La mafia y el gobierno de EE.UU: una colaboración «provechosa»

Whitney Webb

El pacto entre el Gobierno y la mafia permitió que los matones se infiltraran en el corazón de la sociedad estadounidense

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Gobierno de los Estados Unidos recurrió a la mafia para beneficiarse de su control de los puertos, en que se llamó “Operación Inframundo. Una operación que el gobierno negó durante más de cuarenta años (…).

Bronfman y Rosenstiel llegaron a ser legendarios en el comercio norteamericano de alcohol, en parte debido a su lucha por la hegemonía en la industria, que a menudo estallaba en amargas batallas personales y corporativas, como dijo el New York Times. A pesar de su enfrentamiento en el mundo de los negocios, lo que más los unió fue su estrecha relación con el crimen organizado, especialmente con el famoso mafioso Meyer Lansky.

Lansky es uno de los gángsters más notorios en la historia del crimen organizado en Estados Unidos, notable por ser el único mafioso conocido que alcanzó fama en la década de 1920 y que logró morir de viejo sin haber pasado un solo día entre rejas en una prisión.

La larga vida de Lansky y su capacidad para evitar la cárcel se debieron en gran medida a su proximidad con prominentes hombres de negocios como Bronfman y Rosenstiel (entre muchos otros), la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, así como a su papel en la creación de círculos criminales de chantaje y extorsión, lo que le ayudó a mantener la ley a raya. De hecho, cuando Lansky fue finalmente acusado de un delito en la década de 1970, fue el Servicio de Impuestos Internos quien apoyó la denuncia y no el FBI, y fue acusado y absuelto de evasión de impuestos.

Notoriamente, Lansky era cercano a Bronfman y Rosenstiel. Regularmente Bronfman celebraba “cenas suntuosas” en honor de Lansky tanto durante como después de la prohibición. Estas celebraciones dejaron un cálido recuerdo para la esposa de Lansky, y Lansky le hizo favores a Bronfman a cambio, que iban desde la protección exclusiva de sus entregas durante la prohibición hasta la obtención de entradas para los “combates del siglo” codiciadas en los rings de boxeo.

Rosenstiel también celebró cenas regulares en honor de Lansky. Susan Kaufman, la ex esposa de Rosenstiel, dijo que tomó muchas fotos de su ex esposo y Lansky celebrando juntos, fotos que también vio Mary Nichols, del The Philadelphia Inquirer. Además, Lansky, a través de los recuerdos de Kaufman, fue uno de los que Rosenstiel buscó mantener fuera del alcance de la ley como parte de su círculo criminal de prostitución infantil y chantaje contra altos funcionarios, y se le dijo en una conversación que si el gobierno “busca presionar a Lansky o a cualquiera de nosotros, usaremos esto [una grabación específica hecha en una de las fiestas] como un intrumento de chantaje”.

Lansky se dirigía a Rosenstiel como el «Comandante Supremo», un título que más tarde sería utilizado para referirse a Rosenstiel por otro individuo profundamente relacionado con la mafia y las operaciones de chantaje sexual, anteriormente citado en este artículo como el “Comandante de Campo” de Rosenstiel.

Lansky también tenía estrechos vínculos con la CIA y la inteligencia militar estadounidense. Durante la Segunda Guerra Mundial, Lansky, junto con su socio Benjamin “Bugsy” Siegel, trabajó con la inteligencia de la Marina de Estados Unidos en lo que se llamó “Operación Inframundo”, una operación que el gobierno negó durante más de cuarenta años.

El periodista y destacado columnista de las actividades secretas de la CIA, Douglas Valentine, escribió en su libro “The CIA as Organized Crime: How Illegal Operations Corrupt America and the World” (La CIA como crimen organizado: las operaciones ilegales corrompen a Estados Unidos y al mundo) que la cooperación del gobierno con la mafia durante la Segunda Guerra Mundial condujo a su expansión después de la guerra, sentando las bases para su futura colaboración con los servicios de inteligencia estadounidenses.

Según Valentine “los altos funcionarios del gobierno también sabían que el pacto fáustico que el gobierno mantuvo con la mafia durante la Segunda Guerra Mundial permitió que los matones se infiltraran en el corazón de la sociedad estadounidense. A cambio de sus servicios durante la guerra, los jefes de la mafia fueron protegidos de ser procesados en docenas de casos de asesinatos sin resolver”.

Título original: «Sexo, mafia y poder en el gobierno de Estados Unidos»

Fuentes:

http://canarias-semanal.org/art/27844/la-mafia-y-el-gobierno-de-eeuu-una-colaboracion-provechosa