{"id":8882,"date":"2021-01-23T10:47:53","date_gmt":"2021-01-23T10:47:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/?p=8882"},"modified":"2020-12-28T11:49:46","modified_gmt":"2020-12-28T11:49:46","slug":"la-batalla-de-cable-street-cuando-en-octubre-de-1936-londres-grito-no-pasaran-ante-3-000-fascistas-y-5-000-policias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/la-batalla-de-cable-street-cuando-en-octubre-de-1936-londres-grito-no-pasaran-ante-3-000-fascistas-y-5-000-policias","title":{"rendered":"La batalla de Cable Street: cuando en octubre de 1936 Londres grit\u00f3 \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d ante 3.000 fascistas y 5.000 polic\u00edas."},"content":{"rendered":"<p>Verano de 1936 en el East End londinense, zona de Londres que se extiende por barrios tan importantes como Whitechapel o Hackney. Unas mujeres tienden la ropa en el balc\u00f3n de sus casas mientras charlan sobre las \u00faltimas noticias del continente. Los ni\u00f1os del barrio se entretienen jugando con latas y pelotas de trapo, improvisando una porter\u00eda con un par de abrigos deshilachados. A su lado, un r\u00edo de personas desemboca en la sinagoga local. En la puerta, un grupo de estibadores irlandeses reparte panfletos sobre la pr\u00f3xima huelga en los muelles. Sus compa\u00f1eros y vecinos jud\u00edos no lo dudan: estar\u00e1n en la primera l\u00ednea del piquete. Un grupo de hombres y mujeres se citan en la sede del Partido Comunista de Gran Breta\u00f1a para comentar los avances de la reci\u00e9n comenzada guerra civil espa\u00f1ola publicados en el diario The Daily Worker. Varios de ellos ven la posibilidad de embarcar hacia Espa\u00f1a y alistarse en las reci\u00e9n creadas Brigadas Internacionales. En otra habitaci\u00f3n, una comisi\u00f3n de laboristas y comunistas organiza una campa\u00f1a de colecta de comida para el hambriento bando republicano. El East End es una comunidad humilde pero unida y dispuesta a luchar por causas justas.<\/p>\n<p>No muy lejos del barrio, en el c\u00e9ntrico distrito de Westminster, Oswald Mosley se dirige al banco conducido por sus recientes bandazos ideol\u00f3gicos. Hijo y heredero de un famoso arist\u00f3crata ingl\u00e9s, ha cosechado una fortuna que no duda en emplear en saciar su sed de poder.<\/p>\n<p>Y es que, mientras unos se compadecen del oprimido, otros prefieren sembrar miedos al calor del opresor. Son tiempos de posicionarse y Mosley tiene claros sus referentes. As\u00ed, se erige como l\u00edder de la British Union of Fascist, a la que termina donando gran parte de su fortuna. Bajo su liderazgo el partido se radicaliza, creando una divisi\u00f3n pseudomilitar de camisas negras que pretende emular las pardas de Hitler.<\/p>\n<p>Pero, desde luego, no hay perro sin amo. Lord Rothermere, magnate propietario del Daily Mail, el famoso peri\u00f3dico brit\u00e1nico, decide apoyar a los camisas negras de Mosley regal\u00e1ndoles una portada que rezaba: \u201cHurrah for the Blackshirts!\u201d(\u201c\u00a1Viva los camisas negras!\u201d)<\/p>\n<p>Mientras Hitler y Mussolini consolidan su poder, Franco avanza en su ofensiva frente a la Rep\u00fablica y los aliados. Los grandes medios difunden el mensaje del partido entre la poblaci\u00f3n, ganando la simpat\u00eda de grandes propietarios y de las clases medias. Es la ocasi\u00f3n perfecta para dar un pu\u00f1etazo en la mesa y asaltar la pol\u00edtica brit\u00e1nica. As\u00ed, la British Union of Fascists anuncia que el 4 de octubre los camisas negras marchar\u00e1n sobre uno de los barrios de Londres con mayor presencia de inmigrantes y jud\u00edos: el East End.<\/p>\n<p>Las noticias de la marcha llegan a la comunidad y su respuesta no se hace esperar: \u00a1no pasar\u00e1n!<\/p>\n<p>4 de octubre de 1936. Londres amanece bajo un cielo despejado y azul. Los ni\u00f1os se asoman a las ventanas y miran de lado a lado como si de un partido de tenis se tratase. Hombres y mujeres cargaban cajas de verduras podridas para subirlas a los pisos superiores de las casas de Cable Street. Camionetas repletas de piedras y tablas vienen y van, cruz\u00e1ndose con los coches de polic\u00eda que hacen su ronda de reconocimiento.<\/p>\n<p>A pesar de la falta de rifles, granadas o ca\u00f1ones, el ambiente en el East End era el previo a una verdadera batalla. Los ni\u00f1os escuchaban, asombrados, las hiperb\u00f3licas descripciones que uno de los ni\u00f1os m\u00e1s mayores daba sobre los camisas negras que marchar\u00edan m\u00e1s tarde por el barrio. La sinagoga estaba vac\u00eda. Tambi\u00e9n la sede del sindicato y del Partido Comunista. Y, desde luego, los pubs de la zona.<\/p>\n<p>Unas horas despu\u00e9s, a la hora pactada, los vecinos y vecinas del barrio salen de casa y se dirigen hacia Cable Street, lugar de la batalla. Llevan bolsas llenas de piedras y palos, tablas, puertas\u2026 Todo lo posible para levantar barricadas que bloquearan el paso de los camisas negras de Mosley. Empiezan siendo algunas decenas; luego, cientos y, finalmente, miles. El East End est\u00e1 en la calle. No importa su origen, religi\u00f3n o tradiciones. La comunidad se funde en un r\u00edo de colores frente a la masa gris.<\/p>\n<p>Es un torrente de \u201cNo pasar\u00e1n\u201d y \u201cThey shall not pass\u201d, es la alegr\u00eda de la diversidad haciendo frente al miedo enemigo grande y poderoso. 20.000 hombres, mujeres y ni\u00f1os, palos y piedras en mano, esperan la marcha negra tras las barricadas. No pueden esperar m\u00e1s. Es el momento.<\/p>\n<p>Unos minutos despu\u00e9s, comienzan a vislumbrar a los lejos una masa negra aproxim\u00e1ndose. Ni siquiera llegan a 3.000. Los antifascistas se frotan las manos: no van a pasar. Es el amor frente al odio, la solidaridad frente al ego\u00edsmo, la comunidad frente al fascismo. No pueden pasar.<\/p>\n<p>La polic\u00eda se moviliza y 5.000 efectivos bloquean el encuentro. Mientras tanto, los camisas negras entonan consignas fascistas exaltando su antisemitismo. Estibadores irlandeses, trabajadores jud\u00edos, comunistas, laboristas y sindicalistas, hombro con hombro, gritan \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d desde el fondo de su coraz\u00f3n. Y as\u00ed, la comunidad pasa a la ofensiva.<\/p>\n<p>La batalla dura horas. La polic\u00eda no puede contener el ataque de los obreros del East End, alcanzando a los fascistas de Mosley, quienes tratan \u2013en vano\u2013 de defenderse. Tienen que huir, con el rabo entre las piernas, hacia Hyde Park, mientras la polic\u00eda se enzarza con los manifestantes en una batalla que dura horas y se salda con cientos de heridos y detenidos. Los camisas negras terminan dispers\u00e1ndose ante la mirada desesperada de un desconsolado Mosley.<\/p>\n<p>\u00c9sta ser\u00eda la \u00faltima marcha de los camisas negras. El gobierno brit\u00e1nico prohibi\u00f3 el uso de uniformes pol\u00edticos durante sus marchas. Adem\u00e1s, el n\u00famero de afiliados baj\u00f3 dr\u00e1sticamente de varios miles a menos de 4.000. El partido perdi\u00f3 el apoyo de los grandes propietarios ante la creciente amenaza nazi, volviendo a posicionarse al lado de los conservadores. En 1940, ya comenzada la Segunda Guerra Mundial, el BUF fue finalmente ilegalizado por el gobierno brit\u00e1nico. Oswald Mosley y casi 800 militantes del partido fueron detenidos.<\/p>\n<p>En el East End, la comunidad sigui\u00f3 vibrando y creciendo. La solidaridad con la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola se tradujo en el alistamiento de varios hombres del barrio en el British Batallion de las Brigadas Internacionales. Muchos de ellos dieron su vida por la libertad de una tierra ajena.<\/p>\n<p>Desde la derrota de los fascistas de Mosley, el East End fue un entorno seguro para el torrente de inmigrantes jud\u00edos que ven\u00edan de aquellos lugares donde Hitler hab\u00eda arrasado. Durante la Segunda Guerra Mundial, las mujeres del East End se echaron al hombro el futuro de la comunidad mientras los hombres mor\u00edan en el frente. As\u00ed, su determinaci\u00f3n y esp\u00edritu combativo mantuvo los lazos de solidaridad y uni\u00f3n de la comunidad del East End.<\/p>\n<p>Tras la guerra, los a\u00f1os 60, 70 y 80 trajeron consigo nuevas olas de inmigrantes de pa\u00edses como Jamaica, Bangladesh, India o Pakist\u00e1n, mientras la tradicional poblaci\u00f3n jud\u00eda se dispersaba por todo Londres. Aparecieron las conocidas corner shops.<\/p>\n<p>A d\u00eda de hoy, el East End es un crisol de nacionalidades, religiones y culturas; un foco de activismo y compromiso pol\u00edtico, un libro de historia viviente donde la calle es habitada por una comunidad eterna y vibrante. La batalla de Cable Street marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la historia de Londres y el Reino Unido. Y todo porque, hace 80 a\u00f1os, un barrio de color le plant\u00f3 cara a un mundo gris.<\/p>\n<p><strong>Fuentes<\/strong>:<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"YzblnHRs4j\"><p><a href=\"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/12\/28\/la-batalla-de-cable-street-cuando-en-octubre-de-1936-londres-grito-no-pasaran-ante-3-000-fascistas-y-5-000-policias\/\">La batalla de Cable Street: cuando en octubre de 1936 Londres grit\u00f3 \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d ante 3.000 fascistas y 5.000 polic\u00edas.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"&#171;La batalla de Cable Street: cuando en octubre de 1936 Londres grit\u00f3 \u201c\u00a1No pasar\u00e1n!\u201d ante 3.000 fascistas y 5.000 polic\u00edas.&#187; &#8212; PRES.O.S.\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2020\/12\/28\/la-batalla-de-cable-street-cuando-en-octubre-de-1936-londres-grito-no-pasaran-ante-3-000-fascistas-y-5-000-policias\/embed\/#?secret=YzblnHRs4j\" data-secret=\"YzblnHRs4j\" width=\"600\" height=\"338\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Verano de 1936 en el East End londinense, zona de Londres que se extiende por barrios tan importantes como Whitechapel o Hackney. 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