{"id":3965,"date":"2015-03-21T09:47:55","date_gmt":"2015-03-21T08:47:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/?p=3965"},"modified":"2019-10-06T08:12:08","modified_gmt":"2019-10-06T08:12:08","slug":"la-ideologia-neoliberal-de-la-competitividad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.autistici.org\/poderobrero\/articulos\/la-ideologia-neoliberal-de-la-competitividad","title":{"rendered":"La ideolog\u00eda neoliberal de la competitividad"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Antonio Fern\u00e1ndez Vicente<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los dogmas fundamentales del neoliberalismo hace de la competencia el pilar fundamental de la organizaci\u00f3n social. Con el Mercado como instituci\u00f3n axial, la l\u00f3gica de la competitividad se expande en todos los campos de actividad. Es, como el capitalismo, algo m\u00e1s que un sistema econ\u00f3mico: un <i>ethos<\/i>, una forma de vida que irrumpe en cada una de nuestras decisiones. Estamos adiestrados o, mejor dicho, amaestrados para la competici\u00f3n. Representa los valores hegem\u00f3nicos del <i>\u00e9xito, liderazgo <\/i>o la f\u00f3rmula recurrente del capitalismo arcaico que es el culto al <i>emprendedor: <\/i>el \u201cempresario aventurero\u201d que retratase Werner Sombart desde el idealismo capitalista. Pero, es obvio que no todo el mundo puede tener \u00e9xito, ser l\u00edder o devenir emprendedor. Todas estas nociones llevan impl\u00edcita la desigualdad de llegada que se a\u00f1ade a la de partida. Dicho de otra forma, para que haya <i>\u00e9xito competitivo<\/i> es preciso que s\u00f3lo unos pocos puedan alcanzarlo. Y jam\u00e1s contaremos con las mismas oportunidades. Lo que hay que conculcar es la propia l\u00f3gica de la competici\u00f3n por sus implicaciones inicuas para el estar-juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las escuelas se entroniza la competencia desde la rivalidad y lucha absurda por calificaciones que al mismo tiempo descalifican a los menos adaptados al sistema competitivo. El propio sistema educativo se rige por competencias. Otro tanto ocurre en las universidades, donde profesores e instituciones luchan contra otros en procesos competitivos que son los \u00fanicos indicadores v\u00e1lidos para las agencias de evaluaci\u00f3n. Y se refleja tal l\u00f3gica en los planes de estudio de donde se eliminan las asignaturas que \u201cdistraen\u201d frente a las que \u201csirven\u201d. Las operativas y puramente instrumentales son las que se pliegan a formar seres competitivos. Lo dem\u00e1s es superfluo, una frusler\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como las universidades, sus estudiantes tambi\u00e9n tendr\u00e1n que someterse a las l\u00f3gicas obsesivas y kafkianas de los <i>rankings<\/i>, cuyas categor\u00edas de jerarquizaci\u00f3n nos est\u00e1n vedadas. Luchar\u00e1n unos contra otros porque han entrado en la partida y deben calcular sus jugadas. No podemos cambiar las reglas del juego como si de Carroll se tratase en su <i>Alicia. <\/i>Y no parece haber otra alternativa, olvidando que ni S\u00f3crates ni Plat\u00f3n jam\u00e1s evaluaron a nadie, ni fueron evaluados m\u00e1s que por la Historia Cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito laboral reina con despotismo la competici\u00f3n, donde la escasez <i>&#8211;<\/i>la famosa <i>raret\u00e9 <\/i>(<i>escasez<\/i>)<i>\u00a0<\/i>en Sartre, producida artificialmente por el sistema econ\u00f3mico- violenta a unos contra otros para lograr las gratificaciones prometidas s\u00f3lo a unos pocos. Engendra violencias cuyo resultado son algunos miembros muertos, sobrantes para el sistema competitivo darwinista; y otros miembros supervivientes. El film <i>Arcadia<\/i> (Costa-Gavras, 2005) lo ilustr\u00f3 antes incluso de la crisis econ\u00f3mica en el terreno de la confrontaci\u00f3n laboral. El discurso de la escasez era para Marx el de la ideolog\u00eda burguesa que necesita naturalizar y eternizar un modo de producir que se basa en la penuria generalizada. La ideolog\u00eda de la competitividad parece haber introyectado que su l\u00f3gica no es una construcci\u00f3n social y, como tal, contingente: es indeleble e infranqueable as\u00ed que, mejor adaptarse que perecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todos los casos mencionados, desde ni\u00f1os se concibe a los otros como rivales en una carrera continua promovida por la envidia y el narcisismo. Es el juego neoliberal que nos enfrenta a unos contra otros y en el que la llamada <i>meritocracia<\/i> premia no a los m\u00e1s excelentes, a los <i>aristos<\/i>, sino a los que mejor saben conducirse de acuerdo con las t\u00e1cticas de guerrilla competitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> La infelicidad en la competitividad <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1930, Bertrand Russell public\u00f3 <i>La conquista de la felicidad<\/i>. Inspirado por el sentido com\u00fan, se pregunt\u00f3 \u201c\u00bfqu\u00e9 hace desdichada a la gente?\u201d No se trataba de causas externas, como enfermedades o guerras. Hay algo en la vida moderna y civilizada que nos conduce sin remisi\u00f3n al malestar. Russell citaba el tedio de la infelicidad byroniana, el sentimiento de pecado, el aburrimiento y la excitaci\u00f3n desmesurada, la man\u00eda persecutoria, la fatiga, la envidia y la competencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La \u00faltima causa que he citado remite directamente al coraz\u00f3n del sistema de valores del neoliberalismo. En la educaci\u00f3n y en los medios de comunicaci\u00f3n como portadores de estilos de vida y modelos ejemplares, se repiten de continuo los mantras sobre el <i>liderazgo<\/i>, <i>la competitividad<\/i>, <i>el \u00e9xito<\/i>. Todos ellos son conceptos que implican la naturalizaci\u00f3n del Mercado, en sus diferentes dimensiones, como eje vertebrador de los comportamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la escuela hasta la universidad, la lucha de unos contra otros parece ser el denominador com\u00fan. Se combate en la cotidianidad por el \u00e9xito relativo pero no por razones de extrema necesidad: \u201cLo que la gente teme cuando se enzarza en la lucha no es no poder conseguirse un desayuno a la ma\u00f1ana siguiente, sino no lograr eclipsar a sus vecinos\u201d<a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_edn1\" name=\"_ednref1\"> [i]<\/a>. Siempre con una mirada de soslayo a los bienes del vecino, la envidia que era para Russell uno de los fundamentos de la democracia, se antepone a cualquier consideraci\u00f3n altruista. Y al mismo tiempo, hace de la vida una rutina insoportable: \u201cPor mi parte, lo que me gustar\u00eda obtener del dinero es tiempo libre y seguridad. Pero lo que quiere obtener el t\u00edpico hombre moderno es m\u00e1s dinero, con vistas a la ostentaci\u00f3n, el esplendor y el eclipsamiento de los que hasta ahora han sido sus iguales\u201d<a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_edn2\" name=\"_ednref2\"> [ii]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata de denostar abiertamente todo \u00e9xito. Urge comprender que no podemos fundamentar la educaci\u00f3n, el trabajo e incluso nuestros tratos personales solamente en una l\u00f3gica que nos violenta contra los dem\u00e1s, generando lo que Pierre Bourdieu llamaba <i>violence structurelle<\/i>. Desde el Mercado, esta violencia se propaga a cada vez m\u00e1s \u00e1mbitos de la existencia. El resultado es la decadencia general de todo aquello que no beneficie el posicionamiento estrat\u00e9gico en esta guerra diaria: los actos gratuitos, el arte de la conversaci\u00f3n, los intereses no personales&#8230; Todo conocimiento, toda nueva \u201camistad\u201d viene a confluir en lo que Andr\u00e9 Gorz denominaba <i>capitale immat\u00e9riel<\/i>. Trabajos 24\/24 horas para acumular ventajas competitivas sobre los dem\u00e1s, desde el aprendizaje de un nuevo idioma a habilidades sociales. \u00a1Es nuestra vida entera la que se transforma en valor intercambiable en el Mercado de afectos y competencias profesionales! Incluso el ocio ha de ser conspicuo y exhibir obscenamente los marchamos del \u00e9xito. A fin de cuentas, el Mercado nos inculca que la vida es una competici\u00f3n y que s\u00f3lo el vencedor merece respecto. La industria cultural se ha encargado durante decenios de implantarlo en el imaginario colectivo bajo la divisa del <i>american way of life<\/i>. Historias de <i>losers <\/i> y <i>winners<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lejos queda lo que para Russell era la piedra angular de una vida dichosa: \u201cEl secreto de la felicidad es este: que tus intereses sean lo m\u00e1s amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles\u201d<a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_edn3\" name=\"_ednref3\"> [iii]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b> La competitividad como pecado mortal <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Viajamos de 1930, un a\u00f1o despu\u00e9s de la Gran Depresi\u00f3n, a 1973, con la crisis del petr\u00f3leo. El diagn\u00f3stico sobre los males del mundo le corresponde en esta ocasi\u00f3n al zo\u00f3logo Konrad Lorenz. Escribe acerca de <i>Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada<\/i>, desde su perspectiva naturalista. La competencia del hombre contra el hombre acaba por castrar las fuerzas activas y creadoras:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTodo lo que es bueno y \u00fatil para el hombre, lo mismo como especie que como individuo, ha quedado olvidado ya bajo la presi\u00f3n de esa competencia entre los hombres. La abrumadora mayor\u00eda de los hombres de hoy percibe como valor \u00fanicamente lo que resulta exitoso y apropiado en la despiadada competencia para superar a su pr\u00f3jimo. Cualquier medio que sirva a ese prop\u00f3sito aparece enga\u00f1osamente como un valor\u201d<a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_edn4\" name=\"_ednref4\"> [iv]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por un lado el af\u00e1n de lucro, el de ganar dinero que mide el \u00e9xito es uno de los vectores de la competitividad. Se trata de una de las se\u00f1as de identidad del pa\u00eds capitalista por antonomasia: Estados Unidos. Y por otra, que advierte Lorenz del mismo modo, la prisa. El mundo se acelera cada vez m\u00e1s impulsado por esta suerte de <i>dromocratie -gobierno de la velocidad-<\/i>, en t\u00e9rminos de Paul Virilio. El desgobierno absoluto. La premisa parece ser llegar antes que los dem\u00e1s. Como una <i>scoop <\/i>period\u00edstica. Estamos obligados a atesorar m\u00e1s episodios de vida en cada vez menos unidades de tiempo, como nos dir\u00eda el soci\u00f3logo Harmurt Rosa. La competencia devastadora rechaza los tiempos lentos, destierra la vida tranquila tan querida para Russell; abole los ritmos pausados y sedimentarios del artesano explicados con maestr\u00eda por Richard Sennett. El miedo a ser superado nos introduce de lleno en esa carrera vertiginosa que cada uno emprende desde su veh\u00edculo sin frenos. Es el impulso que junto a la codicia nace del pavor y la verg\u00fcenza de no ser reconocido porque en un sistema competitivo, la visibilidad solo la obtienen los primeros en arribar a las metas ocasionales. Con la prisa y la rapidez, se nos priva de esa base innata del aprendizaje que es la <i>reflexi\u00f3n. <\/i>Y tambi\u00e9n de la curiosidad que siempre ha impulsar el conocimiento cabal de nuestro mundo. Se est\u00e1 tan ocupado, preocupado y distra\u00eddo por la competici\u00f3n que no nos olvidamos incluso de pensar en nosotros mismos al no soportar la soledad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cUna de las m\u00e1s perniciosas repercusiones de la prisa ansiosa -o quiz\u00e1 del miedo que genera esa prisa- es la confesa incapacidad de los hombres modernos para estar solos consigo mismos, aunque sea por breves momentos. Evitan toda posibilidad de introspecci\u00f3n y de recogimiento con una diligencia angustiosa, como si temieran que la reflexi\u00f3n fuera a ponerles delante de una imagen de s\u00ed mismos poco agradable\u201d<a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_edn5\" name=\"_ednref5\"> [v]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La l\u00f3gica de la competitividad llevada hasta sus \u00faltimas consecuencias supone la v\u00eda segura hacia la desintegraci\u00f3n social e individual. Como ya advirtiera Russell, es una de las causas directas de la infelicidad del hombre moderno. Lorenz la conceb\u00eda como el camino seguro hacia el aumento hipertr\u00f3fico de la presi\u00f3n arterial y el consecuente desgaste de nervios. Las l\u00f3gicas de la cooperaci\u00f3n, los tiempos lentos y las filosof\u00edas que se sit\u00faan m\u00e1s all\u00e1 del utilitarismo extremo en forma de actos gratuitos contraponen resistencias y microutop\u00edas a un mundo desbocado que ni tan siquiera toma conciencia de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Notas<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_ednref1\" name=\"_edn1\">[i] <\/a>Russell, B., <i>La conquista de la felicidad<\/i>, DeBolsillo, 6\u00aa edici\u00f3n, Barcelona, 2013, p. 48.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_ednref2\" name=\"_edn2\"> [ii] <\/a><i>Idem.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_ednref3\" name=\"_edn3\"> [iii] <\/a><i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 135.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_ednref4\" name=\"_edn4\"> [iv] <\/a>Lorenz, K., <i>Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada<\/i>, RBA, Barcelona, 2011, p. 43.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615#_ednref5\" name=\"_edn5\"> [v] <\/a><i>Ib\u00eddem<\/i>, p. 46.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>Fuentes<\/strong><\/span>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/rebelion.org\/noticia.php?id=196615<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Fern\u00e1ndez Vicente Uno de los dogmas fundamentales del neoliberalismo hace de la competencia el pilar fundamental de la organizaci\u00f3n social. 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