La historia no contada de los Estados Unidos (*), una serie imprescindible

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Creo que a nadie interesado por la historia, debería de perderse esta serie dirigida por Oliver Stone. Se podrá, se tiene que discutir, para eso está. Desde la pasión y el rigor nos enseña la historia del pueblo elegido del capitalismo…

De entrada, el título nos remite al menos a dos grandes contribuciones del mismo tipo. La ya lejana de Leo Huberman, Nosotros el pueblo. Una historia socialista del Estado Unidos (editada en 1964 por la Monthly Review Press, y vertida al castellano por Palestra de Buenos aires un año más tarde), y La otra historia de Estados Unidos, del anarcomarxista Howard Zinn (HIRU, 1999), más reciente y asequible… También Stone y el historiador y guionista ha editado un libro de 750 páginas también llamado La Historia no contada de los Estados Unidos,

Stone camina por una línea cercana aunque sus puntos de miras sean menos socialistas. Stone es un liberal de izquierda tan desconcertante como su filmografía, donde el trigo y la paja abundan casi por igual. Algo de eso se podrá percibir los diez capítulos de la serie, sin embargo no hay duda de dos cosas: la primera y más importante, que no aburre, y la segunda, que desvela datos reveladores y fundamentales. Aquí ofrece trigo y del mejor, Stone tiene la oportunidad de descargar toda su ira y su desprecio (que es el nuestro) por la clase dirigente de un país que nació con una revolución, la de 1776, pero que acabó creando un “talón de hierro” contra los oprimidos, sustituyendo a la Gran Bretaña en la hegemonía imperialista y finalmente, convertido en el soporte de la única “internacional” triunfante: la de los grandes tiburones de las multinacionales.

No estará de más anotar que Oliver Stone gastó 1 millón de dólares de su propio dinero en el presupuesto de la miniserie, ya que se había inflado de los 3 millones de dólares a los 5 que costó finalmente.

A anotar igualmente, que el autor de JFK. no apostó por Obama —“es un producto del sistema que muestra la serie, y ningún hombre puede con el imperio. Solo Roosevelt y Kennedy lograron agitarlo”, sostiene— y tiene una explicación sobre el 11-S-01 diferente. “Lo que hizo Bush con sus acciones ha sido más dañino que el ataque original. Es una ecuación imposible de resolver ahora. Esos fundamentalistas, a los que apoyamos durante años mientras eran útiles matando comunistas, no nos atacaron por odio, como decía el entonces presidente, sino por las malas decisiones de Bush padre en la primera Guerra del Golfo. Las conspiraciones son muy atractivas para la ficción, sin embargo, eso no nos hace comprender las cosas, las causas y las consecuencias”. Y ya puestos a anotar, tampoco estará de más recordar que su versión fílmica del evento (algo que sucedía en Iraq una vez al mes por menos, según comentario de un periodista iraquí), «World Trade Center» (USA, 20069, resulta bastante decepcionante.

Stone ha declarado que fue la presidencia de George W. Bush (al que le dedicó uno de sus «retratos» menos inspirados, era como si se hubiera contagiado de la banalidad del mal del personaje) la que le empujó a estos cinco duros años de trabajo en esta obra: “Él no es una aberración, sino otro mal ejemplo de la política imperialista americana”.

La serie está lejos de ofrecer una versión de la historia en blanco y negro, como le acusan los que suelen escribirla desde el lado de los vencedores. Stone descarga sus datos de manera inapelable. Por ejemplo, demuestra que el lanzamiento bombas atómicas sobre el Japón, no fue determinante para acabar la guerra. También demuestra que la victoria fue ante todo obra del sacrificado pueblo ruso, y no de la tardía intervención Norteamérica tal como, nos ha vendido Hollywood. Desmonta pues, la historia oficial, y lo único extraño aquí es que la serie haya sido emitida por TV2. Los que pasamos de la televisión normalmente, tenemos la ocasión de acceder a la serie de diversas maneras, por ejemplo desde “A la carta”. De esta manera, podemos apreciar que otra TV es posible, así como la extraordinaria eficacia del documental como instrumento de formación y debate. Este que comentamos debería de estar en todas las escuelas y en todas las bibliotecas públicas.

Stone arranca con el referente del “New Deal” y Roosevelt, y describe el aliento reformista que atravesó el país hasta el final de la II Guerra Mundial cuando la burocracia del partido demócrata maniobra para derrocar a Henry A. Wallace, el representante más reformista que acabó fuera del partido demócrata y siendo acusado de “comunista”. Sin dejar de señalar sus limitaciones, Stone pone especial énfasis en demostrar que otros Estados Unidos fueron posibles y reivindica a una serie de personajes como Roosevelt, Wallace, Kennedy, Luther King, al Gore…También deja constancia de las connivencias de la derecha de su país con el nazismo y con toda clase de dictaduras.

El documental no se olvida de señalar las contradicciones del “New Deal”, pero subraya la importancia del movimiento obrero y de las numerosísimas huelgas del momento…Aquí cabe una discusión sobre el lugar de los Estados Unidos en la crisis social abierta con la “Gran Guerra”, con la actualidad de la revolución predicha, y confirmada en la vieja Europa y en los países colonizados o semicolonizados. Pero en Estados Unidos el reloj de la historia marcha a otro ritmo. La novelista Mary MacCarthy, muy relacionada con los medios intelectuales trotskistas de los años treinta, comentaba su estupor al contar que para ellos Roosevelt era la última barricada del sistema, y como luego llegaría a aparecer casi un representante de la extrema izquierda. Stone señala que Roosevelt declaró que se había equivocado con la República española, pero no se equivocó solamente en eso. Se trata de lo que era justo, pero sin olvidar lo que era posible.

La opción de comenzar con el “New Deal”, se puede considerar como una declaración de principios. Él mismo precisa: “Queríamos darle la vuelta a todo, poner en duda lo establecido, porque lo que estudié yo, lo que han estudiado mis hijos, no es la auténtica verdad. Nací en 1946 y lo que he visto ha sido asombroso. Nunca sospeché que se derrumbaría el sistema comunista, que el gobierno estadounidense se convertiría en el imperio de un mundo del que es el policía. Les decimos a todos lo que deben de hacer. Edward Snowden ha huido de Estados Unidos a Rusia; en los años cincuenta hubiera salido de la URSS para llegar a mi país. El mundo está al revés. Estados Unidos es hoy el gobierno sin ley, nadie se mete con nosotros, somos el imperio que lo controla todo, una sociedad agresiva y militarista, y yo cuento cómo hemos llegado hasta aquí”.

La suya es pues, una visión de conciencia crítica, tanto más inapelable cuando abordar situaciones que conoce de primera mano como la guerra del Vietnam. Stone abruma con los datos (contrastándolos siempre con los oficialistas) cuando habla de los países atropellados por el Imperio, y también cuando se trata del “Imperio del Mal”, de hecho, la única contención que tuvieron durante algunas décadas. Una potencia que planteaba la idea del socialismo, aunque partía de unas condiciones de pobreza y atraso extremas, en las antípodas a las norteamericanas. Supongo que, en la visión que ofrece la serie, algo tendrá que ver la amistad de Stone con Tariq Ali. En sus análisis de la URSS, se percibe la lectura de autores del nivel de E.H. Carr e Isaac Deutscher. Stone detalla por ejemplo, que Stalin purgó hasta 34.000 jefes del Ejército Rojo en vísperas de la ocupación nazi, todo por el temor a la influencia que Trotsky pudiera mantener en este sector. Pero, esto no le impide ofrecer una información exhaustiva sobre como el Imperio trató de acorralar a la URSS, y no precisamente por el carácter de sus desavenencias. Según parece, Oliver Stone y Peter Kuznick, presentaron el libro que sirvió de punto de partida para la serie, al expresidente soviético Mijaíl Gorbachov, que lo aprobó. Desde luego, Mijaíl Gorbachov pede estar satisfecho de la opinión que se vierte sobre “perestroika”, en contraste con el discurso contra Reagan y contra el neoliberalismo, el triunfal-capitalismo que ha heredado una victoria que más bien parece pirrica. Sobre todo para la inmensa mayoría del pueblo norteamericano.

Oliver Stone es un verdadero stajanovista, pasa de un proyecto a otro, y cuando no ha podido hacer películas de ficción, ha colaborado en libros, y ha mostrado sus preferencia por el documental. Algunos son bastante cuestionables, Stone muestra una tendencia hacia la reverencia, tal es el caso evidente de Comandante, dedicado a Fidel. Con esta historia no contada de los EEUU, cree haber realizado “tal vez el mayor logro de mi vida profesional. Espero que quede para las generaciones futuras. Hay que hacer lo que debemos hacer aunque no haya esperanza, decía Martin Luther King. Mi conocimiento es el del cineasta, y mi alma la de un director de ficción, pero a veces es imposible dramatizar, ficcionar la auténtica historia. Peter Kuznick, coautor de la serie y profesor de historia en la American University, además de experto en temas nucleares, dice que mucha de esa información se conoce en las facultades, pero que teníamos que llevarla a los chavales de los institutos. Usamos herramientas del cine de ficción, como la música y un montaje cañero para atraerles, y así aprendes mucho. No espero que la gente se lo vea del tirón, porque es más grande que una película”.

En su trayectoria, Oliver Stone ha mostrado su pasión por la historia, sobre todo la historia inmediata de su país, aunque también ha cruzado el Río Grande, y con la película Salvador (USA, 1986) ofreció un testimonio excepcional de las infames consecuencias de la cruzada contrarrevolucionaria de la administración Reagan. Con mayor o menor acierto, algunas de sus películas más logradas ayudan a saber y entender momento y personajes claves. Él mismo se presenta “como un cineasta amante de la ficción al que le atraen las tramas políticas. Crecí en un ambiente muy conservador, y tenía el punto de vista de mi padre. Necesité más de treinta años en cambiar mis ideales, fue muy lento. En los setenta viví algunas revelaciones que me transformaron: y cuanto más investigas más te das cuenta de lo equivocado que estabas. No es rebeldía contra mi padre, que murió hace ya mucho, sino sencillamente, que he madurado. Formo parte del imperio americano, vivo en Nueva York, he sido bendecido con un montón de privilegios, pero debes rebelarte contra esos privilegios. Roosevelt lo hizo en su presidencia. Si no, todos acabaremos como en Rebelión en la granja o 1984 de Orwell. Yo soy un cineasta con alma de historiador”.

Desde luego, esta es una serie para la controversia. Con la particularidad de que por su solvencia en el montaje, por sus abrumadores recursos de documentos, se eleva muy por encima de cualquier otra tentativa conocida. La serie también se podía llamar La historia no contada de la guerra de amos de los EEUU contra las revoluciones que, en un principio, trataron de iniciar un camino no muy diferente al que ellos iniciaron en 1776 y cuyas promesas olvidaron con el tiempo

(*) Untold History of the United States (TV). Año 2012 Duración 713 min.  Estados Unidos Director: Oliver Stone. Guión Matt Graham, Peter Kuznick, Oliver Stone Música

Adam Peters, Craig Armstrong Reparto Productora Ixtlan Productions / Showtime

Fuentes:

http://www.kaosenlared.net/component/k2/76112-la-historia-no-contada-de-los-estados-unidos-*-una-serie-imprescindible