Muy probablemente, si a cualquier persona de la calle se le pregunta cuales opina que son los mayores problemas de la humanidad actualmente responderá que el terrorismo, el paro, las guerras, el hambre… Sin embargo, sería difícil encontrar alguien que respondiese que un gran problema es la ignorancia. Pues bien, si ignorancia se entiende no sólo como falta de conocimientos sobre algo, sino más bien como carencia de interés por las cosas o ausencia de espíritu crítico, este es un mal que afecta a gran parte de la población.
Pero, ¿qué significa “carencia de interés por las cosas” o “ausencia de espíritu crítico”? Al hablar de “interés por las cosas”, me refiero a la intención de conocer: conocer el mundo que nos rodea, preguntarse el porqué de todas las cosas, como son y como funcionan, desde lo más cotidiano, hasta los secretos más profundos del Universo.
Podría usted responder que por qué molestarse en aprender, si ciertamente ese cuesta esfuerzo, tiempo, y además no es “productivo”. E incluso podría argumentar que usted ya sabe todo lo que tiene que saber para vivir bien.

Pues bien, hay dos razones fundamentales para preocuparse por conocer:
Aunque en principio pueda parecer lo contrario el satisfacer la curiosidad es un placer y casi diría un deber si usted se considera persona. Me explico:
Usted vive en el mundo, en el Universo, en la realidad. Pero, ¿qué es el Universo / la realidad?, ¿Se ha preguntado alguna vez algo sobre ese Universo en el que usted vive?. Por ejemplo, ¿cómo de grande es el Universo?. Si el Universo es el conjunto de todo, ¿qué hay más haya de los límites del Universo?. Si el Universo tuvo un principio, ¿qué había antes de ese principio?, ¿Por qué vuela un avión si es más pesado que el aire?, ¿De que están “hechas” las partículas más pequeñas que constituyen la materia?. Si la Tierra gira a gran velocidad, ¿por qué la atmósfera no sale despedida?, ¿Por qué la luz se “dobla” al entrar en el agua?, ¿Por qué una mancha mojada en una tela es más oscura?, ¿Por qué la Luna siempre está orientada con la misma cara hacia la Tierra?, ¿Por qué son salados los océanos?, ¿Por qué es imposible viajar más rápido que la luz?.
Además de vivir en un Universo físico, usted vive en una sociedad, y sus problemas le afectan más o menos directamente. Por ello es necesario conocer cuáles son esos problemas. Llegado a este punto, usted tiene dos opciones: la primera es fiarse simplemente de la información que le dan los medios de comunicación. Pero lo cierto es que esos medios de comunicación pertenecen bien al Estado, o bien a empresas privadas, y en cualquiera de los dos casos hay intereses (políticos, económicos…) que modelan la información la información que se va a dar. Además, hay que tener en cuanta que los periodistas no son expertos en aquellos temas de los que informan y muy frecuentemente los abordan de una manera demasiado superficial.
El resultado de esos dos factores es una información sesgada y falaz. Por poner algunos ejemplos: por más que los medios de comunicación tratan el conflicto entre palestinos e israelíes, muy rara vez se habla de la escasez de agua y de la salinización de las tierras de cultivo debida a un uso abusivo de los recursos agrícolas por parte de Israel como causas fundamentales del problema. Igualmente, cuando aparece el tema del envejecimiento de la población española y el enorme problema económico que esto generará en el futuro, la solución que se propone desde los medios de comunicación es incrementar el número de nacimientos sin llegar siquiera a mencionar que el problema y a la vez la solución, pueden encontrarse en cómo está distribuida la riqueza.
Así se podría seguir poniendo ejemplos con cualquier tema. Sin embargo, como he comentado hay una alternativa a la creencia indiscriminada: la alternativa de dudar, de no creerse en principio lo que los grandes medios nos cuentan, de intentar informarse leyendo libros, hablando con gente, asistiendo a charlas…
En definitiva, la alternativa de intentar adquirir la capacidad de analizar críticamente, porque nosotros las personas de a pie estamos totalmente indefensos de un espíritu crítico. Mientras no tengamos esa capacidad de preguntarnos por todo y cuestionarlo todo, estaremos viviendo en una realidad ficticia, construida a través de los medios de comunicación por grandes grupos con intereses económicos que sólo consideran al ciudadano un consumidor potencial.
El resultado de eso será (de hecho, es) una sociedad del bienestar (en la que los individuos están, como puede estar un mueble) y no del bienser (en la que las personas sean quienes la construyen a su medida, y no a la de los intereses del mercado).
Por eso, yo le animo a usted a que se pregunte por todo, a que sea una persona curiosa, pues es tanto o más importante hacerse preguntas que saber las respuestas, porque quien pregunta ya tiene parte de la respuesta.
M.G.R.