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Viernes, Julio 25th, 2008
El blanco es el color de la virtud en occidente y el de la desgracia en India.
En un país donde 35 millones de mujeres son viudas, donde ser mujer es casi un delito, en un país en el cual si tu marido muere lo más sensato es arrojarte a la pira funeraria y morir con él. En un país en el que la tasa de infanticidio es altísima, tener una hija es una maldición. Ser mujer en India es lo peor que te puede pasar. De esas 35 millones de mujeres viudas sólo unas 700 cobran la pensión que el estado las otorga. Las demás, malviven de la caridad de las personas. Muy pocas son las viudas que tienen la suerte de seguir en su casa con los parientes de su marido o de volver a la de sus padres. La mayoría son repudiadas y tienen que irse de su casa, otras corren peor suerte y son obligadas a volver a casarse con el hombre que elija la familia de su difunto marido. Porque una viuda en India es una lacra, algo ofensivo que hay que esconder. Tienen prohibido mostrarse en actos públicos, no se les permite hacer ruido cuando caminan, son obligadas a viajar en vagones de tercera y tienen prohibido mostrar su alegría en público.
Las viudas en India jamás gritan, sólo susurran, no ríen, y en verdad tienen muy pocas cosas para sonreír a la vida.

Conocida como la ciudad de las viudas Vrindavan es un lugar santo, 25.000 habitantes y un cementerio para las miles de viudas que buscan refugio allí. Se encuentra a 300 kilómetros al sur de Delhi. Llegan a diario y de todos los pueblos de India. Se calcula un número cercano a las 6.000, aunque ya se apunta a unas 10.000 deambulando por esta ciudad. Son rechazadas por sus familias políticas o bien traídas a la fuerza por sus propios hijos. Ese será su nuevo hogar: la calle.Las hay que muestran cicatrices de alguna paliza reciente, otras son de hace tiempo. Muchas de ellas son analfabetas, se quejan de que las engañan al comprar, ignoran que tienen derecho a cobrar una paga, y las pocas que lo saben tienen que luchar con tantas trabas que pone el propio gobierno que acaban renunciando.
Y es que los derechos de hombres y mujeres viudos son muy distintos:
* A diferencia de los hombres viudos indios, a las viudas no se les permite casarse.
* A diferencia de los viudos indios, a las viudas se las despoja de sus derechos de propiedad.
* A diferencia de los viudos indios, a las mujeres, la condición de viudas viudas les proporciona un status social y religioso de segundo grado.
* A diferencia de los viudos indios, las viudas reciben un escaso beneficio en el reparto de los bienes familiares, en los casos en que reciban algo.
En esta ciudad santa se le sigue negando la vida. Agonizan en las calles, son deshonradas. Se dan casos de violaciones y de prostitución. Hay constancia de que muchas de las que todavía guardan fuerzas son vendidas en pueblos cercanos para arar las tierras de terratenientes y usureros. Se las puede distinguir vagabundeando por las calles, mendigando bajo un sol de justicia unas monedas, un poco de arroz o algo que poder llevarse a la boca. Siempre con sus saris blancos, el color que viste a las viudas en India. En los templos se congregan por docenas para entonar cánticos, rezos y plegarias a Krisnha, por turnos de cuatro horas y a cambio de unas rupias. Todas cargan con un pasado en común, y es que se han pasado media vida sirviendo a los demás, sin tiempo para ellas. La mayoría de las que deambulan por Vrindavan no saben leer, ni garabatear su propio nombre. No es extraño encontrar a un grupo de ellas compartiendo suelo en ridículas madrigueras reñidas con la higiene y por las que pagan sumas astronómicas. Unos cuantos cartones al ras del suelo es el mobiliario.
En la India hay que pagar un precio muy alto por vivir. Y si se es mujer, dos. No hay espacio para ella. La mujer tiene que estar siempre controlada. De niña por el padre. De joven, por el marido. Y de mayor por sus hijos.
Desde hace 500 años, la cuna de Krisnha viene abriendo sus puertas a las viudas. Pero una vez allí siguen encontrando rechazo. Están expuestas al acoso y al desprecio de la gente, las viudas no pueden tocar a las casadas que van a los templos ni mirarlas ya que les traen mala suerte. Muchas son violadas por los santones o los conductores de los richtaws. Las más jóvenes son empujadas a la prostitución. Pero para algunos lo más duro es descubrir a niñas de 9 y 11 años que ya son viudas. Esas niñas que dejan de serlo con sólo nueve años, que son obligadas a abandonar la casa de sus padres para casarse con un hombre que la mayoría de las veces les triplican la edad, que se ven obligadas a dejar su niñez para convertirse en mujeres. Que ya arrastran una vida llena de humillaciones, por que qué niña con tan sólo nueve años sabe ser mujer. Lo peor viene cuando se queda viuda, la familia de su marido decide qué hacer con ella, y si ellos quieren, pueden volver a casarla con quien ellos deseen, despojándola de lo poco que tenga. Y si ella se niega solo recibirá palizas, que le rapen la cabeza, la vistan con un sari blanco, la suban a un tren y la abandonen en cualquier ciudad.
Según el Skanda Purana, un antiguo texto hindú las viudas deben ser evitadas. El texto dice: “Las viudas traen la peor de las malas suertes. Al mirar a una viuda, ningún buen augurio se avecina; a excepción de la propia madre, todas las viudas están vacías de cosas buenas. Un hombre prudente debe evitar sus bendiciones como el veneno de una serpiente.”
SURYA
Publicado en - GENERAL, ARTÍCULOS ARGUMENTO Nº19, SECCIÓN : Opinión, TEMÁTICA : Mujer | 290 comentarios »
Viernes, Abril 18th, 2008
Desde hace más de 10 años, las mujeres de Ciudad Juárez viven en un infierno.
Madres, abuelas, hijas, tías, primas, etc…Incluso padres, hermanos, primos, tíos… Sus hijas, nietas, hermanas desaparecen, a pleno día y en el centro de la ciudad. Algunos tienen el consuelo de encontrarlas, muertas eso si, otros después de 10 años aún no saben donde esta su hija ya que sigue desaparecida. Las víctimas son seleccionadas previamente, ya que todas cuentan con las mismas características. Son jóvenes (entre 15 y 25 años) empleadas de plantas maquiladoras o de comercios en la zona centro de Juárez. No cuentan con vehículos para transportarse y tienen que coger los autobuses urbanos. Son guapas, delgadas y morenas de pelo largo. Y viven en los barrios pobres a las afueras de la ciudad. Muchas de ellas, que vienen de fuera de Ciudad Juárez, son indígenas. Todas ellas son brutalmente asesinadas. Algunas son estranguladas, otras acuchilladas, violadas en algunos casos por varias personas, en otros casos no conformándose con eso les cortan los pechos. Y es que ser mujer en Juárez es una maldición.Vivir mirando hacia atrás desconfiando de todo el mundo que se acerca a ti, sospechar de cualquier hombre, vivir con el miedo en el cuerpo, despertar por la noche con pesadillas ya que una amiga tuya o prima o hermana ha desaparecido y piensas que has tenido suerte ,que tal vez la próxima seas tú. No poder fiarte de nadie porque a día de hoy no han encontrado a culpables y siguen desapareciendo mujeres.

Se habla de 460 mujeres brutalmente asesinadas y 600 desaparecidas. La Secretaría del Desarrollo Social mexicana informó de que en el país se registraron al año 5200 muertes de mujeres de entre 15 y 49 años por causas violentas. Esto lleva ocurriendo desde 1993, aunque hay indicios de que algunas desapariciones y muertes comenzaron de forma masiva en 1989. A día de hoy ni se han encontrado culpables ni se puede demostrar nada aún ya que las familias que tienen el coraje de denunciar son acosadas. Los padres, tíos, primos, sobrinos tienen que huir de Ciudad Juárez, y en muchos casos, del país, ya que son acusados de los asesinatos de sus primas, hermanas, o hijas. Las acusaciones en la mayor parte son falsas, montajes policiales para calmar a los padres y familiares. Estos confiesan bajo torturas, son brutalmente golpeados, y reciben descargas eléctricas, de esa forma acaban confesando cosas que no hicieron. Se ha demostrado en muchos casos, que a los familiares que acusaban por aquellos fatídicos días no se encontraban en la ciudad, en algunos casos estaban a más de 300 kilómetros. Debe de ser muy difícil, saber que tu hija ha desaparecido, que posiblemente sea una de tantas jóvenes desaparecidas y que en unos días, si tienes suerte (y de eso porque al menos algunos les queda el consuelo si se le puede llamar así de enterrar a sus hijas) podrás encontrar su cuerpo en el desierto. De saber que no se va hacer nada para encontrar a los culpables, que las investigaciones (si las hay) son la mayoría una farsa, montajes en los que tus más allegados pueden ser acusados de asesinato, ya que si denuncias -la ineficacía policial- vas a tener represalias, que tu marido e hijos en muchos casos tienen que huir del país, que vas ha estar sola luchando contra alguien o algo que no ves pero que sabes que existe y que tortura, qué viola, que mutila y que finalmente asesina impunemente. El presidente de México nunca ha contestado, ni siquiera en forma negativa, a la carta remitida por los familiares de las víctimas de Juárez.El FBI desmiente al Estado y niega que haya recibido una petición de ayuda por parte de las autoridades.
Los restos de una de las centenares de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, fueron identificados después de casi cuatro años de cometido el crimen. La joven de 16 años desapareció en 2000. El cadáver de la joven fue hallado un mes después, según explicó la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”.La joven en concreto era empleada doméstica y residía en la empobrecida Anapra, al noroeste de la ciudad y a sólo unos metros de la línea divisoria con Estados Unidos. El cadáver de la joven, que fue violada antes de morir, fue localizado en un área conocida como Salvácar, en una zona rural de esta localidad fronteriza. Los restos de la joven permanecían en el servicio médico forense junto con los restos de otras víctimas desconocidas, se le practicaron los estudios genéticos que lograron resolver su identidad. La madre de la joven se negó una y otra vez a aceptar que su hija estaba entre las victimas de los crímenes contra mujeres, ella mantenía la esperanza de que su hija hubiera emigrado a EEUU. Ese es uno de los más de 300 casos que ocurrieron y ocurren en Juárez. No hay culpables, no hay investigaciones, no hay seguridad, no hay justicia. Sólo hay miedo, asesinatos, violaciones, desapariciones, inseguridad e injusticias. Una de las posibilidades que se barajan en las asociaciones de madres es que algunas de estas mujeres son grabadas para el cine X, películas en las cuales son torturadas en vivo y en directo, violadas por varios hombres, mutiladas y finalmente asesinadas. Se cree esto ya que en el mercado negro este tipo de películas llegan a alcanzar los miles de dólares. El problema es que nadie ha podido hacer nada ni demostrar nada, ni siquiera cuando han conseguido llevar a algunos culpables ante la justicia les han hecho caso ya que, o bien han sido absueltos, o las familias han tenido que huir del país por amenazas, no pudiendo testificar y viendo como el asesino de su hija salía impunemente.
*Feminicidio consiste en el asesinato de una mujer genérica, de un tipo de mujer, sólo por serlo y por permanecer a ese tipo. Es un crimen dirigido a una categoría, no a un sujeto especifíco, por lo que la victima queda despersonalizada.
*Feminicidio en Ciudad Juárez significa homicidio de mujeres jóvenes y pobres, con un físico definido, en su mayoría trabajadoras o estudiantes. Que son secuestradas a pleno día, que son torturadas, violadas, mutiladas y asesinadas. Sus cuerpos son abandonados en descampados o enterrados en el desierto o en campos de ranchos de narcotraficantes.
*Feminicidio en Juárez es impunidad, es negligencia, es complicidad con el Estado.
Informes de organizaciones como la Comisión Internacional de DD HH, o la ONU documentan la ineficacia, indiferencia, insensibilidad y negligencia de la policía en las investigaciones, denunciando a las autoridades del Estado por actitudes como recurrir a las confesiones bajo tortura para presentar chivos expiatorios, u ordenar quemar un conjunto de prendas de las victimas por “cuestiones de higiene”. Las autoridades llegan incluso a negar que haya mujeres desaparecidas, y para cerrar esos expedientes han intentado engañar a las madres.
Por que en un país, en una ciudad donde la justicia no existe, donde hay que mirar siempre hacia atrás, donde ser mujer es una condena a muerte, donde no se busca a los culpables y si los encuentran los dejan libres, donde vivir con miedo es lo normal. Desde aquí mi pequeño homenaje a todas esas mujeres, a sus madres que sufren su perdida. Desde aquí recordar a todos que esto desgraciadamente no ha acabado, desde aquí os apoyamos y no os olvidamos.
SURYA