En la obra de su pueblo, el papel de vanguardia del Partido del Trabajo

Elson Concepción Pérez

Fundado por el líder coreano Kim Il Sung, el 10 de octubre de 1945, el Partido del Trabajo de Corea ha constituido un bastión donde la clase obrera y todo el pueblo han emprendido el proceso de desarrollo, con la unidad como factor determinante.

Bajo su dirección, se instituyó en febrero de 1946 el Poder popular, que defendería y llevaría adelante el interés del pueblo de construir una nación soberana y democrática.

En tal sentido, se implementaron la Ley de la Reforma Agraria (marzo de 1946), la de la Igualdad de los Derechos del Hombre y la Mujer (julio de 1946), la de la Nacionalización de las Importantes Industrias (agosto de 1946) y otras.

El proceso transformador dirigido por el Partido tuvo sus primeros resultados al entregar gratis las tierras a los campesinos; los obreros se hicieron dueños de las fábricas; y las mujeres, ya liberadas de las trabas feudales y con los mismos derechos que los hombres, participaron libremente en la vida social.

Tres años después de fundada la organización, y bajo su dirección, se constituyó la República Popular Democrática de Corea, el 9 de septiembre de 1948.

Han sido años de duro bregar, de agresiones y sanciones por parte de Estados Unidos, donde el valor de un pueblo, bajo la dirección del Partido, ha demostrado cuán lejos se puede llegar en el desarrollo social, económico, militar y cultural de un país.

Hoy la República Popular Democrática de Corea concentra esfuerzos en su desarrollo científico en sectores como la informática, la nanotecnología y la biotecnología, y sus niños y jóvenes disfrutan de un sistema de enseñanza general obligatoria de 12 años.

La obra del pueblo coreano, el papel de vanguardia y entereza de su Partido del Trabajo, y la sabia dirección de sus dirigentes, han hecho posibles innumerables triunfos en la defensa de la construcción socialista.

La unidad ha sido la bandera de la victoria y el desarrollo.

Las relaciones de amistad y colaboración entre el Partido, el Gobierno y el pueblo de la República Popular Democrática de Corea y Cuba, constituyen un ejemplo dentro de un panorama internacional donde predomina la injerencia imperialista en los asuntos de otros pueblos, y las amenazas y sanciones que adoptan las administraciones de Estados Unidos contra nuestros países.

La resistencia, el valor y la unidad entre partido y pueblo nos hacen invencibles y seguros del presente y del futuro.

Fuentes:

En la obra de su pueblo, el papel de vanguardia del Partido del Trabajo