¿Periodismo de guerra o guerra al periodismo?

Kharlos Stephanián

¿Periodismo de guerra o guerra al periodismo? Consideramos que en estos últimos dos siglos, la actividad de comunicar públicamente las noticias, se ha convertido una profesión que lejos de ser libre y transparente, se ha tornado sectaria y muy conflictiva, porque en vez de contribuir al desarrollo armónico de la sociedad, más bien atenta contra ese ideal.

Una característica biológica singular

Todos los seres vivos necesitan relacionarse entre sí, por tanto buscan acercarse y comunicarse. En la vida animal, a través de gestos y movimientos corporales, que son instintivamente decodificados los impelen a reaccionar en consecuencia, son los ejemplos más notables de esa tendencia natural. Pero el ser humano, posee el privilegio de hablar y escribir, que es una de las características que nos diferencia y define en la escala zoológica, de la que sin lugar a dudas forma parte. Por medio de la palabra expresa todo tipo de pensamientos, ideas, deseos, apetencias y una variada gama de expresiones psicológicas, además de los gestos y ademanes.

Su forma gregaria de vida

Pero como invariablemente vive y desarrolla su derrotero como especie que gregariamente, tiende a comunicarse con el otro u otros de su misma categoría específica. Por tanto desplegó un sistema de vinculación; en principio en forma primitiva, por ejemplo las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira. Luego, mediante tablillas de arcilla y más tarde a través de papiros, hasta llegar a la impresión, primero rudimentaria y luego, a partir del siglo XV, por medio de los avances tecnológicos hasta nuestros días. En consecuencia, la ampliación de su lóbulo frontal, le ha permitido superar la actividad de sus “cerebro reptil y límbico”, que solamente le permitía sobrevivir primitiva y precariamente y actuando reactiva y defensivamente logro evolucionar en su conciencia pudiendo recordar lo pretérito y adelantarse al futuro, proyectando acciones en tal sentido.

Hagamos un poco de historia

Consideramos que en estos últimos dos siglos, la actividad de comunicar públicamente las noticias, se ha convertido una profesión que lejos de ser libre y transparente, se ha tornado sectaria y muy conflictiva, porque en vez de contribuir al desarrollo armónico de la sociedad, más bien atenta contra ese ideal. Desde siempre, los individuos y sus sociedades necesitaron estar anoticiados de los hechos, eventos y circunstancias que la tocaba en suerte vivir, su relación con otros actores de la vida cotidiana y el conocimiento de lo que sucedía en su entorno más inmediato y no tanto y su función social.

El juglar

En la Edad Media existía el Juglar, que consistía en que un individuo que recorría las aldeas informando a los pobladores de lo estaba y estuvo sucediendo en las diversas partes del reino. Todo eso era matizado en oportunidades por un espectáculo brindado por este personaje mitad artista, mitad informante. De esa manera, la gente se iba nutriendo de información y noticias y al mismo tiempo se solazaba con el espectáculo brindado.

La similitud con la actualidad es pura coincidencia

Hoy día, en esencia, el sistema no cambió mucho que digamos, porque por los medios audiovisuales, se privilegia el espectáculo al mismo tiempo que se informa. En efecto, si sintonizamos un canal cualquiera, a segundos de comenzar a ver un noticiero; se trate del que se trate, constataremos que lejos de informar veraz y profesionalmente, se ha montado un circo donde livianamente se informa y comenta lo informado, mediante los actuales juglares.

Libertad de prensa vrs libertad de empresa

Consideramos que existen básicamente dos clases o tipo de periodismo. Uno que está formado por toda una estructura empresarial al servicio de la información. Son grupos corporativos, del cual la empresa periodística es una de ellas, por tanto los propietarios lo consideran una industria donde contratan a “obreros al servicio de propagar noticias”. Estos se han convertido en poseedores de medios de distinta clase y categoría. Desde el diario y el semanario, pasando por publicaciones como las revistas y afines y en los llamados audiovisuales, radio y televisión especialmente. Estas empresas reciben pautas publicitarias estatales cuantiosas.

Sobreviviendo a duras penas

El otro extremo del espectro mediático, que se desarrolla cuasi casi artesanalmente, está compuesto por personas voluntariosas, las más de las veces con medios económicos casi inexistentes, que a menudo adquieren la forma de cooperativa, con comunicadores que trabajan para informar y tratar de imponer un discurso militante, del que no reniegan, en favor del sector popular; que es del que ellos provienen y que reciben muy poco o nada de las pautas publicitarias estatales, que lejos de apoyarlos, los ningunean y los condenan a subsistir en base al recurso personal de quienes lo integran. Algunos sobreviven casi milagrosamente en virtud del aporte solidario de tele radio oyentes y aportación publicitaria de pequeñas o medianas empresas. Lo mismo ocurre en el sector gráfico y de portales informativos de Internet. Evidentemente, la correlación de fuerzas está a favor de los grandes y poderosos medios de información, que utilizan todo “su poder de fuego” contra los intereses nacionales y populares.

Periodismo militante

Todo periodismo es “militante”, ya sea el de los macromedios, como el popular. La historia lo confirma, pero los difusores de estas empresas de comunicación, afirman que son neutrales; es más, se dicen independientes. En los grandes diarios que se editaban a fines del siglo XIX, la función primordial de su existencia, aunque para el vulgo no lo pareciera, era la imposición de ideas y consignas partidarias o de sector, en contra de su, o sus oponentes. Con el advenimiento de la radio primero y la televisión luego, esto se profundizó y amplió hasta nuestros días en virtud de su penetración masiva en el seno de la sociedad.

Atacan como partido político, pero se defienden con la libertad de prensa

Alguien dijo en algún momento algo así, como que los “medios atacan como partido político; pero se defienden invocando a la libertad de prensa”. En efecto, adoptan una actitud beligerante, encocorando y envalentonándose contra todo aquel que se le oponga, muy especialmente si el que “se le para de manos” ante su actitud agresiva es un gobierno popular, que intenta privilegiar la promoción de la sociedad que conduce, disminuyendo las dispensas de clase, de la que gozan ciertos sectores minoritarios, pero muy poderosos de la sociedad. Pero se victimizan cuando son justamente repelidos y amenazados de sanciones por su actitud antigubernamental. Entonces invocan la libertad de prensa, argumentando que se están vulnerando sus sacrosantos derechos inobjetables de comunicar libremente su pensamiento. Y que inexorablemente se está marchando a paso redoblado hacia una dictadura.

Lobotomía y «tara» mental

Lamentablemente, pareciera ser que a una parte importante de la sociedad se le hubiera practicado una lobotomía y por ese motivo padeciera de una especie de “tara” mental, que hace que se crea todo lo que los medios de comunicación propalan o publican. Todos sabemos que hay discursos que crean realidades y si no, ¿cómo puede explicarse la derrota del campo popular en Argentina en 2015?, cuando después de más de una década, empoderó a la gran mayoría de la sociedad. Durante mucho tiempo los medios hegemónicos, condenaban a un programa televisivo, que se emitía por la Televisión Pública, “como que era un despropósito, que le hacía propaganda al gobierno y que representaba un exceso de gasto público”, todo eso acompañado por el coro mediático, que constantemente repicaban con lo mismo hasta el cansancio. Hasta las personas que no lo habían visto, condenaban al espacio, argumentando lo mismo que los mediáticos.

Cuando dicen que llueve, llueve

Los macromedios, en virtud de su penetración en la conciencia o mejor dicho, en la inconsciencia de cierta gente, pueden y de hecho lo logran, cambiar la realidad y como siempre digo, tal vez con una no bien disimulada sorna, que si haciendo un hermoso, diáfano y templado día, dicen que está lloviendo a cántaros, “para alguna gente, está lloviendo a cántaros”. Por consiguiente, crean en el imaginario colectivo una realidad que lejos de ser “real”, se manifiesta como una verdad incontrastable.

Mentiras y calumnioas a troche y moche

Últimamente nos enteramos que el siniestro masivo de Once, se produjo por desidia e inoperancia del maquinista, que desactivó un sistema de seguridad, que detenía al tren ante un exceso de velocidad u otro problema en el funcionamiento de la formación. Por tanto, el responsable directo de lo ocurrido con del tren siniestrado fue indubitablemente el mótorman y por ese error personal, fueron juzgados y condenados a prisión funcionarios del gobierno popular de aquel entonces. Los grandes comunicadores habían impuesto la “idea fuerza”, de que por ineficiencia, descuido e indolencia de un de estado venal como principal motivo, es que se produjo ese evento catastrófico, acusando al gobierno de corrupto. También, se descorrió la cortina sobre una acusación que dolosa y arteramente se hizo, para desprestigiar al candidato a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, en 2015 demostrado que todo fue armado arteramente para el fracaso de la campaña.

Agresión mediática

En un texto elaborado por quien esto escribe, a finales de 2015, en vísperas de la contienda electoral que colocó a Maurizio Macri en la más alta magistratura del país, expresé que “las balas de tinta, podían ser tan o más letales que las verdaderas”, habida cuenta que actuaban artera y sagazmente sobre los cerebros de cierta gente y que si analizábamos las columnas de los diarios y publicaciones periódicas de la época, además de las emisiones que en una especie de “cadena nacional” radio-televisiva, todo lo allí vertido, tendía a agredir al oficialismo de una manera oprobiosa, inclemente y deleznable, “blindando” a la oposición, a la vez que negaban ciertas y verdaderas tropelías perpetradas por algunos candidatos de ese espacio político, lo que a las postres accedieron al poder, con las consecuencias harto conocidas.

Un patrón de funcionamiento

El sistema tiene una forma o patrón de funcionamiento muy particular, primero lanzan un brulote o rumor y observan como “pega” en el público y si notan que produce el efecto esperado, amplifican y profundizan la difusión hasta que se hace carne en la gente. El objetivo principal es crear una duda; no les interesa si lo informado es cierto o no, y luego la amplían y profundizan, repitiéndola hasta el cansancio y a coro, tanto en los medios gráficos como los radiotelevisivos; incluso en los espacios de la Web. El asunto es lograr una masa crítica suficiente, porque saben que después de alcanzar la adhesión de la gente, la noticia se multiplicará a la enésima potencia hasta lograr el efecto buscado.

Lúgen, lúgen, dass etwas bleiben wird

Goebbels, el Ministro de comunicaciones del Fiúrer, decía “Lügen Lügen, dass etwas bleiben wird” que en castellano puede traducirse como: “miente, miente, que algo quedará”. Las nuevas ponencias psicológicas y Neurocientíficas, tratan e investigan sobre el manejo de las masas a través de la comunicación. Edward Bernays, sobrino de Freud, fue pionero a principios del siglo XX del uso de la psicología para encaminar a las masas a la consumición de bienes y servicios, haciendo experimentos y pruebas, demostrando que la gente, respondía a ciertos y determinados estímulos, que solapadamente dirigidos, hacían que expresaran su conformidad a las sugerencias insinuadas.

Utilizaciónde los hallazgos de E Berneys

Obviamente, el poder se hizo eco inmediatamente de la novedad y no dejo de derrochar recursos para implementar ese sistema en la acción política; especialmente en épocas preelectorales. Es así que se comenzó a utilizar datos de sondeos y encuestas de opinión, notas editoriales en los medios, magazines y espacios radiotelevisivos, la banalización y chatura de los discursos, desviando los temas álgidos trastocándolos con farandulescos espectáculos, donde se denigraba a políticos y a la política. También se popularizó la acusación, la diatriba, el engaño, la mentira desembozada a cerca de los vicios o desatinos del candidato a combatir y un largo etcétera.

Campo minado

Por eso, lo de la especie de “tara”, de parte de la sociedad, por un lado y el refinamiento de los sistemas comunicacionales, más las aviesas intenciones de los políticos inescrupulosos por el otro, ha producido un suerte de campo minado, donde si no se tiene sumo cuidado al transitarlo, un pequeñísimo error de cálculo puede hacer estallar y volar por el aire las mejores intenciones y hacer fracasar lo que, aunque haya sido una gestión ejemplar, esta será tachada de inoperante e inútil, empujando a la ciudadanía a ir contra sus más caros y genuinos intereses.

La idea de Chomski

“En un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el gobierno puede controlarla por la fuerza empleando porras. Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, uno tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico para hacerlo es mediante la propaganda (manipulación del consenso, creación de ilusiones necesarias), marginalizando al público en general o reduciéndolo a alguna forma de apatía”

https://kaosenlared.net/noam-chomsky-las-10-estrategias-manipulacion-mediatica/ (Chomsky, N., 1993)

En efecto, Este lingüista y estudioso de la comunicación social, que hace más de setenta años viene estudiando el tema, nos ilustra permanentemente sobre los sistemas de manipulación que utilizan los medios, para que pensemos, como el poder quiere que lo hagamos.

Un poco de psicología

El problema radica, en que la gran mayoría de la población recibe la información en un estado receptivo muy particular. Lo hace en estado cuasi hipnótico, por tanto es pasible de percibir lo que “ve y escucha “en forma inconsciente y por consiguiente, así como la percibe, impacta en su conciencia y ante una circunstancia determinada, esta la impele mecánica e inconscientemente a ejecutar la acción sugerida por la misma.

Una explicación racional

“En textos bíblicos se dice que “Ves la paja en el ojo ajeno y no la viga en tu propio ojo”. Ese y otros conocimientos antiguos, los actualizó Karl Gustav Jung, otrora discípulo de Freud. Entre otros hallazgos psicológicos popularizó y puso en vigencia el concepto de “La Sombra”. Que significaría algo así: “Lo que veo defectuoso o no me agrada del otro es una proyección de mi propio defecto; que no puedo o no quiero ver en mí, pero que lo percibo en el otro, mas no me hago cargo del mismo, habida cuenta que es pecaminoso, desagradable o tiene “mala prensa”, por tanto prefiero ignorarlo y ocultarlo. Entonces el otro, es el “malo de la película” y por tanto, debo acusarlo de las peores tropelías.

Un caso real

Recuerdo que en una oportunidad tenía un vecino que acusaba al gobierno de corrupto, pero el usufructuaba gratuitamente el servicio de provisión de electricidad al estar “colgado” clandestinamente de la red. Ese y otros ejemplos denotan que los que tienen la semilla de la intolerancia y la negación, son los que mayormente son influidos por la acción de estos medios, que condicionan a quienes padecen de esa ”tara” de la que algunos individuos hacen gala. También, no solo demuestran poseer una pésima memoria histórica; sino que a menudo, “sus genes” votan por ellos.

Adiós a la democracia

Ya estamos vislumbrando que la democracia, a pesar de sus falencias, que nos avalaba un mínimo de libertad para optar por talo cual fuerza en forma libre e independiente, torna a desaparecer o por lo menos, ya no será la misma como sistema apto para entronizar a un gobierno, pues el comicio por el cual este haya sido electo, no garantizará el mínimo de transparencia, pues por medio de la influencia asaz mediática, se direccionará a gran parte de la ciudadanía hacia posturas, incluso contrarias a sus intereses democráticos y republicanos, lo que sin duda producirá la pérdida de calidad institucional, transformando el sistema gubernamental en uno directamente tirano-mediático, con lo que ello significa. Un gobierno clasista Cuasi fascista, burgués-oligárquico, al servicio de los poderosos.

El sector que debe administrar justicia y su alianza mediática

Nuestro país adoptó el sistema republicano de gobierno, que entre otra funciones y facultades, fraccionó la esfera de poder de cada uno de los estamentos del estado en tres poderes: el ejecutivo, legislativo y judicial. Cada uno de ellos con jurisdicciones y atribuciones propios, lo que significa que están regidos constitucionalmente y que ninguno de ellos puede remplazar u ocupar el lugar del otro. No obstante ciertas macroempresas de comunicación han creado una situación lindante con lo delictivo, tratando de inmiscuirse en las funciones de un poder del estado que debe garantizar la administración de justicia.

Un caballo de Troya

Pero el mal llamado “Cuarto Poder”, como un verdadero Caballo de Troya, cooptó y a través de una muy artera acción, manipuló a poder judicial y mediante la amenaza del escarnio público, coaccionó a magistrados, fiscales, testigos y altos funcionarios judiciales, que no se avinieran a colaborar con el plan orquestado para perseguir, procesar y condenara miembros de la oposición. La corporación mediática, hasta llegó a inmiscuirse en investigaciones forenses, nutriendo al poder tribunalicio de información extraída ilegal e ilegítimamente, mediante la extorsión y manipulación de la conciencia de “arrepentidos y testigos”, por medio de los servicios de inteligencia total y absolutamente ilícitos, que aliados al poder mediático, “cocinaban” causas capciosas con el objetivo siniestro de encarcelar opositores.

Reordenamiento de los tribunales federales

En estos días se está tratando en el Congreso Nacional un proyecto de ley enviado por el Poder ejecutivo Nacional sobre la modificación del funcionamiento de los Tribunales Federales, que tanto problemas institucionales le ha causado a la Nación y los grupos de grandes medios, ya han montado y activado su artillería comunicacional, oponiéndose a esa tan útil y necesaria restructuración. Ocurre que han llegado tan lejos en su desembozado y audaz contubernio mediático-judicial, que algunos conspicuos periodistas tienen el temor de ir presos, acusados de flagrantes e inaceptables hechos delictivos, con el agravante de que un poder del estado, fue cómplice de tamaño despropósito.

Revolución cultural

Ante el avance desbocado de los medios hegemónicos y su influencia, el campo popular debe abroquelarse y armarse teórica, conceptual y prácticamente para contrarrestar la influencia nefasta de los massmedia. Por tanto, desde esta columna los convocamos a encontrar los elementos idóneos y no escatimar esfuerzos en pos de alertar a la ciudadanía de la trampa en que inevitablemente caerá si no deconstruye la noticia que recibe inconscientemente.

El procedimiento adecuado

El receptor de la información debe hacer un “esfuerzo intelectual” para tamizar todo lo que percibe. ¿Cómo hacerlo? En primer lugar alertarlo que hasta en los programas banales de chimentos o entretenimientos; incluso series, películas y telenovelas, se puede ocultar un mensaje político, contrario a sus intereses. Ante la percepción de cualquier noticia por banal o intrascendente que parezca, preguntarse ¿Qué?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde?, ¿Por Qué? y ¿Para Qué?, tal información, noticia, dato, etc. ¿Quién la difunde? ¿A quién sirve tradicionalmente ese medio?, ¿Qué relación tiene con la realidad que vivo en este momento?, Y lo más importante: ¿En qué me puede beneficiar o perjudicar?, entre otros interrogantes.

Un claro ejemplo

Un ejemplo: “Si soy un trabajador o jubilado y anuncian una moratoria previsional y escucho por los medios que “eso es un abuso del gobierno y que perjudica a las cuentas fiscales”, ¿Cuál es la posición que debo tomar? Si deconstruyo la información, veré que en esencia beneficia a quienes estén aptos para recibir el beneficio anunciado, pero también en la noticia se dice, que eso perjudicaría al pueblo por que produciría un desajuste muy peligroso en las cuentas fiscales, aumentaría el gasto público, por tanto habría más inflación, y bla bla bla….. Además veremos o escucharemos la información breve y concisa; en tanto que al comentario, por supuesto denigratorio, le dedicarán una cantidad ingente de tiempo y esfuerzo editorial. Es allí que tengo que determinar lo que es cierto y lo que es falso.

Ganar la calle

También hay que ganar el espacio público, formando grupos que militantemente se establezcan en sectores claves de los conglomerados urbanos (centros comerciales, estaciones de trenes y transportes de pasajeros, plazas, bancos, supermercados, shoppings, templos y cualquier otro sitio concurrido), para que, megáfono en mano, propalen las noticias sensibles al interés de la población, si es posible acompañado de un volante, con las instrucciones anteriormente expuestas en este espacio.

Medios afines

Existen varios medios que expresan una postura popular, lo mismo que profesionales de la información, que apoyan incondicionalmente al pueblo y su gobierno. Gracias a su existencia el pueblo pudo instalar en la Casa Rosada a un gobierno popular, pero no nos engañemos, la correlación de fuerzas no siempre le va a ser favorable a los intereses populares, por el simple expediente de que los macromedios, no dejan de acosar a la ciudadanía, desplegando y redoblando creativamente sus esfuerzos en pos de sus inconfesables objetivos.

Profundizar y ampliar la revolución cultural

Esa sería una de las maneras de contrarrestar al menos, la influencia perniciosa mediática perpetrada por los grandes medios de difusión masiva de información. Hay que hacer un gran esfuerzo creativo, solicitándole apoyo a la agencia nacional de noticias TELAM, a la Agencia Paco Urondo (APU), a los portales informativos en Internet y a todo aquellos que quieran colaborar para alertar a la población sobe los peligros de que puedan volver a acceder al gobierno, aquellos en su momento lo sumieron en la angustia, la desesperanza y la tristeza de haber perdido en cuatro nefastos años, lo conseguido a través de acción de un gobierno popular, después de más de una docena de años al servicio del empoderamiento del pueblo.

Medios hegemónicos en pie de guerra

Los medios Hegemónicos, están en la actualidad en pie de guerra, en virtud de ciertas y determinadas medidas, decretadas por el gobierno nacional para disminuir los privilegios de las clases dominantes a través de leyes y decretos que ellos denuncian como confiscatorios y que no son otra cosa que el restablecimiento a la normalidad institucional, de una situación ilegal, que devuelva al estado lo que le corresponde y la contribución por única vez de los ultra millonarios, a través de un aporte para solventar los gastos que la pandemia ocasiona al erario público. Como estos sectores se oponen, utilizan a la corporación mediática como ariete contra los designios, que más allá de justos, son necesarios; se diría imprescindibles para el funcionamiento del estado. También, ante la asonada policial, el arco mediático opositor se plegó a ella, lo mismo que ante el accionar irresponsable de grupos anticuarentena y otros eventos de clara oposición al gobierno.

Conclusión

Evidentemente los macromedios, están convirtiendo a estos periodistas, comunicadores y demás, en tropas de ocupación contra la libertad de información que en estado de derecho democrático, no debería escatimarse. Inobjetablemente, existe una no declarada; pero evidente guerra mediática, en contra del verdadero y genuino periodismo. Este ejercito bizarro muy bien pertrechado ideológica y técnicamente está avanzando y ha establecido una estratégica cabecera de playa, con el auxilio y protagonismo de “mercenarios” de la información, que mediante argucias profesionales participa de esta gran batalla en pos del convencimiento de la mayor cantidad de población en función de imponer un régimen político, económico y social cuasi fascista en lo gubernamental y neoliberal en lo económico. Por consiguiente, hay un periodismo de guerra que intenta avanzar sobre el periodismo popular, liberador e inclusivo. Esa es la guerra al verdadero y auténtico periodismo.

Fuentes:

https://agendacomunistavalencia.blogspot.com/2020/09/periodismo-de-guerra-o-guerra-al.html