral (nos coloca en la encrucijada entre felicidad y sufrimiento; quien no supere sus reveses, son sospechosos de querer y merecer su malestar)

El capítulo 1 trata de la relación entre felicidad y la política. Se presenta la felicidad como algo medible y legítimo para tomar decisiones políticas. Se prefiere la tecnocracia a la moral. Mencionan a expertos en bienestar como Martin Seligman, presidente de la Asociación Estadounidense de Psicología (APA), que lanzó el manifiesto de la psicología positiva (básicamente, no gruñir y dejar de quejarse). Se empezó a estudiar en qué consiste la buena vida y las claves psicológicas del crecimiento personal. Logró una enorme financiación pública para estudiar el concepto científico de la felicidad, salud mental positiva y prevención de enfermedad mental. Daniel Goleman y su inteligencia emocional fue uno de los primeros en desarrollar estos temas. Daniel Khaneman y Layard fueron otros que se sumaron a esta corriente, así como los economistas de la felicidad. Hasta Coca-Cola hizo un Instituto de la Felicidad. Incluso hicieron estudios de Big Data.

Los economistas positivos llegaron a extrañas conclusiones: la desigualdad en las rentas y la concentración de capital mantienen una relación positiva con la felicidad y con el progreso económico, especialmente en países en vías de desarrollo (lo que contradice a otros economistas que dicen que es necesario redistribuir un mínimo de riquezas para asegurar a todos un mínimo de dignidad, reconocimiento y calidad de vida). En vez de resentimiento del menos favorecido hay «esperanza» en llegar también a la cima.

El capítulo 2 muestra la relación entre la felicidad y la ideología neoliberal. La felicidad es útil para justificar el individualismo (lo vende a través de un discurso de ciencia positiva y neutralizante que se ampara en argumentos de autoridad). Las recetas de la psicología positiva puede frustrar a la persona que espera por un remedio.

El capítulo 3 se centra en el mundo laboral. El trabajador debe invertir en la propia felicidad para sobrevivir a los retos. Las empresas explotan las emociones positivas del empleado para que aumente su productividad y cargan sobre las espaldas del trabajador la incertidumbre del mercado, la escasez de empleo, la competitivad y la inseguridad estructural.

El capítulo 4 analiza la felicidad como mercancía (es un producto estrella de una industria global y multimillonaria que incluye terapias positivas, literatura de autoayuda, servicios de coaching, consultorías profesionales, aplicaciones de móvil y mejora personal).

El capítulo 5 quiere demostrar que el discurso científico de la felicidad se ha ido apropiando del lenguaje de funcionalidad (el lenguaje que define las expectativas y los criterios para evaluar nuestros pensamientos). Los cientificos consideran algunas cosas emociones positivas y otras negativas. Se ha instrumentado el sufrimiento y se le considera improductivo e inútil.

Los autores destapan las estrategias coercitivas, nuevas decisiones políticas, nuevos estilos de gestión, nuevas obsesiones individuales y nuevas jerarquías emocionales que emergen en la era de la felicidad.

Fuentes:

https://evpitasociologia.blogspot.com/2019/09/happycracia-de-edgar-cabanas-y-eva.html