{"id":7372,"date":"2019-04-13T10:21:57","date_gmt":"2019-04-13T10:21:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/?p=7372"},"modified":"2019-10-06T08:04:02","modified_gmt":"2019-10-06T08:04:02","slug":"clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista","title":{"rendered":"Clara Zetkin: el feminismo, la clase obrera y la revoluci\u00f3n socialista"},"content":{"rendered":"<p><strong>Resistencia Popular<\/strong><\/p>\n<div class=\"td-post-sharing-top\">\n<div id=\"td_social_sharing_article_top\" class=\"td-post-sharing td-ps-dark-bg td-ps-notext td-post-sharing-style14 \">\n<div class=\"td-post-sharing-visible\">\n<div class=\"td-social-but-icon\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"td-post-content\">\n<div class=\"td-featured-image-rec\">\n<div class=\"td-post-featured-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"entry-thumb td-animation-stack-type0-2 alignleft\" title=\"889t65aj\" src=\"https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/889t65aj-696x928.jpg\" sizes=\"(-webkit-min-device-pixel-ratio: 2) 1392px, (min-resolution: 192dpi) 1392px, 696px\" srcset=\"https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/889t65aj-696x928.jpg 696w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/889t65aj.jpg 1392w\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"928\" \/><\/div>\n<\/div>\n<p>Clara Zetkin naci\u00f3 el 5 de julio de 1857 en Wiedenau (Sajonia). Era hija de un maestro rural. De los 17 a los 21 a\u00f1os estudi\u00f3 magisterio en Leipzig, en donde entr\u00f3 en contacto con un grupo de estudiantes rusos exiliados, entre los que se hallaba el revolucionario Ossip Zetkin, afiliado a la socialdemocracia alemana, con quien se cas\u00f3 en 1882.<\/p>\n<p>En 1880 se traslad\u00f3 a Austria y luego se traslad\u00f3 a Zurich, donde al a\u00f1o siguiente se afili\u00f3 al Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n.<\/p>\n<p>En 1882 se instal\u00f3 en Par\u00eds, donde tambi\u00e9n desarroll\u00f3 una intensa actividad pol\u00edtica. En 1889 trabaj\u00f3 activamente en la preparaci\u00f3n del Congreso de fundaci\u00f3n de la II Internacional con numerosos art\u00edculos en la prensa socialista alemana. Acudi\u00f3 al mismo como corresponsal del \u00f3rgano de prensa del Partido y en calidad de delegada de las mujeres socialistas de Berl\u00edn, destacando ya por su gran preocupaci\u00f3n por la organizaci\u00f3n del movimiento femenino proletario.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a Alemania en 1890, como organizadora de la secci\u00f3n femenina del Partido y redactora del \u00f3rgano de prensa femenina de la socialdemocracia alemana. Desde entonces hasta el estallido de la I Guerra Mundial en 1914, particip\u00f3 en todos los Congresos de la II Internacional. En 1893 conoci\u00f3 a Engels en el III Congreso, con quien le uni\u00f3 siempre una estrecha amistad.<\/p>\n<p>Durante toda su vida fue una activa promotora de la incorporaci\u00f3n de la mujer a la lucha proletaria, realizando importantes investigaciones hist\u00f3ricas sobre el papel de la mujer trabajadora en la sociedad capitalista. Siempre fue una valiente propulsora de los derechos de la mujer dentro y fuera del movimiento obrero. Esta gran revolucionaria se hab\u00eda planteado una gran tarea: organizar el movimiento feminino socialdem\u00f3crata. Las condiciones para alcanzar este objetivo eran realmente dif\u00edciles: no se reconoc\u00eda el derecho de voto a la mujer y se la prohib\u00eda su adhesi\u00f3n y participaci\u00f3n en organizaciones y asambleas pol\u00edticas. En 1896, en el Congreso de Gotha, desarrolla su primer informe importante sobre la cuesti\u00f3n femenina, sentando las bases del trabajo entre este sector. En este Congreso plantea as\u00ed las cosas:<\/p>\n<p>\u201cLa lucha de emancipaci\u00f3n de la mujer proletaria no puede ser una lucha similar a la que desarrolla la mujer burguesa contra el hombre de su clase; por el contrario, la suya es una lucha que va unida a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas [\u2026] El objetivo final de su lucha no es la libre concurrencia con el hombre, sino la conquista del poder pol\u00edtico por parte del proletariado. La mujer proletaria combate codo a codo con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista [\u2026] \u00bfCu\u00e1les son las conclusiones pr\u00e1cticas para llevar nuestra agitaci\u00f3n entre las mujeres? [\u2026] El principio-gu\u00eda debe ser el siguiente: ninguna agitaci\u00f3n espec\u00edficamente feminista, sino agitaci\u00f3n socialista entre las mujeres. No debemos poner en primer plano los intereses m\u00e1s mezquinos del mundo de la mujer: nuestra tarea es la conquista de la mujer proletaria para la lucha de clases. Nuestra agitaci\u00f3n entre las mujeres no incluye tareas especiales. Las reformas que se deben conseguir para las mujeres en el seno del sistema social existente ya est\u00e1n incluidas en el programa m\u00ednimo de nuestro partido\u201d.<\/p>\n<p>En la conclusi\u00f3n de su informe al Congreso se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cLa inclusi\u00f3n de las grandes masas de mujeres proletarias en la lucha de liberaci\u00f3n del proletariado es una de las premisas necesarias para la victoria de las ideas socialistas, para la construcci\u00f3n de la sociedad socialista.<\/p>\n<p>\u201cS\u00f3lo la sociedad socialista podr\u00e1 resolver el conflicto provocado en nuestros d\u00edas por la actividad profesional de la mujer. Si la familia en tanto que unidad econ\u00f3mica desaparece y en su lugar se forma la familia como unidad moral, la mujer ser\u00e1 capaz de promover su propia individualidad en calidad de compa\u00f1era al lado del hombre, con iguales derechos jur\u00eddicos, profesionales y reivindicativos y, con el tiempo, podr\u00e1 asumir plenamente su misi\u00f3n de esposa y de madre\u201d.<\/p>\n<p>En 1907 impulsa la primera conferencia internacional de mujeres, y en 1910, durante la conferencia de mujeres socialistas celebrada en Copenhague, propone la resoluci\u00f3n que convirti\u00f3 al 8 de marzo en el D\u00eda Internacional de la Mujer, homenajeando as\u00ed a las 129 trabajadoras de la f\u00e1brica Sirtwood Cotton de Nueva York, que, tras encerrarse en su lugar de trabajo para reivindicar un salario digno y la reducci\u00f3n de la jornada de trabajo a 10 horas, murieron carbonizadas en el interior del recinto tras un incendio que provoc\u00f3 su patrono en respuesta a esta pac\u00edfica huelga.<\/p>\n<p>Pero, como gran revolucionaria, Zetkin participa tambi\u00e9n activamente en la vida pol\u00edtica del Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n, destacando como una de las principales protagonistas de la lucha contra el creciente reformismo en su seno. Abandon\u00f3 el peri\u00f3dico femenino en 1917 por no seguir la l\u00ednea pol\u00edtica del Partido, entonces manejado por los revisionistas seguidores de Bernstein, representante del ala oportunista de la socialdemocracia alemana.<\/p>\n<p>El reformismo hab\u00eda ido anidando en el Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n en los a\u00f1os anteriores a la I Guerra Mundial y en los escritos de Zetkin notables testimonios de la lucha contra esta corriente, primero intentando hacer comprender sus errores al ala reformista del Partido y, posteriormente, combati\u00e9ndolos a muerte.<\/p>\n<p>Desarroll\u00f3 una importante actividad contra la guerra imperialista, trabajando incansablemente durante este periodo en una campa\u00f1a antimilitarista y antimperialista. En 1912, ante la inminente amenaza de la guerra, en el Congreso de la II Internacional celebrado en Basilea, pronuncia un apasionado discurso sobre la amenaza de guerra y por la movilizaci\u00f3n del proletariado en contra de la misma. En 1915 organiza en Suiza una conferencia internacional de mujeres socialistas contra la guerra imperialista.<\/p>\n<p>A partir de 1917 rompe con la camarilla revisionista y trabaja junto a Rosa Luxemburgo en la lucha antimperialista, se une a los espartaquistas y es encarcelada en numerosas ocasiones. En 1918 es miembro del primer Comit\u00e9 Central del Partido Comunista y, al a\u00f1o siguiente, interviene en la fundaci\u00f3n de la Internacional Comunista. Desde entonces su actividad se funde con la del Partido Comunista alem\u00e1n y la de la Internacional. A partir de 1921 form\u00f3 parte del Comit\u00e9 Ejecutivo y del Presidium de la Internacional Comunista y mantuvo estrechos contactos con Lenin, con quien contrasta sus ideas respecto a la cuesti\u00f3n femenina y al movimiento obrero internacional.<\/p>\n<p>Represent\u00f3 como diputada al Partido Comunista alem\u00e1n en el Reichstag desde 1920 hasta 1932, aprovechando su \u00faltima intervenci\u00f3n parlamentaria para hacer un llamamiento a la unidad antifascista para frenar a los nazis.<\/p>\n<p>En 1920 fue elegida presidenta del Movimiento Internacional de Mujeres Socialistas.<\/p>\n<p>En 1924, junto con Elena Stasova y Tina Modotti, fund\u00f3 y dirigi\u00f3 el Socorro Rojo Internacional, organizaci\u00f3n solidaria de asistencia a las v\u00edctimas de la reacci\u00f3n y el fascismo.<\/p>\n<p>Por su veteran\u00eda, en 1932 fue nombrada Presidenta del parlamento alem\u00e1n, el \u00faltimo antes de la llegada de los nazis al poder al a\u00f1o siguiente. Cuando sucedi\u00f3 esto, se exili\u00f3 a la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y falleci\u00f3 en un hospital cerca de Mosc\u00fa el 20 de junio de 1933, a la edad de 76 a\u00f1os, enferma y pr\u00e1cticamente ciega. En una solemne ceremonia en la que tomaron parte cientos de miles de moscovitas y numerosos delegados del movimiento obrero internacional, la urna con los restos de esta gran comunista qued\u00f3 depositada en la muralla del Kremlin.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-219970 td-animation-stack-type0-2\" src=\"https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20.jpg\" sizes=\"(max-width: 1000px) 100vw, 1000px\" srcset=\"https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20.jpg 1000w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-300x211.jpg 300w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-768x540.jpg 768w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-100x70.jpg 100w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-200x140.jpg 200w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-696x489.jpg 696w, https:\/\/diario-octubre.com\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/sek5jn20-597x420.jpg 597w\" alt=\"\" width=\"1000\" height=\"703\" \/><\/p>\n<\/div>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Fuentes<\/strong><\/span>:<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/diario-octubre.com\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/diario-octubre.com\/2019\/03\/08\/clara-zetkin-el-feminismo-la-clase-obrera-y-la-revolucion-socialista\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resistencia Popular Clara Zetkin naci\u00f3 el 5 de julio de 1857 en Wiedenau (Sajonia). 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