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VENA POETÍCA

Domingo, Diciembre 7th, 2008

BARRIO DE SAN FERNANDO

Barrio de San Fernando,
Al lado de la alfarería,
y el horno que no para,
Ni de noche ni de día.
Entre montículos
De arena removida
Una pequeña valla
Protege al parque
Jardín ilusionado.
Te pintas en primavera
De rosas.
¡Ay, las rosas!

ANDALUCÍA

Andalucía, cielo enjaretado,
Azules montañas
Resplandores dorados.
Naranjos entre las piedras
De tus pueblecitos blancos.
Dulces esquinas,
De olores confitados.
Calurosas plazas
De hombres sentados.

Fdo. por Faro de Andalucía en El Argumento nº 15, verano de 2.007.

* Por mucho que nos esforcemos en vivir en recipientes al vacío, el misterio resplandece a nuestro alrededor y nos sugiere el camino que debemos seguir. No existe la mediocridad, lo gris. Solo existe nuestro miedo. Miedo de crecer, miedo a abrirse a las emociones. Miedo a descubrir que no hay ninguna jaula a nuestro alrededor, sino solo la libertad aire, y si levantamos apenas la mirada el espacio infinito cielo.

* Hagamos del respeto a la mujer una costumbre.

* En un mundo en que los únicos sueños permitidos son los que se pueden comprar, la felicidad se ha convertido solo en un tributo de la posesión.

* Hay obsesiones que son como el goteo persistente de la lluvia. Si nos bloqueamos en una única idea, si nos concentramos en un solo deseo que no podemos alcanzar, vivimos una existencia falsa.

* Los Anarquistas: No conozco a ninguna filosofía política que ame tanto al genero humano como el Anarquismo. Cualquier otra forma de mirar al mundo dicta que hay que controlar, mandar y gobernar a la gente. Solo los Anarquistas confían lo suficiente en los seres humanos como para dejar que se manejen por si mismos.

* Enséñame a comenzar de nuevo, a romper los esquemas del pasado, a dejar de decirme a mi misma que no puedo cuando puedo, que no soy cuando soy, que estoy atada cuando soy libre.

Fuente: diversos autores, en El Argumento nº 16, otoño de 2.007.

MI FILOSOFÍA

Vivo y no se cuando.
Busco sin saber porque.
Muero y no se cuando.
Rio y no se porque.

Del vivir arriesgo todo;
Pues, ando un poco roto.
Marcho y sin saber dónde.
No tengo nada que perder.

Puede acabarse el sol
O romperse el tiempo.
Puede haber un cielo
O quedarnos sin ello.

Puede enfadarse el viento
Un romántico callejero.
Vagabundo en el tiempo.
Rumbo a seguir incierto.
Soy un aliado del viento.

Distinto al resto de la humanidad,
Espero seguir así, hasta el final.
Y no he de conceder ninguna pausa
A nadie. Pues, tengo que continuar.

Sobre el demente ropaje
Hay una forma de mirar.
Soy un rebelde sin ley,
Ese obseso depredador.

ROMPIENDO MI MIEDO. CREYENDO EN MI FUERZA.
“Otra vez soñando ke estoy
despierto” por IÑAKY ALVERO en
El Argumento nº 18, primavera de 2.008.

El ARGUMENTO Nº 19, verano de 2.008:

Contigo no sé que hacer,
si sentirme ofendida o halagada,
si sentirme llena o vacía.
De ti no sé qué pensar,
si te importo algo
o estás por estar.
Estamos tan bien cuando estamos,
y tan bien cuando nos faltamos
que no sé que pensar.
Tengo demasiada paciencia,
y corazón,
sueño demasiado, y equivale
a más tarde, un gran dolor.
No sé si echarme a llorar,
o a sonreír,
me has marcado algo indeciso,
inmaterial, invisible, inmoral,
que sólo lo siento a medias
y no sé como reaccionar,
si darte un beso,
o dejarte marchar,
no puedo juzgarte,
yo soy peor o igual,
pero siento una barrera,
que contigo completa,
nunca llegaré a estar.
Contigo no sé que hacer,
contigo, no puedo actuar.

ANA H.

EDITORIAL

Lunes, Octubre 8th, 2007

Aqui está el editorial de “El Argumento” número 16 de otoño. ¡Salud!

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HOLA!!! Después de esta resaca de fiesta tan maravillosa que nos ha brindado nuestro alcalde (cada año son mejores, ¿o no?). Entre el concierto de Andy y Ucas (perdón Lucas)… Y los Secuestros Borbónicos veraniegos vetando la libertad de expresión, nosotros no vamos a caer en la zafiedad de caricaturizar a su reales majestades (que aquí todos somos muy monárquicos (con algún que otro carlista pero bueno…) ).

   Nuevos aires ondean en nuestra querida patria renovada y desde el Ateneo decimos con orgullo y satisfacción: “Españoles Franco ha vuelto !!! ”. Continuando con nuestra ironía, señores jueces pedimos la máxima dureza para estos “subversivos” que quieren atentar contra el orden. Ya que este otoño viene caliente con los dos procesos judiciales, por un lado el del Centro Social Okupado Autogestionado “Kanaya” (desalojado por la especulación inmobiliaria) y por el otro el supuesto ataque a la sede de Democracia Nacional (partido ultraderechista violento) . Nuestro total y sincero apoyo a nuestr@s compañer@s, os mantendremos bien informados de estos sucesos.

Salud compañer@s!!!

 

HOMENAJE A ALEJANDRO FINISTERRE : INVENTOR DEL FUTBOLÍN

Lunes, Octubre 8th, 2007

Este texto es un pequeño homenaje al fallecido recientemente (9-2-2007, Zamora), Alejandro Campos Ramírez, un hombre poco conocido por muchos pero con una vida llena de innumerables experiencias y que nos legó el juego que tan buenos momentos nos hace pasar, EL FUTBOLÍN.

   La historia del futbolín es más cercana que lo que creemos y más emparentada con el ingenio y la poesía que la mayoría de los deportes. Su inventor se llama Alejandro Finisterre, seudónimo de Alejandro Campos Ramírez.

   Alejandro Finisterre nació en Finisterre (A Coruña) en el año 1920, hijo de un zapatero en quiebra y con diez hermanos, estudió en un colegio privado de Madrid y al no poder pagarlo el director le puso a corregir los deberes de los niños de párvulos. Después trabajó como peón de albañil y en una imprenta donde conoció a León Felipe, del que fue su albacea.

   Con 16 años, le ocurrió el suceso por el cuál surgió la idea del futbolín: “Por culpa de una bomba nazi, de las que lanzaron sobre Madrid. Quedé sepultado entre cascotes, con heridas graves. Me llevaron a Valencia y luego al hospital de la Colonia Puig de Montserrat. La mayoría de los que estaban allí eran mutilados de guerra. Yo había jugado al fútbol -incluso perdí un diente de una patada-, pero me había quedado cojo y envidiaba a los que podían jugar. También me gustaba el tenis de mesa. Así que pensé: “¿Por qué no crear el fútbol de mesa?” ”.

   Con esta idea en la cabeza, en las navidades del 36 se puso manos a la obra. Hay que recordar que durante la Guerra Civil Española los niños apenas tenían juguetes, sólo se podían encontrar juguetes bélicos (diorama de batallas y un muñeco republicano que elevaba el puño en alto). Además se intentó cancelar el día de los Reyes Magos. Con ayuda de un amigo carpintero vasco, Francisco Javier Altuna, también refugiado, le elaboró la mesa y las figurillas, mientras que el compró las barras de metal. Su amigo y líder de la CNT y la FAI, el anarquista Joan Busquets, fue el que le animó a patentar el invento. A principios de 1937 patentó el futbolín, al igual que el primer pasahojas movido con el pie, que le hizo a Nuria, una pianista guapísima de la que se enamoró locamente.

   Después, con el regreso de la guerra, Finisterre, tuvo que huir a Francia, cruzando a pie los Pirineos, llevando solamente consigo: dos obras de teatro, una lata de sardinas y la patente del futbolín. Durante el duro trayecto a pie, él contaba:”Llovió a cántaros durante 10 días y los papeles se convirtieron en argamasa.”. En 1948, viviendo en París, Alejandro se enteró de que un antiguo compañero del hospital, Magí Muntaner, del POUM, había patentando el futbolín, según cuenta su compañero. Le envió una carta comunicándoselo, pero esa carta nunca llego a sus manos. Así que Finisterre decidió ir a la empresa francesa Mareé que los fabricaba y pedir su derecho de patente. Esta le dio el suficiente dinero para viajar a Ecuador, donde fundó la revista, Ecuador 0º,0’,0”. En la presentación de esta revista, conoció al embajador de Guatemala, quién le animó y le apoyo a que fabricara futbolines allí. Esos futbolines los realizaban manos indígenas y estaban hechos de madera de caoba y con barras telescópicas. Según decía él: “¡Una maravilla!”.

   Estando en Guatemala, conoció al Ché, con el que jugaba partidas de futbolín en el Centro Republicano Español. Con el golpe de estado de Castillo Armas, su gran amigo el embajador de la Republica Española en Guatemala, temiendo lo peor le mandó enviar la valija diplomática a México, pero quedo constancia de este hecho y cuando Castillo Armas tomó el poder, Alejandro fue secuestrado y metido en un avión dirección a Madrid. En el trayecto del avión, Alejandro amenazó al piloto diciéndole que si no cambiaba el rumbo hacia México, haría estrellar el avión, con lo que consiguió su objetivo de no volver a España e ir a México. Una vez allí vio que México estaba repleto de futbolines piratas y que era un juego de moda entre los chiquillos de allí. En México se encontraba exiliado de la dictadura franquista, su viejo amigo León Felipe, del que acabaría siendo su editor y albacea. Finisterre volvió a retomar el trabajo de editor, creando una empresa que publicaba los libros de los exiliados políticos que solo podían describir a España desde el recuerdo, muchos de ellos no volvieron nunca.

   De vuelta a España, durante la Transición Española, se instaló en Aranda de Duero (Burgos) donde continúo escribiendo, siendo miembro además de la Real Academia Gallega. España ya estaba llena de futbolines porque una empresa valenciana se había dedicado a fabricarlos asumiendo como suya la patente del futbolín sin dar ningún crédito a su inventor Alejandro Finisterre. Después se trasladó a Zamora a gestionar la herencia de su gran amigo León Felipe como albacea testamentario. Finisterre falleció en su casa del barrio de Pinilla en Zamora con 87 años el 9 de febrero de este año 2007. Sus cenizas fueron esparcidas por el Duero y en el Atlántico en Finisterre su tierra natal.

   Alejandro Finisterre y su vida es un ejemplo de cómo era la vida en esos años tan difíciles, además es una vida repleta de vivencias y anécdotas. Merece dedicarle un artículo y lo más importante fue que nos dejó ese juego que tantos buenos momentos nos hace pasar y tantas tardes nos ha acompañado entre risas y buenos amigos, EL FUTBOLÍN.

   Como él dijo: este juego era “hijo de aquel conflicto, y cuyos jugadores, fundidos en un metal que había segado la vida de mas de un español, algo tenían de soldaditos de plomo que pateaban aquellas bolas compactas como balas de cañón”.

JOSÉ