La CIA, el «trotskismo» y el Tíbet

Jair de Souza

Nota de Aporrea: El autor puede que se refiera al articulo «Solidaridad con el pueblo tibetano contra la dictadura de China» de la organización trotskista Unidad Internacional de los Trabajadores publicada el 20/03/08 en este medio.

Puede que sea muy triste, pero en nada nos sorprende ver ciertas agrupaciones que se dicen socialistas de orientación trotskista actuando de común acuerdo con la política trazada por la nefasta CIA de los Estados Unidos. Aunque no encontremos nada en el comportamiento o en los escritos de León Trotsky que avale tal proceder, la práctica de muchas organizaciones «trotskistas» se ha caracterizado por alinearse con los intereses de la principal potencia imperialista que el mundo ha conocido. En este momento, su actividad conjunta se centra en el Tibet.No hace muchos años, fueron estos mismos grupos los que se lanzaron con todo en apoyo a la organización sindical Solidaridad, de Polonia. Para entonces, tanto Solidaridad como su líder, Lech Walesa, representaban, en boca de tales agrupaciones «trotskistas», el verdadero movimiento obrero y socialista de Polonia, que luchaba en contra del «burocratismo» oficial impuesto por la Unión Soviética. No hay dudas de que el accionar de esos «trotskistas» contribuyó en mucho para sembrar dudas entre los defensores del socialismo alrededor del mundo acerca del propósito real que encarnaba dicha agrupación sindical opositora y su líder «obrero».

Luego de la caída del gobierno pro-soviético, el nuevo gobierno encabezado por Lech Walesa y otros integrantes de Solidaridad no se dedicó a construir un nuevo socialismo, sin los defectos del anterior modelo «burocrático». ¡No! Lech Walesa y Solidaridad se pusieron a trabajar duro para reintroducir el capitalismo en Polonia. Y no un capitalismo cualquiera, sino la forma más brutal posible del capitalismo: el neoliberalismo salvaje. Los obreros y los campesinos han perdido casi todas las conquistas sociales que habían logrado obtener hasta entonces. Los terratenientes, la gran burguesía y el clero católico reaccionario han vuelto a ejercer en su plenitud el poder en Polonia.

Poco después, los secretos de Solidaridad y de su líder, Lech Walesa, salieron a la luz: habían sido engendrados por la propia CIA. Hasta la misma BBC, de Londres, hizo un documental en el cual revelaba como la CIA y órganos de otras potencias capitalistas ayudaron a crear y a mantener a Solidaridad con el objetivo de usarlo para tumbar el gobierno polaco. No por casualidad, el actual gobierno de Polonia es uno de los más cercanos aliados de George Bush. Polonia es hoy en día uno de los pocos países que sigue manteniendo tropas en Irak para apoyar la agresión imperialista desencadenada por el gobierno de los Estados Unidos.

Aun con todas esas revelaciones, ¿alguien ha visto alguna campaña desarrollada por las mismas organizaciones «trotskistas» para combatir al actual gobierno de Polonia? ¿Alguien ha visto alguna autocrítica hecha por esas organizaciones acerca de su colaboración práctica con la CIA en ese episodio? ¡Claro que no! No la hemos visto, ni la vamos a ver jamás. Ellos cumplieron con la tarea que les fue designada por sus mentores y deben de estar muy orgullosos de eso. Demostraron que le son confiables a la CIA y que pueden seguir recibiendo nuevas tareas. Ahora les toca trabajar la cuestión del Tibet. La CIA los necesita en este momento. Los jerarcas religiosos y los terratenientes tibetanos quieren recuperar su poder y la CIA ha decidido que la hora ha llegado para eso. El crecimiento económico de China, aunque en base a un capitalismo brutal, no interesa a los Estados Unidos, pues afecta sus intereses mundiales.

Para que la campaña de la CIA en Tibet tenga éxito es preciso que haya un apoyo (o al menos tolerancia) de los pueblos del mundo a las descaradas intervenciones que la CIA hace y hará en la región. Los «trotskistas» a que nos referimos deben gritar al mundo que se trata de una lucha de los obreros de Tibet para liberarse del capitalismo chino y para construir un verdadero socialismo. Después, en el supuesto de que Tibet pase al área de influencia del capitalismo estadounidense, tales «trotskistas» se mantendrán calladitos, calladitos, hasta que sean nuevamente convocados. Como hemos visto, esas agrupaciones «trotskistas» tienen mucho que hacer y parece que ya han puesto manos a la obra.

Muy pronto serán también convocados para dedicarse con mucha más fuerza a la cuestión Venezuela.

jairdeosouza@gmail.com

Fuentes:

http://www.aporrea.org/tiburon/a54012.html