Kissinger y el materialismo histórico: cuando el enemigo sabe de lo que habla

Máximo Relti

El ex secretario de Estado norteamericano Kissinger augura una confrontación entre EEUU y China, similar a la de Primera Guerra Mundial

A estas alturas del siglo XXI, no son muchos los que todavía recuerdan quién fue y qué hizo Henry Alfred Kissinger. Como quiera que en historia -como ocurre con otras materias científicas- el recorrido de los personajes y la evolución de los acontecimientos tiene importancia para poder evaluar correctamente el papel que éstos desempeñaron, recordaremos, para los lectores más desmemoriados, algunos breves trazos de la vida y «obra» del peculiar político norteamericano Henry Kissinger.

Si fuera posible sintetizar en una sola persona los peores vicios de un determinado sistema social, podríamos decir, con toda seguridad, que Henry Alfred Kissinger es una suerte de «conciencia perversa» del sistema capitalista estadounidense. Kissinger, como arquetipo destacado del establishment norteamericano, ejerció una influencia decisiva en algunos de los más importantes acontecimientos políticos de las décadas del 60 y 70 del pasado siglo. Tanto en los que se produjeron dentro de su país, como en los que sucedieron fuera de él.

EN AMÉRICA LATINA

Kissinger fue Secretario de Estado durante los mandatos de Richard Nixon y Gerald Ford, y Consejero de Seguridad Nacional durante todo el mandato inicial del primero. El ejercicio de esas funciones le permitió promover el establecimiento de las dictaduras más cruentas de la historia contemporánea del subcontinente americano.

La imposición de estas dictaduras en América Latina inspiradas por Kissinger no fue el resultado de la improvisación o la casualidad. Bajo el mandato y la minuciosa orientación ideológica de Henry Kissinger, los Estados Unidos idearon el llamado «Plan Cóndor», que permitió la coordinación de acciones de exterminio de toda oposicion a la presencia estadounidense en el subcontinente. La aplicación del Plan corrió a cargo de las cúpulas militares de los regímenes dictatoriales de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela…

EN EL SUDESTE ASIÁTICO

Pero la acción de este personaje de origen judío alemán, que había emigrado con su familia a los Estados Unidos en 1938 huyendo del nazismo, no se limitó a la «limpieza» en profundidad del «patio trasero» latinoamericano de los enemigos del Imperio. Con la misma retorcida frialdad Kissinger actuó en el Sudeste asiático, aunque allí combinando la negociación con los bombardeos con napalm y agente naranja.

El apoyo prestado por Kissinger al régimen indonesio del general Suharto, permitió a este último desarrollar una sistemática operación de exterminio prolongada durante años, en la que el régimen militar de ese país acabó con la vida de más de 2 millones de militantes del Partido Comunista indonesio.

Aunque el relato de las acciones políticas realizadas por este hombre a lo largo de casi dos décadas haría muy extensas estas notas, sí convendría precisar que Henry Kissinger no fue solamente un político norteamericano cuyas manos están manchadas sangre, sino que, además, es un hombre peligrosamente inteligente, que ha combinado siempre con inusual habilidad el manejo despiadado del palo y el señuelo de la zanahoria.

Fue por esa razón que, cuando en 1973 se apercibió de que la guerra de Vietnam no sólo le estaba acarreando derrotas sinfín a los EEUU en el Sudeste asiático, sino que además le había abierto un segundo frente de resistencia en su propio país, instó a Nixon a que aceptara de inmediato la derrota y retirara rapidamente las tropas norteamericanas de ese territorio.

EN EL SÁHARA OCCIDENTAL Y ESPAÑA

A manos de Kissinger quedó igualmente la planificación y organización de la «Marcha Verde» marroquí sobre la colonia española del Sáhara Occidental, preparando las negociaciones entre el Gobierno español y el de Hassan II de Marruecos , que concluirían con la retirada de las tropas españolas del territorio y su traspaso a Marruecos y Mauritania, a cambio de un referendum en el que en una fecha incierta la población saharaui se pronunciaría sobre su autodeterminación.

A las malévolas habilidades de Henry Kissinger se debe también la ejecución de la «Operación Príncipe» en España, a través de la cual, con la anuencia de los partidos de la «izquierda», se preparó la llamada «transición política española». Aquel supuesto «trance pacífico a la democracia«, que ni fue pacífico ni tampoco democrático, cuyos efectos siguen conservándose intactos 40 años después, se debió, en parte, al expreso interés con el que Kissinger personalmente acogió el asunto. El ex secretario de Estado se presentó en Madrid y afrontó el tema directamente con el dictador. Su método del «palo y la zanahoria» volvió a probar la eficacia de su funcionamiento.

KISSINGER Y EL MATERIALISMO HISTÓRICO. Cuando el enemigo sabe de lo que habla.

Viene este brevísimo esbozo biográfico sobre la trayectoria política recorrida por Henry Kissinger porque este político norteamericano, que cuenta a dia de hoy con 95 años de edad, pero que no ha perdido ni un ápice de su clarividencia de antaño, declaró hace unos días a la cadena televisiva Bloomberg, que los Estados Unidos y China se están inclinando peligrosamente hacia una confrontación, haciendo posible que se produzca una crisis que vaya más allá de la retórica y termine transformándose en un conflicto militar real. Agregó, asimismo, que las tecnologías militares disponibles en la actualidad harían que tal crisis «sea aún más difícil de controlar» que las de épocas anteriores».

Sin embargo, de su declaración puede ser extraída una jugosa frase en la que el ex secretario de Estado augura las características que podría tener esa confrontación:

«Washington y Pekín debían establecer unas reglas de juego en su cada vez más tensa competencia o, de lo contrario, el mundo se encontraría ante una situación similar a la Primera Guerra Mundial».

Adviértase que Kissinger encuentra su previsión de conflagración no en la Segunda Guerra Mundial, en la que el expansionismo imperial tuvo como fundamental protagonista a la Alemania de Hitler, sino en la Primera Guerra Mundial, en la que la competencia comercial y las disputas por la conquista de mercados entre las grandes potencias imperialistas constituyó el factor determinante de aquel enfrentamiento bélico.

La cada vez más intensa confrontación que hoy se está produciendo entre el capitalismo estadounidense y el capitalismo con «características chinas« por el control de los mercados mundiales está reuniendo características muy similares, en efecto, a las que provocaron el estallido de la Primera Guerra Mundial.

La comparación que Henry Kissinger establece indica que el ex secretario de Estado algo conoce acerca de la dinámica de desarrollo del sistema capitalista que explica el materialismo histórico.

Para vencer el presente escollo lo propone Kissinger es que se abra una suerte de entente cordiale entre las potencias en disputa, y ambas que procedan pacificamente a repartirse de forma equitativa la tajada de los mercados en litigio. La historia del capitalismo, no obstante, nos demostró desde el siglo XIX, que ese tipo de acuerdos y repartos tiene siempre una fecha de caducidad.

En cualquier caso, lo que hoy resulta sorprendente es que los marxistas no nos hayamos atrevido a interpretar desde la perspectiva económica y del materialismo histórico, cuál es la esencia del litigio comercial actual entre unos Estados Unidos en retirada y una China en pleno ascenso expansivo. ¿Qué es lo que nos lo está impidiendo ?

Fuentes:

https://canarias-semanal.org/art/29091/kissinger-y-el-materialismo-historico-cuando-el-enemigo-sabe-de-lo-que-habla