La CIA y el nacionalismo ucraniano: Del anticomunismo a la rusofobia

David Serquera

Durante la desintegración del imperio Austro-húngaro en 1918, el 1 Noviembre de ese mismo año, los nacionalistas ucranianos proclamaron la independencia  del imperio y la formación de la República Popular de Ucrania Occidental, estado que comprendería el territorio de Galicia incluyendo a una población compuesta por un 60% de Ucranianos, un 25% de Polacos y un 12% de judíos, estando las principales ciudades pobladas por polacos y judíos y distribuyéndose la población ucraniana en la zona rural. Tras la proclamación de la independencia, se produjo un levantamiento popular en la ciudad de Lviv, la más poblada, en el que la mayoría polaca rechazo a la recién creada republica ucraniana. Tras estos eventos  las legiones polacas se enfrentan a los nacionalistas ucranianos comenzando la guerra entre Polonia y Ucrania que acabaría un año después con la derrota de los ucranianos. Sin embargo, no fue hasta 1923 cuando la liga de las naciones legitimó el control polaco de Galicia.

En 1929 se funda la Organización de Nacionalistas Ucranianos (ONU) en la Galicia polaca con una agenda terrorista y de infiltración de las estructuras de poder en Galicia, incluyendo la policía, para conseguir la independencia de Ucrania. En 1940 esta organización se escindiría en dos, ONU-M y ONU-B. ONU-B recogería a los elementos más violentos bajo el liderazgo de Stepan Bandera y Mykola Lebed. ONU-B proclamaría un estado ucraniano independiente en 1941 durante la ocupación nazi.

Mykola Lebed, asesino  primero y criminal de guerra durante la segunda guerra mundial.

En 1936, Mykola Lebed con 27 años de edad, asesinaba al ministro del interior polaco Bronislaw Pieracki. Antiguo miembro de las legiones polacas, Pieracki tomó parte en la guerra polaco-ucraniana de 1918 y posteriormente apoyó el golpe de Mayo de 1926 por el que Jozef Pilsudski se proclamaría líder supremo de la segunda república polaca, quien pararía el avance soviético hacia el Oeste. En este momento de la historia política polaca se enfrentan dos visiones para la reconstrucción del Estado, la de Pilsudski como ya vimos en un excelente artículo anterior, giraba en torno al desmembramiento de la Unión soviética en sus distintas nacionalidades y su federación Intermarum. En frente se situaba la visión de Dmowski de una gran Polonia puramente poblada por polacos católicos. Para Mykola Lebed y Stepan Bandera la cuestión polaca se simplificaba de manera sustancial si Galicia no era considerada Ucrania.

Durante la ocupación nazi, ONU-B colaboró con las SS en el exterminio de judíos y por su cuenta en la limpieza étnica de los polacos de Lviv, se enfrentó al ejército alemán tras la proclamación de la Republica de Ucrania y siguió el enfrentamiento armado contra la Union Soviética tras la segunda guerra mundial. Una agenda integral nacionalista ucraniana hasta las últimas consecuencias que no ofrece dudas.

Mykola Lebed, agente pagado por la CIA durante la Guerra Fria.

Tras el exterminio de cientos de miles de ucranianos por parte de la Union Soviética se produce el éxodo de los supervivientes miembros de ONU, entre los que se encuentra Mykola Lebed. En este momento, los servicios de inteligencia americanos reconocen a todo el entramado de ONU-B  como el más capacitado para llevar a cabo misiones de inteligencia y sabotaje dentro de la Union Sovietica. Inicialmente amparados por el contacto de la inteligencia americana en el Vaticano, Zsolt Aradi, en Diciembre de 1947, Lebed y su familia son trasladados por el ejército americano de Roma hasta Múnich ante el inminente fin del gobierno americano en Italia y el riesgo de extradición a la USSR.

Ante el bloqueo de Berlín de 1948 el proyecto ICON de la CIA estudia 30 grupos de emigrados soviéticos y escoge al grupo de Lebed como el más capacitado para llevar acciones de inteligencia, sabotaje y propaganda detrás de las líneas soviéticas en caso de que se desatara una guerra. El grupo de Lebed recibe de la CIA financiación, entrenamiento, material para retransmisión de programas de radio y envía agentes de inteligencia en paracaídas sobre suelo ucraniano para la formación de rutas de información a través de Checoslovaquia[1]. A alguien debe estar sonándole todo esto a una stay-behind army.

El programa de la CIA pasaría a llamarse AERODYNAMIC y Lebed tomaría asiento en Nueva York desde donde dirigiría y coordinaría distintas operaciones y estaría a salvo del asesinato por agentes soviéticos. Sus supervisores en la CIA señalaban su carácter obstinado, sus relaciones con la Gestapo y su entrenamiento por esta policía de Hitler. Era impopular entre los Ucranianos al haberse hecho con el brazo armado de la ONU, la UPA creada en 1942, asesinando a sus rivales y no había permitido a ninguno de los emigrados ucranianos en su círculo para evitar una penetración soviética. Para la CIA Lebed fue uno de sus mejores agentes. Durante 1954 toda acción de la UPA en territorio soviético había sido neutralizada y la CIA tuvo que reorientar su estrategia hacia la propaganda nacionalista ucraniana con el fin de dividir la USSR en sus focos nacionales, estrategia preconizada por Lebed desde el inicio. Se crea entonces Prolog, que funcionaria a modo del congreso para la libertad de la cultura[2]. Prolog reclutó y pagó a escritores ucranianos emigrados quienes muchas veces fueron inconscientes de estar trabajando para una organización de la CIA. Se creó un verdadero enjambre de publicaciones y escritores promoviendo el nacionalismo ucraniano y creando a la vez una alternativa hegemónica a los medios soviéticos. Solamente en 1957, con el apoyo de la CIA, Prolog emitió 1.200 programas de radio dando un total de 70 horas por mes, distribuyó 200.000 periódicos y 5.000 panfletos. [3] Como diría un analista de la CIA “cierta forma de nacionalismo continua existiendo en Ucrania y existe la obligación de apoyarlo como arma de la Guerra Fría”.

Polonia y Ucrania ante la caída de la UE

Con el desmoronamiento del muro de Berlín y las nuevas fronteras polacas al Oeste de Lviv, el proyecto nacionalista ucraniano prosigue su afirmación frente a la cultura rusa, enfatizando los elementos rusófobos siempre presentes en Galicia. La fundación Adenauer de Merkel, financia al nacionalismo más moderado del exboxeador klytschko, mientras se coopera con los herederos de la Organización Nacionalista Ucraniana financiada por la CIA. En 1992 se crea en Ucrania a partir de miembros del ONU-B , el Congreso de los Nacionalistas Ucranianos. La corriente del ONU-M se cristaliza en el partido Svoboda. Diferentes facciones nacionalistas con miembros con mayor o menor grado de antisemitismo pero compartiendo como elemento amalgamador la rusofobia, forman el bloque nacionalista. Ante la crisis de la Union Europea, incapaz de superar la crisis financiera sin desmembrarse o acudir al totalitarismo, ejemplificado en la federación por excepción propuesta por Jean Claude Tritchet, el miedo histórico de Polonia fente a Rusia pone en juego toda una serie de maniobras encaminadas a debilitar la influencia rusa sobre Ucrania. El personaje clave en Polonia es Sikorsky, ministro de exteriores conservador proveniente de la cantera del American Enterprise Institute el Think Tank que confeccionó la segunda legislatura de Bush. Fue él quien firmó el acuerdo con los USA para instalar el escudo antimisiles dirigido a Rusia en territorio polaco tras la provocada guerra en Georgia. Es también Sikorski quien instaló por primera vez de forma permanente tropas de los USA en Polonia. Alarmado frente a la ruptura de la UE por su parte helénica, visitó a Merkel quien tras esta visita puso todo el empeño en mantener a Grecia en la esfera de la UE e impulsar la integración de Ucrania aun a riesgo de desestabilizar gravemente el status quo entre las tendencias rusófilas y rusófobas que coexisten en Ucrania. Una estrategia de agresión que ha dado más motivos a la población rusa para apoyar el proyecto de la gran Rusia de Vladimir Putin y poner al límite las relaciones entre Polonia y Rusia y entre Rusia y China frente a la OTAN. La sociedad civil europea, si existiera, debería demandar una explicación sobre el grado de participación de la UE en el golpe de Estado provocado en Ucrania por las fuerzas ultranacionalistas provenientes de la herencia cultural del fascismo centroeuropeo.

[1] Hitler’s Shadows. Nazi war Criminals, US intelligence and the Cold war. R. Breitman and N.J.W Goda

[2] http://www.filosofia.org/mon/cul/clc.htm

[3] Hitler’s Shadows. Nazi war Criminals, US intelligence and the Cold war. R. Breitman and N.J.W Goda

Fuentes:

http://radiogramsci.org/2014/04/la-cia-y-el-nacionalismo-ucraniano-del-anticomunismo-a-la-rusofobia/