{"id":9849,"date":"2022-07-16T10:48:44","date_gmt":"2022-07-16T10:48:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/?p=9849"},"modified":"2022-07-02T18:52:24","modified_gmt":"2022-07-02T18:52:24","slug":"claudio-katz-la-crisis-del-sistema-imperial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/claudio-katz-la-crisis-del-sistema-imperial","title":{"rendered":"Claudio Katz: la crisis del sistema imperial"},"content":{"rendered":"<p><strong>Claudio Katz<\/strong><\/p>\n<p>Los <strong>debates sobre el imperialismo reaparecen<\/strong> al cabo de una sinuosa trayectoria. Durante la <strong>primera mitad del siglo pasado,<\/strong> ese concepto fue muy utilizado para caracterizar las c<strong>onfrontaciones b\u00e9licas entre las grandes potencias<\/strong>. Posteriormente <strong>qued\u00f3 identificado con la explotaci\u00f3n de la periferia por las econom\u00edas centrales,<\/strong> hasta que el <strong>auge del neoliberalismo<\/strong> diluy\u00f3 la gravitaci\u00f3n del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Al <strong>comienzo del nuevo milenio, <\/strong>la atenci\u00f3n por el imperialismo pas\u00f3 a un segundo plano y <strong>la propia noci\u00f3n cay\u00f3 en desuso<\/strong>. Ese desinter\u00e9s sintoniz\u00f3 con el <strong>debilitamiento de las miradas cr\u00edticas hacia la sociedad contempor\u00e1nea<\/strong>. Pero la<strong> invasi\u00f3n norteamericana a Irak erosion\u00f3 el conformismo<\/strong> y gatill\u00f3 el<strong> resurgimiento de las discusiones <\/strong>sobre los mecanismos de <strong>dominaci\u00f3n internacional.<\/strong> La <strong>denuncia del imperialismo<\/strong> recobr\u00f3 importancia y se multiplicaron los cuestionamientos a la agresividad militar estadounidense.<\/p>\n<p>Esas objeciones se deslizaron ulteriormente hacia la <strong>noci\u00f3n sustitutiva de hegemon\u00eda, <\/strong>que gan\u00f3 primac\u00eda en los estudios sobre el d<strong>eclive estadounidense frente al ascenso de China.<\/strong> La <strong>hegemon\u00eda <\/strong>fue subrayada, para evaluar c\u00f3mo la disputa entre las dos principales potencias del planeta se desenvuelve <strong>en el \u00e1mbito geopol\u00edtico, ideol\u00f3gico o econ\u00f3mico.<\/strong> El rasgo coercitivo que singulariza al imperialismo perdi\u00f3 relevancia en muchas reflexiones sobre la confrontaci\u00f3n sino-americana.<\/p>\n<p>Cuando<strong> ese reemplazo parec\u00eda imponers<\/strong>e -junto a la <strong>novedosa centralidad de las nociones de multipolaridad y transici\u00f3n hegem\u00f3nica<\/strong>&#8211; las <strong>menciones al imperialismo volvieron a recuperar gravitaci\u00f3n <\/strong>por un acontecimiento inesperado. Ese t\u00e9rmino <strong>ha reaparecido con la invasi\u00f3n rusa a Ucrania <\/strong>para resaltar el <strong>expansionismo de Mosc\u00fa.<\/strong><\/p>\n<p><strong>SINGULARIDADES Y AMOLDAMIENTOS<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>imperialismo<\/strong> es una <strong>categor\u00eda frecuentemente utilizada por los medios de comunicaci\u00f3n de Occidente<\/strong>, para contrastar las<strong> pol\u00edticas tir\u00e1nicas del Kremlin o Beijing<\/strong> con las <strong>conductas respetuosas de Washington o Bruselas.<\/strong> Este <strong>sesgado uso del t\u00e9rmino <\/strong>obstruye cualquier comprensi\u00f3n del problema. La <strong>l\u00f3gica del imperialismo s\u00f3lo es entendible superando esas burdas miradas <\/strong>e indagando la<strong> relaci\u00f3n del concepto con su matriz capitalista.<\/strong><\/p>\n<p>Ese curso anal\u00edtico ha sido explorado por distintos pensadores marxistas, que estudian la <strong>din\u00e1mica contempor\u00e1nea del imperialismo<\/strong>, en funci\u00f3n de las <strong>mutaciones registradas en el sistema capitalista<\/strong>. En estos enfoques <strong>el imperialismo es visto como un dispositivo<\/strong> que c<strong>oncentra los mecanismos internacionales de dominaci\u00f3n, <\/strong>utilizados por las minor\u00edas enriquecidas para explotar a las mayor\u00edas populares.<\/p>\n<p>E<strong>l imperialismo<\/strong> es el <strong>principal instrumento de esa sujeci\u00f3n,<\/strong> pero no opera al interior de cada pa\u00eds, sino <strong>en las relaciones interestatales y en la din\u00e1mica de la competencia, el uso de la fuerza y las intervenciones b\u00e9licas.<\/strong> Es un <strong>mecanismo esencial para la continuidad del capitalismo <\/strong>y ha estado presente desde los inicios de ese sistema, mutando en correspondencia con los cambios de ese r\u00e9gimen social. El <strong>imperialismo<\/strong> nunca constituy\u00f3 un estadio o una \u00e9poca espec\u00edfica del capitalismo. Siempre corporiz\u00f3 las formas que adopta la<strong> supremac\u00eda geopol\u00edtico-militar, en cada era del sistema.<\/strong><\/p>\n<p>Por esa variabilidad hist\u00f3rica, <strong>el imperialismo actual difiere de sus antecedentes previos.<\/strong> No s\u00f3lo es <strong>cualitativamente diferente a los imperios precapitalistas (feudales, tributarios o esclavistas)<\/strong>, que<strong> se asentaban en la expansi\u00f3n territorial o en el control del comercio.<\/strong> <strong>Tampoco se asemeja al imperialismo cl\u00e1sico que conceptualiz\u00f3 Lenin,<\/strong> cuando<strong> las grandes potencias rivalizaban a trav\u00e9s de la guerra por el manejo de los mercados y las colonias.<\/strong><\/p>\n<p>El<strong> imperialismo contempor\u00e1neo presenta tambi\u00e9n diferencias<\/strong> <strong>con el modelo que comand\u00f3 Estados Unidos<\/strong> en la segunda mitad del siglo XX. <strong>La primera potencia introdujo novedosos rasgos de coordinaci\u00f3n colectiva y sometimiento de los socios,<\/strong> para asegurar la <strong>protecci\u00f3n de todas las clases dominantes,<\/strong> frente a la insurgencia popular y el peligro del socialismo.<\/p>\n<p>En toda esa variedad de etapas, <strong>el imperialismo garantiz\u00f3 el usufructo de los recursos de la periferia por parte de las econom\u00edas avanzadas.<\/strong> Los <strong>dispositivos coercitivos de las grandes potencias aseguraron la captura de las riquezas de los pa\u00edses dependientes por los capitalistas del centro.<\/strong> Por esa v\u00eda<strong> el imperialismo recicl\u00f3 la continuidad del subdesarrollo en las regiones relegadas del planeta.<\/strong><\/p>\n<p>Esa perpetuaci\u00f3n <strong>recre\u00f3 los mecanismos de transferencia de valor de las econom\u00edas dominadas hacia sus pares dominantes. <\/strong>La <strong>desigualdad entre los dos polos del capitalismo mundial <\/strong>fue reproducida mediante variadas<strong> modalidades productivas, comerciales y financieras. <\/strong><\/p>\n<p><strong>MUTACIONES E INDEFINICIONES<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>imperialismo del siglo XXI <\/strong>debe ser <strong>evaluado<\/strong> en funci\u00f3n de los <strong>enormes cambios registrados en el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/strong> Desde hace 40 a\u00f1os<strong> rige un nuevo esquema de acumulaci\u00f3n de bajo crecimiento en Occidente y significativa expansi\u00f3n de Oriente<\/strong>, <strong>enlazado por medio de la globalizaci\u00f3n productiva.<\/strong> El <strong>desdoblamiento internacional del proceso de fabricaci\u00f3n, la subcontrataci\u00f3n y las cadenas de valor apuntalan ese esquema productivo sostenido en la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica<\/strong>. Ese<strong> desenvolvimiento del capitalismo digital contribuy\u00f3 a masificar el desempleo<\/strong> y a <strong>generalizar la precarizaci\u00f3n, la inseguridad y la flexibilizaci\u00f3n laboral.<\/strong><\/p>\n<p>El nuevo modelo <strong>opera a trav\u00e9s de la financiarizaci\u00f3n que introdujo la autonom\u00eda crediticia de las empresas,<\/strong> la <strong>titulaci\u00f3n de los bancos y la gesti\u00f3n familiar de las hipotecas y las pensiones.<\/strong> Esa <strong>gravitaci\u00f3n financiera <\/strong>en el funcionamiento corriente de la econom\u00eda multiplic\u00f3, a su vez, el peri\u00f3dico estallido de impactantes crisis.<\/p>\n<p>Las <strong>burbujas especulativas<\/strong> -qu<strong>e corroen al sistema bancario y desembocan en socorros estatales de creciente envergadura-<\/strong> <strong>acent\u00faan los desequilibrios del capitalismo actual. <\/strong>Este sistema est\u00e1 muy afectado por las t<strong>ensiones que suscita la sobreproducci\u00f3n <\/strong>(que potenci\u00f3 la globalizaci\u00f3n) y <strong>la fractura del poder de compra (que acentu\u00f3 el neoliberalismo).<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>esquema actual incuba, <\/strong>adem\u00e1s, <strong>potenciales cat\u00e1strofes de mayor alcance por el incontenible deterioro del medio ambiente<\/strong>, que <strong>genera la competencia por mayores ganancias. <\/strong>La reciente<strong> pandemia <\/strong>constituy\u00f3 <strong>tan s\u00f3lo una advertencia <\/strong>de la tormentosa escala de esos desequilibrios. El fin de esa infecci\u00f3n no ha derivado en el esperado<em> \u201cretorno a la normalidad\u201d, <\/em>sino en un<strong> escenario de guerra, inflaci\u00f3n y rupturas de los circuitos del suministro global.<\/strong><\/p>\n<p>La crisis comienza a pavimentar nuevos contornos y nadie sabe <strong>qu\u00e9 rumbo adoptar\u00e1 la pol\u00edtica econ\u00f3mica del pr\u00f3ximo periodo<\/strong>. Al comp\u00e1s de una r<strong>enovada intervenci\u00f3n estatal, permanece irresuelta la disputa entre un giro neokeynesiano y un curso opuesto de relanzamiento neoliberal.<\/strong><\/p>\n<p>Pero cualquiera de esos rumbos<strong> ratificar\u00e1 la preeminencia del nuevo modelo de capitalismo globalizado, digital, precarizador y financiarizado, <\/strong>con su <strong>consiguiente escala de inmanejables contradicciones.<\/strong> Este esquema es tan visible, como la dram\u00e1tica magnitud de sus desequilibrios.<\/p>\n<p>La <strong>nitidez del capitalismo contempor\u00e1neo no se extiende, sin embargo, al plano geopol\u00edtico o militar. El imperialismo de siglo XXI est\u00e1 signado por un c\u00famulo de incertidumbres, indefiniciones y ambivalencias <\/strong>muy superiores a su basamento econ\u00f3mico. Las mutaciones radicales que se consumaron en las \u00faltimas d\u00e9cadas en este \u00faltimo \u00e1mbito, no se proyectan a otras esferas y ese divorcio determina la enorme complejidad del actual entramado imperial.<\/p>\n<p><strong>EROSI\u00d3N DEL LIDERAZGO IMPERIAL<\/strong><\/p>\n<p>La <strong>existencia de un bloque dominante comandado por Estados Unidos <\/strong>es la <strong>principal caracter\u00edstica del sistema imperial contempor\u00e1neo.<\/strong> La primera potencia es la mayor exponente del nuevo modelo y la evidente<strong> gestora del aparato de coerci\u00f3n internacional,<\/strong> que asegura la dominaci\u00f3n de los acaudalados. <strong>El diagn\u00f3stico del imperialismo actual transita por una evaluaci\u00f3n de Estados Unidos,<\/strong> que concentra todas las tensiones de ese dispositivo.<\/p>\n<p>La <strong>contradicci\u00f3n primordial del imperialismo actual <\/strong>radica en la <strong>impotencia de su conductor. El coloso del Norte<\/strong> padece un liderazgo erosionado, como consecuencia de la profunda crisis que afecta a su econom\u00eda. <strong>Washington perdi\u00f3 la preponderancia del pasado y su declinante competitividad fabril,<\/strong> no es contrarrestada por su continuado comando financiero o su significativa supremac\u00eda tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong> Estados Unidos <\/strong>corrobor\u00f3 sus ventajas frente a otras potencias durante la crisis del 2008. Pero las <strong>mayores adversidades de Europa y Jap\u00f3n, <\/strong>no aminoraron el <strong>sistem\u00e1tico retroceso de la econom\u00eda norteamericana,<\/strong> ni atenuaron el<strong> sostenido despunte de China. Estados Unidos <\/strong>no ha podido contener la reconfiguraci\u00f3n geogr\u00e1fica de la producci\u00f3n mundial hacia el universo asi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Esa <strong>erosi\u00f3n econ\u00f3mica <\/strong>afecta la <strong>pol\u00edtica exterior norteamericana, que ha perdido su tradicional sustento interno<\/strong>. La vieja homogeneidad del gigante yanqui ha quedado quebrantada por la dram\u00e1tica grieta pol\u00edtica que afronta el pa\u00eds. <strong>Estados Unidos est\u00e1 corro\u00eddo por tensiones raciales y por fracturas pol\u00edtico-culturales, que contraponen al americanismo del interior con el globalismo de las costas.<\/strong><\/p>\n<p>Ese deterioro impacta sobre <strong>las operaciones del Pent\u00e1gono, que ya no cuentan con el aval del pasado.<\/strong> La privatizaci\u00f3n de la guerra se procesa en un marco de creciente desaprobaci\u00f3n interna a las aventuras b\u00e9licas for\u00e1neas.<\/p>\n<p>La econom\u00eda estadounidense no afronta un simple retroceso de su continuada supremac\u00eda. <strong>La gravitaci\u00f3n internacional del aparato estatal norteamericano y la primac\u00eda de sus finanzas, contrastan con el declive comercial y productivo del pa\u00eds.<\/strong><\/p>\n<p>Ese desgaste<strong> no implica un ocaso inexorable e ininterrumpido.<\/strong> <strong>Estados Unidos no logra restaurar su viejo liderazgo, pero contin\u00faa ejerciendo un rol dominante<\/strong> y su devenir imperial no se esclarece aplicando los criterios hist\u00f3rico-deterministas, que postula la teor\u00eda del auge y decadencia c\u00edclica de los imperios. <strong>El retroceso de la econom\u00eda norteamericana es sin\u00f3nimo de crisis, pero no de colapso terminal en alguna fecha preestablecida.<\/strong><\/p>\n<p>En los hechos, <strong>el poder\u00edo que preserva Estados Unidos se asienta m\u00e1s en el despliegue militar, que en la incidencia de su econom\u00eda.<\/strong> Por esa raz\u00f3n resulta indispensable<strong> analizar a la primera potencia en clave imperial.<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL FRACASO DEL BELICISMO<\/strong><\/p>\n<p>Desde hace varias d\u00e9cadas <strong>Washington intenta recuperar su liderazgo mediante acciones de fuerza.<\/strong> Esas incursiones concentran los principales rasgos del imperialismo actual. El <strong>Pent\u00e1gono gestiona una red de contratistas que se enriquecen con la guerra, <\/strong>reciclando el <strong>aparato industrial-militar. <\/strong>Conservan en los per\u00edodos de distensi\u00f3n b\u00e9lica, la misma preeminencia que en las etapas de alta conflictividad.<\/p>\n<p>El <strong>modelo econ\u00f3mico armamentista norteamericano se recrea mediante elevadas exportaciones, altos costos y permanente exhibici\u00f3n del poder de fuego.<\/strong> Esa visibilidad exige la <strong>multiplicaci\u00f3n de las guerras h\u00edbridas y todo tipo de incursiones de las formaciones paraestatales.<\/strong><\/p>\n<p>Con esos mort\u00edferos instrumentos Estados Unidos <strong>ha generado dantescos escenarios de muertes y refugiados. <\/strong>Recurri\u00f3 a h<strong>ip\u00f3critas justificaciones de intervenci\u00f3n humanitaria<\/strong> y <em><strong>\u201cguerra contra el terrorismo\u201d<\/strong><\/em> para <strong>perpetrar las atroces invasiones en el \u201cGran Oriente Medio\u201d.<\/strong><\/p>\n<p>Esas operaciones incluyeron la <strong>gestaci\u00f3n de las primeras bandas yihadistas, <\/strong>que posteriormente cobraron vuelo propio con acciones contra el padrino estadounidense. El <strong>terrorismo marginal <\/strong>que propiciaron esos grupos, no alcanz\u00f3 nunca la terrible escala del terrorismo de estado que monitorea el Pent\u00e1gono. Washington fue muy lejos al consumar la pulverizaci\u00f3n completa de varios pa\u00edses.<\/p>\n<p>Pero el dato m\u00e1s llamativo de ese destructivo modelo ha sido su estrepitoso fracaso.<strong> En los \u00faltimos veinte a\u00f1os, el proyecto de recomposici\u00f3n estadounidense mediante acciones b\u00e9licas ha fallado una y otra vez.<\/strong> El <strong>\u201csiglo americano\u201d <\/strong>que concibieron los pensadores neoconservadores fue una <strong>fantas\u00eda de corta duraci\u00f3n<\/strong>, que el propio <em>establishment<\/em> de <strong>Washington <\/strong>abandon\u00f3 para retomar el asesoramiento de consejeros m\u00e1s pragm\u00e1ticos y realistas.<\/p>\n<p>Las <strong>ocupaciones del Pent\u00e1gono<\/strong> no consiguieron los resultados esperados y <strong>Estados Unidos se convirti\u00f3 en una superpotencia que pierde guerras.<\/strong> <strong>Fracasaron Bush, Obama, Trump y \u00faltimamente Biden,<\/strong> en todos los <strong>intentos de utilizar la superioridad militar del pa\u00eds para inducir un relanzamiento de la econom\u00eda yanqui.<\/strong><\/p>\n<p>Esa falencia ha sido particularmente visible en <strong>Medio Oriente. Washington<\/strong> instrument\u00f3 sus agresiones estigmatizando a los pueblos de esa regi\u00f3n, con im\u00e1genes de masas primitivas, autoritarias y violentas que no logran asimilar las maravillas de la modernidad.<\/p>\n<p>Esas tonter\u00edas fueron difundidas por los medios de comunicaci\u00f3n, para encubrir el <strong>intento de apropiaci\u00f3n de las principales reservas petroleras del planeta.<\/strong> Pero al final de una tormentosa cruzada, <strong>Estados Unidos fue humillado en Afganist\u00e1n, se repliega de Irak, no pudo doblegar a Ir\u00e1n, fracas\u00f3 en la creaci\u00f3n de gobiernos t\u00edteres en Libia y Siria <\/strong>e incluso debe lidiar con<strong> el boomerang de los yihadistas que operan en su contra.<\/strong><\/p>\n<p><strong>INFLEXIBILIDAD DE UN ENTRAMADO<\/strong><\/p>\n<p>Las desventuras que afronta la primera potencia <strong>no desembocar\u00e1n en su abandono del intervencionismo externo,<\/strong> <strong>ni en un repliegue a su propio territorio<\/strong>. La clase dominante norteamericana <strong>necesita preservar su acci\u00f3n imperial, <\/strong>para<strong> sostener la primac\u00eda del d\u00f3lar, <\/strong>el <strong>control del petr\u00f3leo, los negocios del complejo industrial-militar, la estabilidad de Wall Street y las ganancias de las empresas tecnol\u00f3gicas.<\/strong><\/p>\n<p>Por esa raz\u00f3n,<strong> todos los conductores de la Casa Blanca ensayan nuevas variantes de la misma contraofensiva.<\/strong> Ning\u00fan mandatario estadounidense puede renunciar al intento de recomponer la primac\u00eda del pa\u00eds. Todos retoman ese objetivo, sin llegar nunca a buen puerto.<strong> Sufren la misma compulsi\u00f3n a buscar alg\u00fan camino de recuperaci\u00f3n del perdido liderazgo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estados Unidos<\/strong> no cuenta con la plasticidad de su antecesor brit\u00e1nico, para traspasar el mando global a un nuevo socio. No tiene la capacidad de adecuaci\u00f3n al repliegue que demostr\u00f3 su par transatl\u00e1ntico en la centuria pasada. Esa inflexibilidad norteamericana le impide amoldarse al contexto actual y acent\u00faa las dificultades para ejercer la direcci\u00f3n del sistema imperial.<\/p>\n<p>Esa rigidez, en gran medida obedece a los compromisos de una potencia que ya no act\u00faa sola. <strong>Washington encabeza el tejido de alianzas internacionales construido a mitad del siglo XX<\/strong>, para lidiar con <strong>el denominado campo socialista.<\/strong> Esa articulaci\u00f3n se asienta en una estrecha asociaci\u00f3n con el <strong>alterimperialismo europeo<\/strong>, que desenvuelve sus intervenciones <strong>bajo la \u00e9gida norteamericana.<\/strong><\/p>\n<p>Los<strong> capitalistas del Viejo Continente<\/strong> defienden sus propios negocios con <strong>operaciones aut\u00f3nomas en Medio Oriente, \u00c1frica o Europa Oriental,<\/strong> pero act\u00faan <strong>en estricta sinton\u00eda con el Pent\u00e1gono y bajo un comando articulado en torno a la OTAN.<\/strong> Los<strong> grandes imperios del pasado (Inglaterra, Francia) <\/strong>preservan su influencia en las <strong>viejas \u00e1reas coloniales,<\/strong> pero condicionan todos sus pasos al <strong>veto de Washington.<\/strong><\/p>\n<p>Esa misma<strong> asociaci\u00f3n subordinada <\/strong>mantienen los<strong> coimperios de Israel, Australia o Canad\u00e1.<\/strong> Comparten con su referente la custodia del orden global y desenvuelven acciones amoldadas a las demandas de su tutor. Suelen apuntalar a escala regional,<strong> los mismos intereses que Estados Unidos asegura a nivel mundial.<\/strong><\/p>\n<p>Este<strong> sistema global articulado<\/strong> <strong>es un rasgo que el imperialismo actual hered\u00f3 de su precedente de posguerra. Opera en frontal discrepancia con el modelo de potencias diversificadas, <\/strong>que disputaban primac\u00eda durante la primera mitad de la centuria pasada. La crisis de la estructura jerarquizada que sucedi\u00f3 a ese esquema es e<strong>l dato crucial del imperialismo del siglo XXI.<\/strong><\/p>\n<p>Una contundente expresi\u00f3n de esa inconsistencia fue el<strong> car\u00e1cter meramente pasajero del modelo unipolar, que el proyecto neoconservador imaginaba para un nuevo y prolongado \u201csiglo americano\u201d.<\/strong> En lugar de ese renacimiento <strong>emergi\u00f3 un contexto multipolar, que confirma la p\u00e9rdida de supremac\u00eda norteamericana frente a numerosos actores de la geopol\u00edtica mundial. <\/strong>El ansiado <strong>predominio de Washington<\/strong> ha quedado sustituido por <strong>una mayor dispersi\u00f3n del poder,<\/strong> q<strong>ue contrasta con la bipolaridad imperante durante la guerra fr\u00eda y con el fallido intento unipolar que sucedi\u00f3 a la implosi\u00f3n de la URSS.<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>imperialismo actual <\/strong>opera, por lo tanto, <strong>en torno a un bloque dominante comandado por Estados Unidos y gestionado por la OTAN,<\/strong> en estrecha <strong>asociaci\u00f3n con Europa y los socios regionales de Washington.<\/strong> Pero los fracasos del Pent\u00e1gono para ejercer su autoridad han derivado en la irresuelta crisis actual, que se verifica en el <strong>despunte de la multipolaridad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>UN IMPERIO NO HEGEM\u00d3NICO EN GESTACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se aplica el<strong> concepto actualizado de imperialismo<\/strong> a las <strong>potencias que no participan del bloque dominante<\/strong>? Este interrogante s<strong>obrevuela los enigmas m\u00e1s complejos del siglo XXI<\/strong>. Es evidente que <strong>Rusia y China son grandes potencias rivales de la OTAN, <\/strong>ubicadas en una esfera no hegem\u00f3nica del contexto actual. Con esa diferenciada localizaci\u00f3n: <strong>\u00bfcomparten o no un status imperial?<\/strong><\/p>\n<p>La<strong> clarificaci\u00f3n de esa condici\u00f3n <\/strong>se ha tornado particularmente<strong> insoslayable para el caso ruso, desde el inicio de la guerra de Ucrania<\/strong>. Para los liberales de Occidente, el<strong> imperialismo de Mosc\u00fa <\/strong>es un dato evidente y enraizado en la historia autoritaria de un pa\u00eds, que eludi\u00f3 las virtudes de la modernidad para optar por el oscuro atraso de Oriente. Con el desgastado libreto de la guerra fr\u00eda contraponen el totalitarismo ruso, con las maravillas de la democracia norteamericana.<\/p>\n<p>Pero con esos absurdos presupuestos resulta imposible avanzar en alguna clarificaci\u00f3n del <strong>perfil contempor\u00e1neo del gigante euroasi\u00e1tico.<\/strong> La<strong> potencial condici\u00f3n imperial de Rusia debe ser evaluada en funci\u00f3n del afianzamiento del capitalismo y la transformaci\u00f3n de la vieja burocracia en una nueva oligarqu\u00eda de millonarios.<\/strong><\/p>\n<p>Es evidente que <strong>en Rusia se han consolidado los pilares del capitalismo<\/strong>, con el <strong>afianzamiento de la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n y los consiguientes patrones de ganancia, competencia y explotaci\u00f3n<\/strong>, bajo <strong>un modelo pol\u00edtico al servicio de la clase dominante. Yelstin <\/strong>forj\u00f3 <strong>una rep\u00fablica de oligarcas<\/strong> y P<strong>utin s\u00f3lo contuvo la din\u00e1mica depredadora de ese sistema, <\/strong>s<strong>in revertir los privilegios de la nueva minor\u00eda de enriquecidos.<\/strong><\/p>\n<p>Ese <strong>capitalismo ruso es muy vulnerable<\/strong> por el descontrolado peso que mantienen los distintos tipos de mafias. Tambi\u00e9n lo<strong>s mecanismos informales de apropiaci\u00f3n del excedente,<\/strong> reciclan las adversidades econ\u00f3micas del viejo modelo de planificaci\u00f3n compulsiva. El <strong>esquema predominante de exportaci\u00f3n de materias primas afecta adem\u00e1s al aparato fabril y recrean una significativa fuga de recursos nacionales hacia el exterior.<\/strong><\/p>\n<p>En e<strong>l plano geopol\u00edtico Rusia<\/strong> es <strong>un blanco predilecto de la OTAN<\/strong>, que <strong>ha intentado desintegrar al pa\u00eds <\/strong>mediante un gran despliegue de misiles fronterizos. Pero tambi\u00e9n <strong>Putin afianz\u00f3 la intervenci\u00f3n rusa en el espacio postsovi\u00e9tico y ha desarrollado una acci\u00f3n militar, que desborda la din\u00e1mica defensiva y la l\u00f3gica disuasiva.<\/strong><\/p>\n<p>En este marco,<strong> Rusia no integra el circuito del imperialismo dominante, pero desarrolla pol\u00edticas de dominaci\u00f3n en su entorno, que son propias de un imperio no hegem\u00f3nico en gestaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>DIFERENCIAS CON EL PASADO<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mosc\u00fa<\/strong> no participa del<strong> grupo dominante del capitalismo mundial<\/strong>. Carece de un capital financiero significativo y de un n\u00famero gravitante de empresas internacionales. <strong>Se ha especializado en la exportaci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas y afianz\u00f3 su lugar de econom\u00eda intermedia con pocas conexiones con la periferia<\/strong>. <strong>No obtiene lucros importantes del intercambio desigual.<\/strong><\/p>\n<p>Pero <strong>con esta ubicaci\u00f3n econ\u00f3mica secundaria, Rusia exhibe un perfil potencialmente imperial asentado en intervenciones for\u00e1neas, impactantes acciones geopol\u00edticas y dram\u00e1ticas tensiones con Estados Unidos.<\/strong><\/p>\n<p>Ese<strong> protagonismo externo<\/strong> <strong>no conduce a la reconstituci\u00f3n del viejo imperio zarista.<\/strong> Las distancias con ese pasado son tan monumentales, como las diferencias cualitativas con los reg\u00edmenes sociales del pasado feudal.<\/p>\n<p>Las asimetr\u00edas son igualmente significativas con la URSS.<strong> Putin<\/strong> no recompone el denominado <em><strong>\u201cimperialismo sovi\u00e9tico\u201d, <\/strong><\/em>que es <strong>una categor\u00eda inconsistente y estructuralmente incompatible con el car\u00e1cter no capitalista del modelo que precedi\u00f3 a la implosi\u00f3n de 1989.<\/strong> La<strong> URSS <\/strong>estaba dirigida por una burocracia gobernante que actuaba en forma opresiva, pero<strong> no desenvolv\u00eda acciones imperialistas en sus conflictos con Yugoslavia, China o Checoslovaquia.<\/strong><\/p>\n<p>En la actualidad <strong>persiste un gran circuito de colonialismo interno,<\/strong> que <strong>perpet\u00faa las desigualdades entre regiones y la primac\u00eda de la minor\u00eda gran rusa. <\/strong>Pero esa modalidad opresiva no presenta la escala del <em>apartheid<\/em> de Sud\u00e1frica o Palestina. Adem\u00e1s, <strong>lo determinante de un status imperial es la expansi\u00f3n externa, que hasta la guerra de Ucrania se perfilaba tan s\u00f3lo como una tendencia de Mosc\u00fa.<\/strong><\/p>\n<p>El<strong> proyecto imperialista<\/strong> <strong>es efectivamente auspiciado por los sectores derechistas que alimentan el negocio b\u00e9lico, las aventuras externas, el nacionalismo y las campa\u00f1as islam\u00f3fobas<\/strong>. Pero<strong> ese rumbo es resistido por la internacionalizada elite liberal y durante mucho tiempo Putin gobern\u00f3 manteniendo el equilibrio entre ambos grupos.<\/strong><\/p>\n<p>Conviene no olvidar que <strong>Rusia se ubica tambi\u00e9n en las ant\u00edpodas de un status dependiente o semicolonial. Es un gran jugador internacional con gran protagonismo exterior, que moderniza su estructura b\u00e9lica y hace valer su incidencia como segundo exportador de armas del mundo<\/strong><\/p>\n<p>En lugar de socorrer a sus vecinos,<strong> Mosc\u00fa refuerza su propio proyecto dominante,<\/strong> cuando por ejemplo<strong> env\u00eda tropas a Kazajist\u00e1n, para sostener un gobierno neoliberal que depreda la renta petrolera,<\/strong> <strong>reprime huelgas e ilegaliza al Partido Comunista.<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL IMPACTO DE UCRANIA<\/strong><\/p>\n<p>La<strong> guerra de Ucrania<\/strong> ha introducido<strong> un giro cualitativo en la din\u00e1mica rusa <\/strong>y los <strong>resultados finales de esa incursi\u00f3n incidir\u00e1n dr\u00e1sticamente en el status geopol\u00edtico del pa\u00eds.<\/strong> Las <strong>tendencias imperiales q<\/strong>ue tan s\u00f3lo asomaban como posibilidades embrionarias<strong> han adoptado otro espesor.<\/strong><\/p>\n<p>Ciertamente hubo<strong> una responsabilidad primordial de Estados Unidos, <\/strong>que intent\u00f3 <strong>sumar a Kiev a la red de misiles de la OTAN contra Mosc\u00fa y alent\u00f3 la violencia de las milicias ultraderechistas en el Donbass.<\/strong> Pero <strong>Putin consum\u00f3 una acci\u00f3n militar inadmisible y funcional al imperialismo occidental,<\/strong> que<strong> no tiene justificaci\u00f3n como acci\u00f3n defensiva.<\/strong> El <strong>jefe del Kremlin<\/strong> despreci\u00f3 a los ucranianos, suscit\u00f3 odio hacia el ocupante e ignor\u00f3 la generalizada aspiraci\u00f3n de soluciones pac\u00edficas. Con su incursi\u00f3n gener\u00f3 un escenario muy negativo para las esperanzas emancipadoras de los pueblos de Europa.<\/p>\n<p>El <strong>resultado final de la incursi\u00f3n permanece indefinido<\/strong> y no se sabe <strong>si los efectos de las sanciones ser\u00e1n m\u00e1s adversos para Rusia que para Occidente. <\/strong>Pero la<strong> tragedia humanitaria de muertos y refugiados ya es may\u00fascula y convulsiona a toda la regi\u00f3n. Estados Unidos apuesta a prolongar la guerra, <\/strong>para <strong>empujar a Mosc\u00fa al mismo pantano que afront\u00f3 la URSS en Afganist\u00e1n<\/strong>. Por eso induce<strong> Kiev <\/strong>a rechazar las negociaciones que frenar\u00edan las hostilidades. <strong>Washington pretende someter a Europa a su agenda militarista,<\/strong> a trav\u00e9s de un interminable conflicto que asegure el <strong>financiamiento de Bruselas a la OTAN.<\/strong> Ya no aspira a incorporar tan s\u00f3lo a <strong>Ucrania<\/strong> a esa alianza militar. Ahora tambi\u00e9n presiona por el <strong>ingreso de Finlandia y Suecia.<\/strong><\/p>\n<p>En s\u00edntesis: <strong>Rusia es un pa\u00eds capitalista que no reun\u00eda hasta la incursi\u00f3n en Ucrania los rasgos generales de un agresor imperial.<\/strong> Pero el<strong> curso geopol\u00edtico ofensivo de Putin apuntala ese perfil e induce a transformar el imperio en gestaci\u00f3n en un imperio en consolidaci\u00f3n<\/strong>. El fracaso de ese operativo podr\u00eda tambi\u00e9n derivar en una <strong>prematura neutralizaci\u00f3n del imperio naciente.<\/strong><\/p>\n<p><strong>EL PROTAGONISMO DE CHINA <\/strong><\/p>\n<p><strong> China comparte con Rusia<\/strong> una ubicaci\u00f3n an\u00e1loga en el <strong>conglomerado no hegem\u00f3nico<\/strong> y afronta un <strong>conflicto semejante con Estados Unidos<\/strong>. Por esa raz\u00f3n su status actual suscita el mismo interrogante: <strong>\u00bfEs una potencia imperialista?<\/strong><\/p>\n<p>En su caso corresponde registrar el excepcional desarrollo que logr\u00f3 en las \u00faltimas d\u00e9cadas,<strong> con cimientos socialistas, complementos mercantiles y par\u00e1metros capitalistas.<\/strong> Afianz\u00f3 <strong>un modelo conectado con la globalizaci\u00f3n,<\/strong> pero <strong>centrado en la retenci\u00f3n local del excedente. <\/strong>Esa combinaci\u00f3n permiti\u00f3 una <strong>intensa acumulaci\u00f3n local enlazada con la mundializaci\u00f3n, <\/strong>mediante<strong> circuitos de reinversi\u00f3n y gran control del movimiento de capitales.<\/strong> La <strong>econom\u00eda se expandi\u00f3 en forma sostenida, <\/strong>con una significativa ausencia del neoliberalismo y la financiarizaci\u00f3n que afectaron a sus competidores.<\/p>\n<p><strong> China<\/strong> fue igualmente golpeada por la <strong>crisis del 2008, <\/strong>que introdujo un techo infranqueable al modelo precedente de exportaciones financiadas a Estados Unidos. Ese v\u00ednculo de \u201cchinam\u00e9rica\u201d se agot\u00f3, transparentando el <strong>desbalance generado por un super\u00e1vit comercial solventado con gigantescas acreencias. <\/strong>Ese desfasaje inaugur\u00f3 la crisis actual.<\/p>\n<p>La <strong>conducci\u00f3n china opt\u00f3 inicialmente por un viraje hacia la actividad econ\u00f3mica local.<\/strong> Pero ese desacople no gener\u00f3 beneficios equivalentes a los obtenidos en el globalizado esquema precedente. El nuevo curso acentu\u00f3 la sobreinversi\u00f3n, las <strong>burbujas inmobiliarias y un c\u00edrculo vicioso de sobreahorro y sobreproducci\u00f3n<\/strong>, que oblig\u00f3 a<strong> retomar la b\u00fasqueda de mercados externos<\/strong>, mediante <strong>el ambicioso proyecto de la Ruta de la Seda.<\/strong><\/p>\n<p>Ese rumbo suscita tensiones con los socios y<strong> afronta el gran l\u00edmite de un eventual estancamiento de la econom\u00eda mundial.<\/strong> Es muy dif\u00edcil s<strong>ostener un gigantesco plan de infraestructuras internacionales en un escenario de bajo crecimiento global.<\/strong><\/p>\n<p>Durante la <strong>pandemia,<\/strong> <strong>China <\/strong>volvi\u00f3 a exhibir <strong>m\u00e1s eficiencia que Estados Unidos y Europa, <\/strong>con sus expeditivos mecanismos de contenci\u00f3n del Covid. Pero la infecci\u00f3n irrumpi\u00f3 en su territorio, como consecuencia de los desequilibrios precipitados por la globalizaci\u00f3n. <strong>El hacinamiento urbano y el descontrol de la industrializaci\u00f3n de los alimentos<\/strong> ilustraron las dram\u00e1ticas consecuencias de la penetraci\u00f3n del capitalismo.<\/p>\n<p>Actualmente China se encuentra <strong>afectada por la guerra que sucedi\u00f3 a la pandemia. <\/strong>Su econom\u00eda es muy susceptible a la inflaci\u00f3n de los alimentos y la energ\u00eda. Afronta, adem\u00e1s, los <strong>obst\u00e1culos que obstruyen el funcionamiento de las cadenas globales de valor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>UNA NOVEDOSA UBICACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>China<\/strong> no complet\u00f3 su <strong>tr\u00e1nsito al capitalismo<\/strong>. Ese <strong>r\u00e9gimen est\u00e1 muy presente en el pa\u00eds, pero no domina en toda la econom\u00eda. <\/strong>Hay una <strong>significativa vigencia de la propiedad privada de grandes empresas,<\/strong> que operan <strong>con normas de beneficio, competencia y explotaci\u00f3n, generando agudos desequilibrios de sobreproducci\u00f3n<\/strong>. Pero a a diferencia de lo ocurrido en Europa Oriental y Rusia, <strong>la nueva clase burguesa no logr\u00f3 el control del estado<\/strong> y esa carencia impide <strong>coronar la preeminencia de las normas capitalistas <\/strong>que imperan en el grueso del planeta.<\/p>\n<p><strong>China<\/strong> se defiende <strong>en el terreno geopol\u00edtico del acoso norteamericano. Obama <\/strong>inici\u00f3 una secuencia de agresiones, que<strong> Trump<\/strong> redobl\u00f3 y <strong>Biden<\/strong> refuerza. El <strong>Pent\u00e1gono ha erigido un cerco naval, <\/strong>mientras acelera la<strong> gestaci\u00f3n de una \u201cOTAN del Pac\u00edfico\u201d, junto a Jap\u00f3n, Corea de Sur, Australia, e India.<\/strong> Tambi\u00e9n <strong>avanza la remilitarizaci\u00f3n de Taiw\u00e1n<\/strong> y el <strong>intento de cargar a Europa con todo el costo de la confrontaci\u00f3n con Rusia,<\/strong> para <strong>concentrar recursos militares en la pulseada con China.<\/strong><\/p>\n<p>Hasta ahora <strong>Beijing<\/strong> no despliega acciones equivalentes a su rival. Afianza <strong>su soberan\u00eda en un acotado radio de millas, <\/strong>para resistir el i<strong>ntento estadounidense de internacionalizar su espacio costero.<\/strong> Apuntala la pesquer\u00eda, las reservas submarinas y sobre todo las rutas mar\u00edtimas que necesita para transportar sus mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Esa r<strong>eacci\u00f3n defensiva est\u00e1 muy lejos de la embestida que motoriza Washington en el Oc\u00e9ano Pacifico. China no env\u00eda acorazados a las costas de Nueva York o California<\/strong> y sus<strong> crecientes gastos b\u00e9licos <\/strong>todav\u00eda mantienen una significativa distancia con el Pent\u00e1gono.<strong> Beijing <\/strong>privilegia el agotamiento econ\u00f3mico, mediante una estrategia que aspira a<em> \u201ccansar al enemigo\u201d. <\/em>Elude, adem\u00e1s, cualquier tejido de <strong>alianzas b\u00e9licas comparable con la OTAN.<\/strong><\/p>\n<p><strong> China <\/strong>no re\u00fane, por lo tanto, las condiciones b\u00e1sicas de una potencia imperialista. Su pol\u00edtica exterior dista de mucho de ese perfil.<strong> No despacha tropas al extranjero, mantiene una sola base militar fuera de sus fronteras (en un neur\u00e1lgico cruce comercial) y no se involucrar en los conflictos for\u00e1neos.<\/strong><\/p>\n<p>La nueva potencia <strong>evita especialmente el sendero belicista que transitaron Alemania y Jap\u00f3n en el siglo XX,<\/strong> utilizando p<strong>autas de prudencia geopol\u00edtica inconcebibles en el pasado<\/strong>. <strong>Ha lucrado con formas de producci\u00f3n mundializadas que no exist\u00edan en la centuria anterior.<\/strong><\/p>\n<p><strong> China <\/strong>ha soslayado tambi\u00e9n el camino seguido por Rusia y <strong>no consum\u00f3 acciones semejantes a la desplegada por Mosc\u00fa en Siria o Ucrania<\/strong>. Por esa raz\u00f3n, no esboza el curso imperial que Rusia insin\u00faa con creciente intensidad<strong>.<\/strong><\/p>\n<p><strong> Esa moderaci\u00f3n internacional no ubica igualmente a China en el polo opuesto del espectro imperial. La nueva potencia ya se encuentra muy alejada del Sur Global y ha ingresado en el universo de las econom\u00edas centrales, que acumulan beneficios a costa de la periferia.<\/strong> Dej\u00f3 atr\u00e1s el espectro de las naciones dependientes y <strong>se ha situado por encima del nuevo grupo de econom\u00edas emergentes.<\/strong><\/p>\n<p><strong> Los capitalistas chinos capturan plusval\u00eda (a trav\u00e9s de las firmas que localizan en el exterior) y lucran con el abastecimiento de materias primas.<\/strong> El pa\u00eds ya a<strong>lcanz\u00f3 un status de econom\u00eda acreedora, en potencial conflicto con sus deudores del Sur. Obtiene beneficios del intercambio desigual y absorbe excedentes de las econom\u00edas subdesarrolladas,<\/strong> a partir de una productividad muy superior a la media de sus clientes.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: <strong>China se ha situado en un bloque no hegem\u00f3nico lejos de la periferia.<\/strong> Pero no complet\u00f3 el status capitalista y evita desenvolver pol\u00edticas propias del imperialismo.<\/p>\n<p><strong>SEMIPERIFERIAS Y <\/strong><strong>SUBIMPERIALISMO<\/strong><\/p>\n<p>Otra novedad del escenario actual es la <strong>presencia de importantes jugadores regionales.<\/strong> Exhiben un peso inferior a las principales potencias, pero demuestran una relevancia suficiente para requerir alguna clasificaci\u00f3n en el<strong> orden imperial.<\/strong> La gravitaci\u00f3n de esos actores proviene de l<strong>a inesperada incidencia de econom\u00edas intermedias, que han consolidado su perfil con estructuras de emergente industrializaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Esa <strong>irrupci\u00f3n ha tornado m\u00e1s compleja la vieja relaci\u00f3n centro-periferia, <\/strong>como consecuencia de un <strong>doble proceso de drenaje de valor de las regiones subdesarrolladas<\/strong> y <strong>retenci\u00f3n del valor de las semiperiferias ascendentes<\/strong>. Varios <strong>integrantes del polo asi\u00e1tico, India o Turqu\u00eda<\/strong> ejemplifican esa nueva condici\u00f3n, en un contexto de creciente bifurcaci\u00f3n en el tradicional universo de los pa\u00edses dependientes. <strong>Este escenario -m\u00e1s tripolar binario- gana relevancia en la jerarqu\u00eda internacional contempor\u00e1nea.<\/strong><\/p>\n<p>La<strong> diferenciaci\u00f3n interna en la vieja periferia es muy visible en todos los continentes. <\/strong>La <strong>distancia may\u00fascula que separa a Brasil o M\u00e9xico de Hait\u00ed o El Salvador en Am\u00e9rica Latina<\/strong> se reproduce en la misma escala <strong>al interior de Europa, Asia y \u00c1frica<\/strong>. Esas fracturas tienen significativas consecuencias internas y completan el subyacente<strong> proceso de transformaci\u00f3n de las viejas burgues\u00edas nacionales en nuevas burgues\u00edas locales.<\/strong><\/p>\n<p>En ese <strong>espectro de econom\u00edas semiperif\u00e9ricas <\/strong>se verifica <strong>una compleja variedad de status geopol\u00edticos. E<\/strong>n algunos casos se procesa el <strong>despunte de un imperio en gestaci\u00f3n (Rusia),<\/strong> en otros persiste la <strong>tradicional condici\u00f3n dependiente (Argentina)<\/strong> y en ciertos pa\u00edses e<strong>mergen los rasgos del subimperialismo.<\/strong><\/p>\n<p>Esta \u00faltima categor\u00eda no identifica a las variantes d\u00e9biles del dispositivo imperial. Ese lugar menor es ocupado por varios integrantes de la OTAN (como B\u00e9lgica o Espa\u00f1a), que recrean un simple rol subordinado al comando norteamericano.<strong> El subimperio tampoco alude a la condici\u00f3n actual de antiguos imperios <\/strong>en declive (como Portugal, Holanda o Austria).<\/p>\n<p>Como acertadamente anticip\u00f3 <strong>Marini, los subimperios contempor\u00e1neos act\u00faan como potencias regionales, que mantienen una contradictoria relaci\u00f3n de asociaci\u00f3n, subordinaci\u00f3n o tensi\u00f3n con el gendarme estadounidense.<\/strong> Esa ambig\u00fcedad coexiste con <strong>fuertes acciones militares en las disputas con sus competidores regionales<\/strong>. Los subimperios operan en una escala muy alejada de la<strong> gran geopol\u00edtica mundial,<\/strong> pero con arremetidas zonales que rememoran sus antiguas ra\u00edces de imperios de larga data.<\/p>\n<p><strong> Turqu\u00eda es el principal exponente de esa modalidad en Medio Oriente. Despliega un significativo expansionismo, exhibe una gran dualidad frente a Washington, recurre a imprevisibles jugadas, promueve aventuras externas y desenvuelve una intensa batalla competitiva con Ir\u00e1n y Arabia Saudita.<\/strong><\/p>\n<p><strong>ESPECIFICIDADES DEL SIGLO XXI<\/strong><\/p>\n<p>De todos los elementos expuestos<strong> se deducen los rasgos del imperialismo contempor\u00e1neo<\/strong>. Ese dispositivo <strong>presenta modalidades singulares, novedosas y divergentes con sus dos precedentes de la centuria pasada.<\/strong><\/p>\n<p>El <strong>imperialismo actual<\/strong> conforma<strong> un sistema estructurado en torno al rol dominante ejercido por Estados Unidos,<\/strong> en<strong> estrecha conexi\u00f3n con los socios alterimperiales de Europa <\/strong>y los<strong> ap\u00e9ndices coimperiales de otros hemisferios.<\/strong><\/p>\n<p>Esa estructura incluye<strong> acciones militares para garantizar la transferencia de valor de la periferia al centro y afronta una crisis estructural,<\/strong> al cabo de <strong>sucesivos fracasos del Pent\u00e1gono,<\/strong> que han desembocado en la <strong>actual configuraci\u00f3n multipolar.<\/strong><\/p>\n<p>Fuera de ese radio dominante se ubican dos grandes potencias. Mientras que<strong> China expande su econom\u00eda con cautelosas estrategias externas, Rusia act\u00faa con modalidades embrionarias de un nuevo imperio.<\/strong> <strong>Otras formaciones subimperiales <\/strong>de escala muy inferior, disputan preeminencia en los escenarios regionales con acciones aut\u00f3nomas, pero tambi\u00e9n enlazadas al entramado de la OTAN.<\/p>\n<p>Esta <strong>renovada interpretaci\u00f3n marxista jerarquiza el concepto de imperialismo, integrando la noci\u00f3n de hegemon\u00eda a ese ordenador de la geopol\u00edtica contempor\u00e1nea.<\/strong> Resalta la crisis del comando estadounidense sin postular su inexorable declive, <strong>ni la inevitable emergencia de una potencia sustituta (China) o de varios reemplazantes coaligados (BRICS).<\/strong><\/p>\n<p>La mirada centrada en el concepto de imperialismo, tambi\u00e9n remarca<strong> la continuada gravitaci\u00f3n de la coerci\u00f3n militar, recordando que no ha perdido primac\u00eda <\/strong>frente a la<strong> creciente incidencia de la econom\u00eda, la diplomacia o la ideolog\u00eda.<\/strong><\/p>\n<p><strong>LAS MIRADAS CL\u00c1SICAS<\/strong><\/p>\n<p>Los<strong> debates al interior del conglomerado marxista <\/strong>incluyen <strong>pol\u00e9micas entre el enfoque renovado (que hemos expuesto) y la mirada cl\u00e1sica.<\/strong> Esta \u00faltima visi\u00f3n propone <strong>actualizar la misma caracterizaci\u00f3n que postul\u00f3 Lenin <\/strong>a comienzo del siglo XX.<\/p>\n<p>Considera que la validez de ese abordaje no se restringe al per\u00edodo en que fue formulado, sino que extiende su vigencia hasta la actualidad. De la misma forma que <strong>Marx sent\u00f3 las bases perdurables para una caracterizaci\u00f3n del capitalismo, Lenin habr\u00eda postulado una tesis que desbord\u00f3 la fecha de su formulaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Este enfoque<strong> objeta la existencia de varios modelos de imperialismo, adaptados a los sucesivos cambios del capitalismo. <\/strong>Entiende que un s\u00f3lo esquema resulta suficiente para comprender la din\u00e1mica de la \u00faltima centuria.<\/p>\n<p>De esa caracterizaci\u00f3n deduce <strong>una analog\u00eda del escenario actual con el imperante durante la Primera Guerra Mundial,<\/strong> estimando que<strong> el mismo conflicto interimperial reaparece en la coyuntura en curso.<\/strong> Plantea que <strong>Rusia y China compiten con sus pares de Occidente<\/strong>, con <strong>pol\u00edticas semejantes a las desplegadas hace cien a\u00f1os por las potencias desafiantes de las fuerzas dominantes.<\/strong><\/p>\n<p>Con esa \u00f3ptica<strong> observa los conflictos actuales como una competencia por el bot\u00edn de la periferia.<\/strong> La <strong>guerra de Ucrania <\/strong>es vista como <strong>un ejemplo de ese choque y la batalla entre Kiev y Mosc\u00fa<\/strong> es explicada por <strong>el apetito que suscitan los recursos de hierro, gas o trigo en el territorio en disputa.<\/strong> Todos los pa\u00edses involucrados en esa batalla son equiparados y denunciados como bandos de <strong>una pugna interimperial.<\/strong><\/p>\n<p>Pero este razonamiento pierde de vista las grandes diferencias del contexto actual con el pasado. <strong>A principios del siglo XX,<\/strong> una pluralidad de potencias chocaba con fuerzas militares comparables para hacer valer su superioridad.<strong> No exist\u00eda la estratificada supremac\u00eda que actualmente ejerce Estados Unidos sobre sus socios de la OTAN<\/strong>. Ese predominio confirma que<strong> las potencias ya no act\u00faan como guerreros aut\u00f3nomos. Estados Unidos direcciona tanto a Europa como a sus ap\u00e9ndices de otros continentes.<\/strong><\/p>\n<p>En la actualidad o<strong>pera, adem\u00e1s, un sistema imperial frente a cierta variedad de alianzas no hegem\u00f3nicas, que s\u00f3lo incluyen tendencias imperiales en gestaci\u00f3n.<\/strong> El n\u00facleo dominante agrede y las formaciones en constituci\u00f3n se defienden. A diferencia del siglo pasado <strong>no se libra una batalla entre pares igualmente ofensivos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>LOS CRITERIOS DE LENIN<\/strong><\/p>\n<p>La<strong> tesis cl\u00e1sica<\/strong> define al<strong> imperialismo con pautas que subrayan el predominio del capital financiero, los monopolios y la exportaci\u00f3n de capital.<\/strong> Con esos par\u00e1metros propone r<strong>espuestas positivas o negativas al status de Rusia y China,<\/strong> seg\u00fan el grado de cumplimiento o distanciamiento de esos requisitos.<\/p>\n<p>En las respuestas afirmativas se coloca a <strong>Rusia en el campo imperialista,<\/strong> al evaluar que <strong>su econom\u00eda se ha expandido en forma significativa, con inversiones en el extranjero, corporaciones globales y explotaci\u00f3n de la periferia. <\/strong>La <strong>misma interpretaci\u00f3n para el caso chino resalta que la segunda econom\u00eda del mundo, ya satisface sobradamente todos los requisitos de una potencia imperial.<\/strong><\/p>\n<p>En las <strong>evaluaciones contrapuestas se destaca que Rusia no ingres\u00f3 a\u00fan al club de los dominadores por carecer del potente capital financiero <\/strong>que exige ese ascenso. Se recuerda, adem\u00e1s, que <strong>cuenta con pocos monopolios o empresas descollantes en el ranking de las corporaciones internacionales<\/strong>. La <strong>misma opini\u00f3n para el caso de China<\/strong> se\u00f1ala que la poderosa econom\u00eda asi\u00e1tica no sobresali\u00f3 a\u00fan, en la exportaci\u00f3n de capitales o en el predominio de sus finanzas.<\/p>\n<p>Pero estas <strong>clasificaciones econ\u00f3micas extra\u00eddas de caracterizaciones formuladas en 1916 son inadecuadas para evaluar el imperialismo contempor\u00e1neo. Lenin s\u00f3lo describi\u00f3 los rasgos del capitalismo de su \u00e9poca, sin utilizar esa evaluaci\u00f3n para definir un mapa del orden imperial.<\/strong> <strong>Estimaba por ejemplo que Rusia integraba el club de los imperios, a pesar de incumplir todas las condiciones econ\u00f3micas exigidas para esa participaci\u00f3n<\/strong>. <strong>Lo mismo suced\u00eda con Jap\u00f3n,<\/strong> que no era un exportador relevante de capital, ni albergaba formas preeminentes de capital financiero.<\/p>\n<p>La<strong> forzada aplicaci\u00f3n actual de esos requisitos conduce a incontables confusiones<\/strong>. Hay <strong>muchos pa\u00edses con finanzas poderosas, inversiones en el extranjero y grandes monopolios (como Suiza), que no despliegan pol\u00edticas imperialistas.<\/strong> Por el contrario, la p<strong>ropia econom\u00eda rusa opera como una mera semiperiferia en el ranking mundial, pero desenvuelve acciones militares propias de un imperio en gestaci\u00f3n<\/strong>. A su vez, <strong>China <\/strong>re\u00fane <strong>todas las condiciones del recetario econ\u00f3mico cl\u00e1sico para ser tipificada como un gigante imperial<\/strong>, pero n<strong>o implementa acciones b\u00e9licas acordes a ese status.<\/strong><\/p>\n<p><strong> El lugar de cada potencia en la econom\u00eda mundial no esclarece, por lo tanto, su papel como imperio. Ese rol se dilucida evaluando la pol\u00edtica exterior, la intervenci\u00f3n for\u00e1nea y las acciones geopol\u00edtico-militares en el tablero global. <\/strong>Este abordaje sugerido por el marxismo renovado esclarece m\u00e1s las <strong>caracter\u00edsticas del imperialismo actual,<\/strong> que la \u00f3ptica postulada por los actualizadores de la mirada cl\u00e1sica.<\/p>\n<p><strong>TRANSNACIONALISMO E IMPERIO GLOBAL<\/strong><\/p>\n<p>Otro <strong>planteo marxista alternativo<\/strong> fue propiciado en la d\u00e9cada pasada por <strong>la tesis del imperio global.<\/strong> Esa visi\u00f3n logr\u00f3 gran predicamento durante el auge de los<strong> Foros Sociales Mundiales, postulando la vigencia de una era posimperialista,<\/strong> superadora del capitalismo nacional y la intermediaci\u00f3n estatal. Destac\u00f3 una novedosa contraposici\u00f3n directa entre los dominadores y dominados, resultante de la disoluci\u00f3n de los viejos centros, la movilidad irrestricta del capital y la extinci\u00f3n de la relaci\u00f3n centro-periferia.<\/p>\n<p>En un m<strong>arco de gran euforia con el libre-comercio y las desregulaciones bancarias, <\/strong>remarc\u00f3 tambi\u00e9n la existencia de una clase dominante amalgamada y entrelazada mediante la transnacionalizaci\u00f3n de los estados.<strong> Observ\u00f3 a Estados Unidos, como la encarnaci\u00f3n de un imperio globalizado, <\/strong>que transmite sus estructuras y valores al conjunto del planeta.<\/p>\n<p><strong> Esa mirada ha quedado desmentida por el escenario de intensos conflictos actuales entre las principales potencias.<\/strong> El<strong> dr\u00e1stico choque entre Estados Unidos y China resulta inexplicable<\/strong>, con una \u00f3ptica que postula la disoluci\u00f3n de los estados y la consiguiente desaparici\u00f3n de las crisis geopol\u00edticas, entre pa\u00edses diferenciadas por sus basamentos nacionales.<\/p>\n<p>La<strong> tesis del imperio global <\/strong>omiti\u00f3, adem\u00e1s,<strong> los l\u00edmites y contradicciones de la globalizaci\u00f3n, olvidando que el capital no puede emigrar irrestrictamente de un pa\u00eds a otro, ni usufructuar de un libre desplazamiento planetario de la mano de obra. <\/strong>Una continuada secuencia de barreras obstruye la constituci\u00f3n de ese espacio homog\u00e9neo a nivel mundial.<\/p>\n<p>Ese enfoque extrapol\u00f3 eventuales escenarios de largu\u00edsimo largo plazo a realidades inmediatas, al imaginar simples y abruptas globalizaciones. Diluy\u00f3 la econom\u00eda y la geopol\u00edtica en un mismo proceso y <strong>desconoci\u00f3 el continuado protagonismo de los estados<\/strong>, al imaginar entrelazamientos transnacionales entre las principales clases dominantes. <strong>Olvid\u00f3 que el funcionamiento del capitalismo se asienta en la estructura legal y coercitiva que proveen los distintos estados.<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s desacertado fue asemejar la estructura piramidal del sistema imperial contempor\u00e1neo que dirige Estados Unidos, con un imperio global, horizontal y carente de asociados nacionales. Omiti\u00f3 que l<strong>a primera potencia opera como protectora del orden global,<\/strong> pero sin disolver su ej\u00e9rcito en tropas multinacionales. Por este c\u00famulo de inconsistencias, la mirada de un imperio global perdi\u00f3 gravitaci\u00f3n en los debates actuales.<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p>La <strong>teor\u00eda marxista renovada<\/strong> ofrece la caracterizaci\u00f3n m\u00e1s consistente del <strong>imperialismo del siglo XXI<\/strong>. Subraya la <strong>preminencia de un dispositivo militar coercitivo, encabezado por Estados Unidos y articulado en torno a la OTAN,<\/strong> para asegurar la <strong>dominaci\u00f3n de la periferia y hostigar a las formaciones no hegem\u00f3nicas rivales de Rusia y China.<\/strong><\/p>\n<p><strong> Esas potencias incluyen modalidades imperiales tan s\u00f3lo embrionarias o acotadas y desenvuelven acciones primordialmente defensivas.<\/strong> La <strong>crisis del sistema imperial <\/strong>es el dato central de un per\u00edodo signado por la recurrente incapacidad norteamericana para retomar su alica\u00edda primac\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong>:<\/p>\n<p>https:\/\/canarias-semanal.org\/art\/32933\/claudio-katz-la-crisis-del-sistema-imperial<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudio Katz Los debates sobre el imperialismo reaparecen al cabo de una sinuosa trayectoria. Durante la primera mitad del siglo pasado, ese concepto fue muy utilizado para caracterizar las confrontaciones b\u00e9licas entre las grandes potencias. 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