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Nodo Solidale - Construyendo la Resistencia Global

[01-05-2012] Palestina: huelgas de hambre de miles de presos políticos

Karameh: Los presos políticos y su batalla por la dignidad

“Yo les digo: sigan adelante con la gracia de Dios, y saldrán victoriosos. Ustedes la han llamado “la batalla de la dignidad”: no defrauden a sus familias ni a los demás prisioneros. Continúen hasta conquistar sus demandas.” Khader Adnan después de su liberación, dirigiéndose a sus compañeros en huelga de hambre
“Yo animo a las y los jóvenes de Palestina a que apoyen a los presos organizando acciones hasta que todos sean liberados de las cárceles de la ocupación. Quiero pedirle a las nuevas generaciones palestinas que continúen la lucha y no tengan miedo a Israel. Sean tenaces, sean tenaces, y alcanzarán la libertad.” Hana Shalabi, después de ser liberada y deportada a Gaza.

Una intifada cada día menos silenciosa se está gestando en las cárceles políticas de Israel.

El 17 de abril, Día de lxs Presxs Políticxs Palestinxs, unos 1200 prisioneros iniciaron una huelga de hambre masiva, sumándose a la que ya venían llevando a cabo desde hacía más de un mes un pequeño grupo de ellos. La campaña iniciada ese día tiene un nombre que expresa el espíritu que la anima: “Karameh” (“dignidad” en árabe).

Plantón de familiares de los presos en Ramalah

Seguramente el nombre fue inspirado por la consigna que acompañó las prolongadas huelgas de hambre de Khader Adnan y Hana Shalabi: “La dignidad es más importante que la vida”. A principios de mayo, el número de huelguistas ha crecido a 2600. Las seis prisioneras anunciaron que se sumaban el 1º de mayo.

Varios están ahora en peligro de muerte, incluyendo Bilal Diab y Thaer Halahlah (en detención administrativa desde mediados de 2011 y de 2010 respectivamente), los dos en huelga de hambre desde el 29 de febrero, y confinados al hospital de la prisión del Negev; según una doctora de Médicos por los DDHH-Israel, que pudo visitarlos el 1º de mayo, sus vidas corren inminente peligro de muerte. Además, al 1º de mayo Hassan Safadi estaba en el 58º día de huelga de hambre, Mohammad Al-Taj en el día 48º (según The Prisoner’s Club, su situación de salud es extremadamente grave) y Mahmoud Sarsak en el día 40º. Otra decena de detenidos también han sido hospitalizados, incluido el secretario general del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Ahmad Sa’adat (mantenido en aislamiento desde hace tres años).

Y mientras más y más presos se suman a la huelga de hambre, Israel continuamente aumenta el número de palestinos detenidos. Según el Alternative Information Center, la última noche de abril el ejército israelí arrestó a 23 personas en operativos militares a lo largo de Cisjordania, y la noche anterior había arrestado a 15, principalmente de los distritos de Hebrón y Jenín.

En cada ciudad palestina (incluso dentro de Israel), la gente instaló tiendas de campaña de solidaridad, y numerosas familiares de los presos, junto a palestinxs de a pie, iniciaron su propia huelga de hambre en apoyo a la lucha que se lleva a cabo en las cárceles israelíes. Desde el martes 1º de mayo, lxs manifestantes han estado protestando ante la prisión de Ofer (cerca de Ramalah) en apoyo a los huelguistas; el ejército israelí -como de costumbre- ha respondido lanzando gases lacrimógenos y balas de acero recubiertas de goma, e hiriendo a varias personas.

Manifestación en Ramalah en apoyo a los presos en huelga de hambre (Arine Rinawi)

“En la cárcel, el hambre es la única arma disponible… mi hermano está defendiendo no sólo sus propios derechos y su honor, sino los de todo el pueblo palestino”, dijo al corresponsal de Reuters Bassam Diab, hermano de los prisioneros Bilal y Azzam Diab, y ex preso político.

Cristianxs marchan en Ramalah en solidaridad con lxs presxs el 29/4/12 (Abbas Momani/AFP)

No es ésta la primera huelga de hambre colectiva iniciada en las cárceles políticas. Tampoco es nueva la reacción de las autoridades israelíes, que ya están castigando a los huelguistas y presionándolos para hacerles abandonar la medida: aislamiento y traslados para separar a los luchadores; suspensión de visitas de las familiares; prohibición de contacto con lxs abogadxs; confiscación de radios y aparatos electrónicos; requisas violentas y destrucción de las pertenencias; provocaciones constantes y presión sicológica, convirtiendo los lugares de reclusión en verdaderos restaurantes donde los guardias comen y beben en presencia de los ayunantes; etc.

Un tema siempre conflictivo

La llamada “batalla de la dignidad” exige poner fin al sistema de detención administrativa (arbitraria), que permite la prisión por tiempo indeterminado sin cargos ni juicio, por períodos renovables de seis meses. También a las duras condiciones carcelarias conocidas como “ley Shalit”, impuestas por Israel a partir de la captura del soldado Gilad Shalit (preso durante cinco años en Gaza) y que se mantienen a pesar de que en octubre fue liberado por Hamas. Entre ellas, la prohibición de visitas desde hace seis años a los familiares de los 456 presos de Gaza.

Concentración en Jerusalén (Gali Tibbon/AFP)

La huelga de hambre reclama, además, poner fin a la práctica del aislamiento de los presos (especialmente de los dirigentes); al uso sistemático de tortura física y sicológica desde el momento del arresto; al traslado de los prisioneros desde los territorios ocupados al interior de Israel (en violación del art. 76 del IV Convenio de Ginebra); a la detención de grupos vulnerables, como niños, ancianos y personas discapacitadas o enfermas; al uso de tribunales militares para juzgar a civiles; a las requisas humillantes, y a la prohibición de estudiar; al castigo colectivo hacia las familias de los presos, que deben gestionar permisos difíciles de obtener, soportar largas distancias y esperas en los puestos de control, y someterse a procedimientos de revisión denigrantes (incluso mujeres, niñas y niños).

Si bien estas demandas específicas buscan poner en evidencia las arbitrariedades y mejorar las condiciones de vida en las cárceles, no se debe perder de vista que el objetivo último de la huelga de hambre es desafiar al conjunto del sistema de ocupación, colonización y represión israelí, como ha señalado Ameer Makhoul, el líder de Itijah (la articulación de organizaciones palestinas de base en Israel), preso en la cárcel de Gilboa desde 2010: “La batalla contra las leyes de emergencia israelíes es una batalla para los israelíes, no para el pueblo palestino. La batalla para los palestinos, y para todos los que resisten un régimen de ocupación y colonialismo, es contra la ocupación y el Estado ocupante, y por la liberación nacional, la recuperación de nuestra patria y el regreso de sus refugiadxs y exiliadxs.” (Ver aquí la campaña internacional por la libertad de Markhoul).

Campaña por Ameer Markhoul en Sevilla, Andalucía

La cuestión de lxs presxs políticxs es una de las más sensibles en la agenda política palestina. Los opositores y críticos a la Autoridad Nacional Palestina señalan que es uno de los temas claves que -junto con la cuestión de los refugiados, el estatuto de Jerusalén o las colonias israelíes- los negociadores palestinos han postergado hasta alcanzar “un acuerdo definitivo” con Israel. Según Markhoul, hacer depender la cuestión de los presos políticos de una solución final en lugar de exigir su libertad inmediata como condición previa a cualquier tipo de acuerdo es postergar indefinidamente su encarcelamiento.

Markhoul va aun más lejos: “La posición oficial palestina a nivel internacional es “condenar la violencia” y cooperar con Israel para combatir la resistencia. ¿Qué mensaje envía eso a los que llevan decenas de años presos por participar en la lucha de liberación y están pagando el precio por ello? ¿Acaso esa posición oficial no niega su estatuto como prisioneros de la libertad, la liberación nacional, la conciencia y la justicia?”

Nadie se salva

Los organismos de derechos humanos estiman que desde 1967 un 40% de la población masculina palestina ha pasado por las cárceles israelíes (la gran mayoría, muchas veces y desde muy temprana edad).

Bassem Tamimi, dirigente social de Nabi Saleh, con su esposa Narimar al ser liberado bajo fianza después de 13 meses en prisión. El juicio todavía continúa (24/4/12, Activestills).

Si bien la gran mayoría de lxs presxs políticxs pertenecen a organizaciones de la resistencia consideradas enemigas por Israel, como en todo régimen represivo la cárcel también es el castigo para activistas sociales de la llamada “lucha popular” (el nombre palestino para la acción noviolenta de base). En los últimos años han sido detenidos dirigentes y activistas de las aldeas que organizan semanalmente protestas contra el Muro y las colonias israelíes que les roban sus tierras o su agua (Nabi Saleh, Bil’in, Nil’in, Beit Ummar, Al Walaja, Kfr Kadoum, Al Ma’asara, entre otras), así como periodistas, fotógrafos, defensores de derechos humanos, docentes, alcaldes y miembros de los ‘comités de lucha popular‘. En 2011, Israel detuvo a casi 300 de estos activistas (58 de ellos menores de edad).

Hana Shalabi y su padre el día que fue liberada tras 25 meses en detención administrativa, en octubre de 2011. Cuatro meses después sería arrestada nuevamente.

Según la organización de DDHH y apoyo a los presos Addameer, unas 10.000 mujeres palestinas han pasado por las cárceles desde 1967. Después de la liberación de octubre pasado en el canje con Hamas, hoy quedan seis prisioneras en la cárcel de Hasharon.

Addameer ha denunciado reiteradamente las condiciones particulares que afectan a las presas: carencias en la higiene y atención médica (incluso a las embarazadas), limitaciones para el acceso a la educación, restricciones de las visitas familiares (incluyendo a las madres con hijxs pequeñxs), aislamiento, celdas sobrepobladas y con frecuencia sucias y sin luz natural.

Un capítulo aparte merecería la situación de los niños. Según Addameer, unos 700 son arrestados por año, a partir de los 10 u 11 años, acusados del delito de tirar piedras al ejército israelí. Organismos de derechos humanos y de derechos de los niños han denunciado reiteradamente que las condiciones de detención de niños palestinos violan los estándares internacionales previstos para los menores de edad (Ver por ejemplo el informe de B’Tselem: “No Minor Matter: Violation of the Rights of Palestinian Minors Arrested by Israel on Suspicion of Stone-Throwing” (2011) y el de Defense of Children International-Palestine: “Bound, Blinfolded and Convicted: Children held in military detention (2012)”).

Los menores palestinos reciben el mismo trato que los adultos: son arrestados en sus casas en medio de la noche, esposados y con los ojos vendados, mantenidos en aislamiento en prisiones militares de adultos, sometidos a tortura física y sicológica, interrogados sin presencia de abogados o familiares, amenazados y presionados para confesar delitos que no cometieron o para delatar a los adultos de su comunidad. Numerosos testimonios en varias localidades de Cisjordania confirman que el principal objetivo de los arrestos de menores es aterrorizarlos para forzarlos a convertirse en colaboradores e informantes de la ocupación.

Manifestación por Hana Shalabi en Gaza (Joe Catron)

Los niños pueden permanecer en prisión por períodos de dos a seis meses o más. Un blanco fácil son los niños que participan en las manifestaciones pacíficas que semanalmente se realizan en varias aldeas. Al igual que los adultos, los menores sólo son liberados después de pagarse altas sumas de dinero, aun cuando hayan permanecido apenas una noche en una comisaría israelí.

Un caso extremo denunciado por organismos de derechos humanos es la “deportación temporal” de niños, que son obligados a permanecer fuera de su lugar de residencia por períodos de varios meses. En algunos casos las autoridades israelíes obligan a la familia a ubicarlo en un domicilio de una localidad alternativa y a proporcionar un teléfono donde el niño estará localizable cada vez que las fuerzas de ocupación lo deseen. Casos de éstos se han registrado al menos en Belén, Beit Ummar (Hebrón) y Silwan (Jerusalén Este).

La lección de Khader Adnan

Movilización exigiendo la libertad de Khader Adnan en febrero.

La mecha de la lucha de los presos contra el sistema de  represión y ocupación fue encendida por el hoy nuevo ícono de la lucha palestina, Khader Adnan, quien en febrero pasado se convirtió en el preso que mantuvo la huelga de hambre más prolongada en la historia de Palestina: 66 días.

Adnan, un panadero de 33 años, estudiante de economía en Birzeit, casado y en espera de su tercer(a) hijo(a), fue detenido en la madrugada del 17 de diciembre en su casa, en el pueblo de Arraba, Jenin. Había sido arrestado antes nueve veces (incluso por la Autoridad Palestina), acusado de ser vocero del movimiento Jihad Islámica, y en total ha permanecido más de seis años en la cárcel, siempre bajo detención administrativa y sin que Israel haya podido procesarlo por ningún crimen.

La hija mayor de Khader Adnan exigiendo la libertad de su papá

Su huelga de hambre lo convirtió en un símbolo de resistencia, y gracias a una exitosa campaña de solidaridad, en el preso palestino más conocido en el mundo. Cuando todo indicaba que su muerte podía desatar una intifada de proporciones en Palestina, Israel accedió a liberarlo sin condiciones, lo cual se cumplió el 17 de abril.

Siguiendo su ejemplo, la presa Hana Shalabi (de Burqin, Jenin, y de la Jihad Islámica, como Adnan) sostuvo una huelga de hambre de 44 días, también en protesta contra la detención administrativa. Hana había estado antes 25 meses en esas condiciones, y había sido liberada en octubre de 2011 en el intercambio entre Hamas e Israel. Cuatro meses después, y al igual que otros prisionerxs liberadxs en ese intercambio, fue arrestada en su casa durante la madrugada, como es habitual. Hana fue liberada el 1º de abril a cambio de ser deportada a Gaza por tres años.

Mujeres movilizadas por Hana Shalabi el 8 de marzo

La huelga de hambre de Khader Adnan -y en buena medida también la de Hana Shalabi- obtuvo una serie de victorias simultáneas e igualmente relevantes:

  • Logró llamar la atención internacional sobre la aberrante práctica de la detención administrativa que Israel aplica de manera sistemática a los presos palestinos, manteniéndolos sin juicio incluso durante años. Organismos oficiales y ONGs como Amnistía Internacional y Human Rights Watch emitieron pronunciamientos en favor de Adnan.Suscitó una campaña de solidaridad internacional (y en Israel) sumamente eficaz, que combinó el activismo en la calle, el uso masivo de las redes sociales, y logró que hasta grandes medios masivos de Occidente (como The New York Times, The Guardian, CNN) hablaran de él.
  • Con su actitud intransigente, Adnan rechazó y deslegitimó el sistema de dominación israelí en su conjunto, negándose a reconocer la autoridad de los interrogadores, de los jueces militares y del sistema penitenciario.
  • Desde el momento de su detención hasta hoy, ha llamado a la unidad de todas las fuerzas políticas y a superar las divisiones que sólo benefician al enemigo. Adnan declaró que su huelga de hambre era parte de la resistencia palestina, y una continuación de la iniciada en septiembre de 2011 (principalmente por los presos del FPLP liderados por Ahmad Saadat), y que fue interrumpida por las liberaciones de octubre. Ese llamado a la unidad despertó una adhesión entusiasta, sobre todo entre el movimiento de la juventud palestina, que realizó manifestaciones de apoyo en todo el territorio ocupado.

Khader Adnan con su familia, después de ser liberado, en la carpa de solidaridad con los prisioneros (Ramalah)

Después de ser liberado, Adnan retornó a su aldea convertido en héroe nacional, y desde entonces no ha dejado de dar entrevistas a los medios de comunicación de todo el mundo. También ha participado en las movilizaciones por los presos en varias ciudades de Cisjordania, y se hizo presente en el mítin en apoyo a los huelguistas en el centro de Ramalah, donde exhortó enérgicamente a sus compañeros a mantenerse firmes en la medida hasta alcanzar la victoria.

Peligros, desafíos y oportunidades

Represión de la protesta pacífica cerca de la cárcel de Ofer (Ramalah) el 2 de mayo.

Las prisiones políticas son un microcosmos de la sociedad palestina; por eso el movimiento de los presos enfrenta los mismos peligros y desafíos que el movimiento de resistencia: superar las divisiones políticas (alentadas por los israelíes y favorecida por la misma autoridad palestina) y construir un proceso de unidad suficientemente fuerte y combativo como para jaquear a las fuerzas de ocupación.

Quienes señalan ese peligro critican duramente a la propia Autoridad Nacional Palestina. Sostienen que la ANP desde el principio ha dado poco apoyo a la lucha de los presos, y que pretendió ignorar la de Khader Adnan hasta que fue imposible. Más aun, sostienen que entre los presos de Fatah (el partido que controla la ANP y la Organización para la Liberación de Palestina) hay quienes reciben órdenes para intentar debilitar el movimiento. Hasta último momento, incluso, se dudaba sobre qué postura adoptarían los prisioneros de Fatah respecto a la huelga de hambre, ya que en el pasado muchos han optado por no sumarse a estas medidas de protesta. Pero esta vez ese no parece ser el caso. “En la prisión no hay facciones políticas, sólo somos carne. Si Dios quiere, esto va a llevarnos a un movimiento nacional unificado”, afirmó el ex preso Bassam Diab desde su modesto hogar en la aldea de Kufr Ra’i.

Protesta cerca de la cárcel de Ofer, el 4 de mayo (Ibrahim Bornat)

Mourad Jadallah, integrante de Addameer, se pregunta: si la ANP y Fatah dicen que apoyan la lucha popular pacífica, ¿por qué no apoyan a los presos políticos? “¿Qué necesita usted más que una huelga de hambre para apoyarla, si usted está realmente interesado en la resistencia popular?”

En cualquier caso, los acontecimientos del último semestre -desde el canje de presos acordado entre Hamas e Israel hasta el triunfo de Khader Adnan- demuestran que la cuestión de los prisioneros -igual que todo el conflicto palestino- dependen más de la correlación de fuerzas internas y del cambiante escenario regional que de cualquier solución legal o negociada.

Mobilización frente a la cárcel de Massiyahu, en Ramleh (hoy Israel).

Es indudable que el movimiento está ganando momento en las cárceles y en las calles, despertando creciente solidaridad internacional y poniendo en jaque tanto a la autoridad palestina como a Israel. Nadie subestima el papel ‘desestabilizador’ que podría jugar una huelga de hambre masiva que desemboque en desobediencia civil. ¿Cuántos Khader Adnan o Hana Shalabi puede tolerar un régimen de opresión y colonización, y sus colaboradores locales?

Otro ex preso político, Abu Kabbara, afirmó: “En la lucha por la liberación de Palestina, el movimiento de los prisioneros ha tenido y tiene un papel fundamental. Generaciones de palestinos han despertado dentro de las cárceles a una nueva conciencia política.”

 
CIFRAS


Datos de Addameer, al 1º de abril de 2012:
Número total de presos: 4610
En detención administrativa: 322 (24 parlamentarios)
Mujeres: 6
Niños: 203 (31 son menores de 16 años)
Miembros del Consejo Legislativo Palestino: 27
De Jerusalén Este: 153
De los territorios de 1948 [hoy Israel]: 192
De Gaza: 456
Presos a cadena perpetua: 527
Presos con sentencias de más de 20 años: 449
Presos que llevan más de 25 años en la cárcel: 23
Presos que llevan más de 20 años en la cárcel: 52

categoria: desde italia/mundo, presos politicos

by: NodoSolidale

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