Abril 3rd, 2008
INFANCIA
La infancia marca a la persona con “su mundo” cósmico, esas imágenes quedan fijadas en los “recuerdos”, es su “universo”. Son las “lecciones de las cosas” lo que influye la infancia y la adolescencia. Un “mundo” tan cósmicamente absoluto, los objetos son la realidad física. La educación de un muchacho/a que le dan los objetos, las cosas, la realidad física -fenómenos materiales de su condición social- convierte a ese niño/a al mismo tiempo en lo que es y en lo que será durante toda su vida.
La condición social marca sólo la educación recibida de compañeros, padres y maestros; es puramente pragmática. Los medios influirán en el modo de ser, de comportarnos, cánones y roles. Es totalmente pragmático y no admite replicas, alternativas y resistencias.
EDUCACIÓN y JUVENTUD
Los valores de la cultura actual, son prepotentes, abruptas e inconscientes, por sus portadores. Los educadores oficiales -padres y madres- son los mayores deseducadores. Es una relación de amor y de odio con ellos. La antiescuela impone valores angustiosos, degradantes y de mezquindad mental. Son productores de conformistas y pragmáticos, es la plasmación de la deseducacion.
Los educadores más importantes son tus compañeros, ellos desautorizan ante tus ojos tanto a la familia como a la escuela. Sus armas son poderosas, la intimidación y el chantaje, tan viejos como el mundo. El conformismo de los adultos se encuentra entre los jóvenes ya maduro, feroz y completo. Saben refinadamente cómo hacer sufrir. Y lo hacen mucho mejor que los adultos, su voluntad de hacer daño es gratuita, es violencia en estado puro. Esto afecta a su vitalidad e inocencia, son cobayas de esta despiadada sociedad.
No conocen persuasión, ni comprensión, ni forma alguna de piedad o de humanidad. Sólo entre ellos -los amigos/as- se muestran quizá persuasión, comprensión, piedad y humanidad. Los amigos/as no superan los dos dígitos. La diferencia es que ellos viven existencialmente valores nuevos en comparación con las vividas y codificadas por los adultos. Su fuerza consiste en esto. Se imponen como los auténticos maestros unos de otros, superando el conformismo adulto. Esa “novedad” es la que uno debe de temer, de vivir imperfectamente, mientras veo que el resto lo vi perfectamente. Eso constituye el núcleo de mi ansia de aprender.
La “novedad” se aprende de los compañeros y no de los adultos, a pesar de tener toda la buena voluntad de atenderlos. Tus compañeros son los depositarios y los portadores de esos valores que son únicos.

Pier Paolo Pasolini
CONFORMISMO
Lo que se enseña, antes que nada, es a vivir agresivamente el conformismo. Somos “obedientes” pragmáticos. Lo primero que te enseñan es la renuncia -absoluta, rutinaria y cotidiana- que desemboca en la falta de vitalidad, lo cual reduce al mínimo el esfuerzo por vivir, se sobrevive.
Resulta imprescindible comprender las raíces del conformismo contemporáneo. Un sentimiento de “condena” y no de “odio”, los padres de esos hijos infelices bajo este régimen fingidamente participativo. Se sustenta bajo una nueva forma de poder, el consumismo hedonista, el placer por el placer, una gran formula. Un sistema político liberal democrático desde un pretendido “apoliticismo” -independientes o centristas- de derechas. Qualunquismo maniqueísta para crear guetos, incomunicación, carecer de expresión, ambigüedad hecha carne.
TOLERANCIA
Soy un “tolerado” y la tolerancia es puramente nominal. Una tolerancia real es una contradicción en sus propios términos. El hecho de tolerar es en realidad una condena, condenarnos. Es el reconocimiento de ser culpable, de ser diferente y por tanto decidir tolerarle ante quien ha decidido condenarle.
Ninguna mayoría podrá eliminar jamás la idea de su consciencia, el sentimiento de la “diversidad” de las minorías. Se podrá vivir libremente su propia diferencia sin llegar a existir gueto físico y material como en tiempos de regímenes filofascistas. La figura mental del gueto sobrevive inevitablemente, o sea el que vive fuera de la mayoría. La experiencia debe ser normal -mayoritaria-, si no renegaran de ti. Queda así probado que los “tolerantes” quieren que el “diferente” viva su “diferencia” en silencio, encerrado en el gueto mental que se le ha sido asignado. Todo ira bien y todos se congratularan de la tolerancia que le conceden. En el momento que el “diferente” se atreva a pronunciar palabras “teñidas” del sentimiento de su experiencia de “diferente”, se desencadenara el linchamiento de la jauría humana. Buscaran la mofa, la humillación, lo obsceno y la vergüenza. Todo resulta codificado, la integración es tolerancia pero no respeto.
LOS JÓVENES
Somos una juventud de autómatas sin que nos caracterice desde dentro nada personal, sin inquietudes, incoloros, degradantes, afásicos, deprimidos y agresivos; con una actitud penosa y desagradable. No sabemos sonreír ni reír. Nos creemos que somos desinhibidos, independientes y respetuosos, nada de eso, vivimos una libertad vigilada, regresiva y reglada. Nuestra infelicidad es un sentimiento de “castigados”. Estamos pagando las culpas de nuestros padres y las nuestras propias. Una mitad es responsabilidad -justificada- paterna/materna pero la otra mitad somos responsables nosotros mismos. Han sido incapaces muchos de liberarse de la culpa ajena. Es la manifestación más pausible del viejo y nuevo fascismo, del efectivo poder del capitalismo.
La mayoría esta destinada a nacer, consumir, trabajar, dormir y morir; a vivir mediocremente. Se nace así, con un orden social bien afianzado, estamos destinados a ello. Somos pues supervivientes, y vivimos de forma “artificial” y contra natura. Somos decididamente “malditos” y de más.
El discípulo de Pasolini: Gennariello