{"id":8245,"date":"2020-05-16T10:05:52","date_gmt":"2020-05-16T10:05:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/?p=8245"},"modified":"2020-04-23T19:08:33","modified_gmt":"2020-04-23T19:08:33","slug":"albert-einstein-ciencia-y-conciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/albert-einstein-ciencia-y-conciencia","title":{"rendered":"Albert Einstein. Ciencia y conciencia"},"content":{"rendered":"<p><strong>F. Fern\u00e1ndez Buey<\/strong><\/p>\n<p><b>Pr\u00f3logo<\/b><\/p>\n<p>Se cumplen ahora cien a\u00f1os de la publicaci\u00f3n, en Annalen der Physik, de los art\u00edculos en que Einstein dej\u00f3 formulada la teor\u00eda de la relatividad especial. Y se cumplen tambi\u00e9n cincuenta a\u00f1os de la muerte del f\u00edsico que fue unas cuantas cosas m\u00e1s. En los cincuenta a\u00f1os que transcurrieron desde la publicaci\u00f3n, en 1905, de aquellos art\u00edculos pioneros que cambiaron el curso de la f\u00edsica hasta la muerte de Einstein, en 1955, \u00e9ste se hab\u00eda convertido en una leyenda en vida. Y, en los siguientes cincuenta a\u00f1os transcurridos desde que nos dej\u00f3 hasta la fecha en que escribo, esta leyenda no ha dejado decrecer.<\/p>\n<p>Se trata de un caso ins\u00f3lito en la historia de la ciencia, que de todas las historias de la historia era la menos amiga de las leyendas. Pero al mismo tiempo es un caso que dice mucho sobre un siglo que ha elevado a la ciencia a las m\u00e1s altas cumbres y ha convertido el pen\u00adsamiento cient\u00edfico no s\u00f3lo en compa\u00f1ero inseparable del pensa\u00admiento filos\u00f3fico sino, hasta cierto punto, en parte sustancial de lo que se podr\u00eda llamar sentido com\u00fan ilustrado de la humanidad.<\/p>\n<p>Muy pocos personajes del siglo XX, incluidos aquellos pol\u00edticos o humanistas que en vida fueron adorados por el gran p\u00fablico, habr\u00e1n tenido el honor de ser honrados hasta tal punto por sus contempor\u00e1neos. Cuando Einstein abandon\u00f3 Alemania, huyendo del nazismo, para instalarse en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica era ya una leyenda. Su nombre aparec\u00eda en los principales medios de comunicaci\u00f3n de todo el mundo con una frecuencia rara trat\u00e1ndose de un cient\u00edfico. La cultura norteamericana contribuy\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a hacer de \u00e9l una leyenda fuera de los departamentos universitarios y de los laboratorios dedicados a investigar las leyes de la naturaleza.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, desde el t\u00e9rmino de la segunda guerra mundial, Einstein recib\u00eda m\u00e1s cartas y consultas que la mayor\u00eda de los personajes medi\u00e1ticos de la \u00e9poca (incluidos pol\u00edticos y humanistas). Le escrib\u00edan f\u00edsicos y estudiantes de secundaria; matem\u00e1ticos y pedagogos; pacifistas y reinas; c\u00f3nsules y fil\u00f3sofos; objetores de conciencia y abridores de ojos. Y lo que es m\u00e1s llamativo: le escrib\u00edan y consultaban muchas personas de la calle que nunca le trataron personalmente ni le conoc\u00edan apenas de nada. Algunas de esas personas le levantaron monumentos en sus pueblos y otras le preguntaban o le ped\u00edan consejo sobre los asuntos m\u00e1s variopintos: qu\u00e9 pensaba sobre el estado de la educaci\u00f3n en la \u00e9poca; c\u00f3mo se ve el mundo desde las alturas de la teor\u00eda de la relatividad; qu\u00e9 hay que hacer para convertirse en un buen matem\u00e1tico; qu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre ciencia y religi\u00f3n; c\u00f3mo construir una cultura de la paz; por d\u00f3nde empezar para lograr el establecimiento de un gobierno mundial en un mundo dividi- do; qu\u00e9 piensa un f\u00edsico de la m\u00fasica; qu\u00e9 quer\u00eda decir cuando dec\u00eda que Dios no juega a los dados; o c\u00f3mo ve\u00eda un cient\u00edfico el socialismo (el \u201crealmente existente\u201d y el otro, aquel que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00eda que existir).<\/p>\n<p>Lo notable es que Einstein, que sol\u00eda contestar con paciencia y dedicaci\u00f3n la mayor\u00eda de las cartas que recib\u00eda y la mayor\u00eda de las preguntas que se le hac\u00edan (incluso aqu\u00e9llas que cualquier otro hubiera considerado intempestivas), siempre pens\u00f3 que era un misterio indescifrable la causa por la que se le honraba tanto, se le consultaba tanto y se le solicitaba tanto. Cuando afirmaba que eso, en su caso, era un misterio no lo dec\u00eda por posar o por coqueter\u00eda intelectual. Lo cre\u00eda realmente as\u00ed. Esta creencia tiene que ver con la modestia, con la humildad del cient\u00edfico. Y es a\u00fan m\u00e1s notable que el que contestara cartas intempestivas de remitentes a veces desconocidos. Le parec\u00eda una paradoja que un individuo como \u00e9l, que se consideraba un raro, un extra\u00f1o, un viajero solitario, un constructor de ecuaciones cuyo significado s\u00f3lo entend\u00eda una minor\u00eda de los cient\u00edficos contempor\u00e1neos, pudiera estar convirti\u00e9ndose en eso que ahora llamamos un personaje medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Que, al acabar la centuria y hacer repaso de los grandes hombres que en el mundo han sido, la revista Time diera a Einstein el t\u00edtulo p\u00f3stumo de mente del siglo XX, entre tantos grandes nomina- dos, se debe sin duda a su contribuci\u00f3n, como f\u00edsico, a la formulaci\u00f3n de la teor\u00eda especial y general de la relatividad; teor\u00eda que, efectivamente, como se ha dicho tantas veces, cambi\u00f3 nuestra concepci\u00f3n del universo. Pero se puede pensar que este t\u00edtulo, sobre cuya justicia parecen coincidir por una vez Agamen\u00f3n y su porquero, no se ha debido s\u00f3lo a que Einstein haya sido un cient\u00edfico genial sino tambi\u00e9n a lo que \u00e9l mismo alud\u00eda, modesta- mente, con la palabra misterio y que ahora sabemos que no era tal.<\/p>\n<p>Se puede pensar, pues, que este nuevo reconocimiento, al acabar el siglo XX, se debe a que Einstein fue un cient\u00edfico cl\u00e1sico de los que ya no quedan (o apenas quedan), es decir, un cient\u00edfico-fil\u00f3sofo que sabe pensar en los problemas sustantivos de su ciencia, en las cuestiones de m\u00e9todo y en las derivaciones m\u00e1s generales de las teor\u00edas que inventa, y a que ha sido, a la vez, un pensador que sabe que la ciencia es tambi\u00e9n una pieza cultural y que, sabi\u00e9ndolo, anticipa (sobre todo en sus \u00faltimos a\u00f1os, justamente cuando se siente solo o en minor\u00eda) lo que podr\u00edamos llamar la primera autocr\u00edtica de la ciencia en un mundo en el que \u00e9sta, la ciencia misma, est\u00e1 mostrando ya su lado malo, su peor cara: la de la infatuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de f\u00edsico grande, Einstein ha sido tambi\u00e9n un cient\u00edfico particularmente sensible ante los problemas socio-pol\u00edticos de su \u00e9poca y un librepensador humanista. No escribi\u00f3 de for- ma sistem\u00e1tica sobre los asuntos que suelen ocupar a los fil\u00f3sofos licenciados, pero al contestar a preguntas y solicitudes de tantas personas distintas (entre ellas no pocos fil\u00f3sofos) leg\u00f3 a la humanidad pensante y sufriente un corpus de ideas y opiniones cuyo inter\u00e9s y pregnancia ha puesto de manifiesto el paso del tiempo. Este otro aspecto de la vida y de la obra de Einstein, el de librepensador, no siempre se ha subrayado como conviene. Pero al cabo del tiempo, cuando se hace el esfuerzo de recons- truir con calma lo que fueron sus ideas y opiniones sobre la guerra y la paz, sobre la condici\u00f3n humana, sobre la ciencia en su historia, sobre la responsabilidad del cient\u00edfico en la \u00e9poca de las armas de destrucci\u00f3n masiva, sobre la educaci\u00f3n, sobre la religi\u00f3n, sobre el juda\u00edsmo y sobre el socialismo, se entiende mejor aquella atracci\u00f3n que el hombre Einstein produc\u00eda y que \u00e9l con- sider\u00f3 siempre un misterio.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a trabajar sobre la obra de Einstein hace veinte a\u00f1os mientras ense\u00f1aba metodolog\u00eda de las ciencias sociales en la Universidad de Valladolid. Me interesaban entonces dos cosas: su consideraci\u00f3n te\u00f3rica de la ciencia y la ambivalencia de su pacifismo. Eran aqu\u00e9llos a\u00f1os en los que, por una parte, la filosof\u00eda de la ciencia se separaba inequ\u00edvocamente del positivismo y del neopositivismo y, por otra, sent\u00edamos la posibilidad de una guerra librada con armas nucleares como una espada de Damocles sobre nuestras cabezas. Me parec\u00eda entonces que la concepci\u00f3n einsteniana de la ciencia y el pacifismo de Einstein constitu\u00edan una excelente br\u00fajula para orientarse en tiempos de perplejidades ideol\u00f3gicas y de tinieblas.<\/p>\n<p>Publiqu\u00e9 los resultados de aquella reflexi\u00f3n en la revista mientras tanto y luego, en italiano, en un volumen titulado Albert Einstein filosofo della pace (Gangemi Editori, Roma, 1989). Casi simult\u00e1neamente hice de Einstein tema principal para una memoria acad\u00e9mica que pretend\u00eda moverse entra la filosof\u00eda de la ciencia en acto y la preocupaci\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica. Pero por entonces empezaron a editarse los primeros vol\u00famenes de The Collected Papers of Albert Einstein, con documentaci\u00f3n nueva e in\u00e9dita, e interrump\u00ed aquella reflexi\u00f3n a sabiendas de que la investigaci\u00f3n en curso en la Universidad hebrea de Jerusal\u00e9n y en la Universidad de Princeton iba a proporcionar una visi\u00f3n mucho m\u00e1s amplia, detallada y completa del hombre Einstein que la que hab\u00edamos tenido hasta entonces. As\u00ed que agradezco ahora a Miguel Riera la oportunidad que me ha dado de volver, en este a\u00f1o Einstein y adem\u00e1s en una colecci\u00f3n de biograf\u00edas, sobre aquel misterio que me sigue pareciendo fascinante para toda persona que se interese por la historia de las ideas. Lo que sigue en este libro sobre ciencia y conciencia es un primer resultado de esa fascinaci\u00f3n que tambi\u00e9n yo siento.<\/p>\n<p>Cuando en 1984 empec\u00e9 a trabajar en este ensayo sobre Einstein pensaba dedic\u00e1rselo a Manuel Sacrist\u00e1n para celebrar sus sesenta a\u00f1os. Siendo yo un joven estudiante de filosof\u00eda, Sacrist\u00e1n me hizo ver la importancia de Einstein no s\u00f3lo como cient\u00edfico sino tambi\u00e9n como pensador influyente en el filosofar no-licenciado del siglo XX. Por desgracia, fui muy lento en la redacci\u00f3n del texto, o tal vez quise mirar demasiado el diente del caballo antes de regalarlo, como aconseja Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, y Sacrist\u00e1n muri\u00f3 antes de lo que esper\u00e1bamos quienes le quer\u00edamos. Ahora, mejorado el texto, o al menos eso espero, lo dedico a su memoria.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Fuentes<\/strong><\/span><strong>:<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/agendacomunistavalencia.blogspot.com\/2020\/04\/albert-einstein-ciencia-y-conciencia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/agendacomunistavalencia.blogspot.com\/2020\/04\/albert-einstein-ciencia-y-conciencia.html<\/a><\/p>\n<p><b>Fuente \u00abPr\u00f3logo\u00bb del libro de <a href=\"https:\/\/tienda.elviejotopo.com\/retratos-del-viejo-topo\/1186-albert-einstein-ciencia-y-conciencia-9788496356214.html\">F. Fern\u00e1ndez Buey <\/a><a href=\"https:\/\/tienda.elviejotopo.com\/retratos-del-viejo-topo\/1186-albert-einstein-ciencia-y-conciencia-9788496356214.html\">Albert Einstein. Ciencia y conciencia<\/a>.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>F. Fern\u00e1ndez Buey Pr\u00f3logo Se cumplen ahora cien a\u00f1os de la publicaci\u00f3n, en Annalen der Physik, de los art\u00edculos en que Einstein dej\u00f3 formulada la teor\u00eda de la relatividad especial. Y se cumplen tambi\u00e9n cincuenta a\u00f1os de la muerte del f\u00edsico que fue unas cuantas cosas m\u00e1s. En los cincuenta a\u00f1os que transcurrieron desde la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/albert-einstein-ciencia-y-conciencia\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAlbert Einstein. 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