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REINOSA 1987: CANTABRIA OBRERA EN LUCHA

Martes, Abril 27th, 2010

Han pasado ya 23 años. 23 de una lucha, 23 años de un asesinato. El olvido es la tierra fértil en la que siembran los poderosos. Sin embargo muchos han olvidado las manifestaciones, las palizas, las mentiras, el falso socialismo y la muerte acontecidos en aquella Cantabria del 87. Aprovechando el aniversario de los hechos, hablaré de aquel noble pueblo cántabro que fue golpeado por el poder, pero que jamás se rindió ante él. El nombre de aquel pueblo, Reinosa, es y será un símbolo de la lucha de un pueblo en defensa de su dignidad y su trabajo. Esta es la historia de su lucha

7 Y 8 de marzo de 1987: Forjas y Aceros de Reinosa anuncia un expediente de regulación de empleo que dejara en la calle a 463 trabajadores, habiendo dejado sin empleo a casi 2000 trabajadores en los dos años previos. A ello hay que sumar que cada despido de Forjas acarreaba otros tres parados más en la comarca. En medio de las negociaciones del expediente de regulación, Enrique Antolín, presidente de Forjas y Aceros abandona el cargo para ocupar la Consejería de Obras Publicas del Gobierno Vasco. En esos años el PNV gobierna en colación con el PSOE en Euskadi. La noticia desconocida hasta entonces provoca la indignación en Reinosa.
11 de marzo de 1987: Los trabajadores deciden en asamblea retener a Antolín hasta el día siguiente (día de su nombramiento en Auria) para forzar una negociación. Horas después comienzan a llegar las primeras unidades de intervención de la Guardia Civil. Las conversaciones, ya de madrugada, entre los directivos retenidos, trabajadores, y Delegado del Gobierno no prosperan. La tensión va en aumento.
12 de marzo de 1987: Esa mañana, más de 300 guardias armados con hachas y porras, entran pegando tiros a la fábrica, dispuestos a “rescatar” a Antolín. En el interior se suceden palizas y carreras, se disparan botes de humo y pelotas de goma. Algunos trabajadores se hacen fuertes en los talleres y se defienden con lo que allí encuentran. Paralelamente en el parque Cupido (el principal parque de la ciudad) se producen enfrentamientos entre los estudiantes y efectivos de la guardia civil. El pueblo se siente atacado e invadido, el clima es de auténtica guerra, cerca de 10.000 personas se enfrentan a tres centenares de guardias civiles, la superioridad numérica de los vecinos obliga a los guardias civiles a rendirse, no sin que antes se llegase a hacer uso de fuego real por parte de algunos guardias. Las fuerzas del orden son desarmadas y conducidas a los autobuses de la guardia civil, e invitadas a marcharse del pueblo.
13 de marzo de 1987: Enrique Antolín jura con normalidad su cargo en Vitoria. Toda la prensa nacional, y regional se hace eco de lo ocurrido en Reinosa. Todos los periódicos nacionales (especialmente el diario felipista “El País”) arremeten contra los obreros y apoyan la labor del gobierno. El ABC llega a hablar de “ofensa al honor de la guardia civil y su prestigio” y “El Pais” no duda a la hora de calificar las protestas como “prácticas laborales lindantes con el sindicalismo mafioso o el más trasnochado libertarismo”(sic). Por otra parte, Así DIARIO 16 publica: “Ni es democrático que se permita a la masa desenfrenada desmadrarse sin control alguno, ni se defiende la democracia actuando con tibiezas en el mantenimiento de la ley”.

NI UNA PALABRA DE DEFENSA A LOS OBREROS
Ni por un momento se cuestiona la política antiobrera del gobierno falsamente autoproclamado socialista, ni su estrategia de destrucción de puestos de empleo que amenazaba con dejar a ciudades enteras como Reinosa en la miseria. Todos los medios cierran filas en torno al poder.
La manipulación de la prensa sitúa a Reinosa ante la opinión pública como un grupo de energúmenos incivilizados. La ejecutiva federal del PSOE habla de “acción salvaje” y “comportamiento indigno de los trabajadores”. Miembros socialistas del Ministerio de Interior de entonces, condenados y sentenciados por todo tipo de delitos cometidos en el ejercicio de sus cargos hablan arremeten contra los obreros. De hecho, Luis Roldán (entonces director de la Guardia civil en 1987) hablaba de “actuación ejemplar” de sus subordinados y José Barrionuevo (Ministro de Interior) tildaba de “violentos y vergüenza de la clase trabajadora” a los reinosanos.
15 de marzo de 1987: siguen ingresados en Valdecilla varios heridos en la refriega, de los cuales los más graves son trabajadores. El diario cántabro “Alerta” anuncia que las armas incautadas a los guardias civiles siguen sin aparecer. Otro artículo de ese mismo día muestra la crudeza y la gravedad de los hechos: “un viejuco lloraba en un banco viendo como sus dos hijos se pegaban; uno era trabajador de Forjas y otro guardia civil”
En los sucesivos días de marzo de 1987: El pueblo reinosano al completo sigue con las movilizaciones, exigiendo que se haga justicia por lo ocurrido el 11 de marzo y defendiendo sus empleos. Se suceden los cortes con barricadas en la línea férrea del Talgo, y en la carretera nacional y los trabajadores organizan charlas informativas en ciudades por todo el país para explicar la verdad de los hechos. Se convocan concentraciones y manifestaciones multitudinarias no autorizadas por toda Cantabria y una huelga general en toda la comarca de Campoo. La guardia civil sigue manteniendo sitiado el pueblo, decenas de tanquetas y carros paramilitares se pasean por la ciudad. Cada día se producen duros enfrentamientos, y detenciones masivas, pero aún así, el pueblo resiste. En los periódicos felipistas hablan del “síndrome Reinosa”, incluso se relaciona a los trabajadores con ETA.
16 de Abril de 1987:Un mes después del comienzo del conflicto laboral el pueblo continúa sitiado por la guardia civil y los obreros siguen en píe. Sin embargo, ese día no iba a ser como los demás. Esa tarde estaba convocada una concentración (ilegal, como todas sus predecesoras) en el parque Cupido. Todo el mundo sabía que la guardia civil actuaría, pero nunca pensaron que lo harían con tal violencia. En un momento dado, los guardias civiles cargaron brutalmente contra todas las personas que allí se encontraban. Más de doscientos guardias civiles fuertemente armados, rabiosos y sedientos de venganza persiguen, golpean y machacan a los ciudadanos que corren a refugiarse donde pueden. Los guardias civiles derriban puertas y practican allanamientos ilegales por doquier, rompen cristales y arrojan botes de humo en sitios cerrados para hacer salir a los vecinos, quienes una vez en la calle, son golpeados brutalmente en el suelo e introducidos en las tanquetas.
Dos helicópteros policiales sobrevuelan la ciudad. Los disparos de pelotas de goma son indiscriminados y realizados a una distancia mínima no permitida por la ley. Una pancarta que reza “Ramiro te vengaremos” (guardia herido en una jornada anterior) ondea en una de las muchas tanquetas que han tomado la ciudad. Julia, voluntaria de la cruz roja con su distintivo bien a la vista, es disparada en medio de las risas de los uniformados de verde. La funeraria del pueblo es asaltada e incendiada. Con los ataúdes ardiendo de fondo, la violencia policial acabaría en tragedia; de los 85 heridos graves producto de las palizas, balas de plástico, pelotas de goma, y los botes de humo, habría un trabajador que no resistiría. Gonzalo Ruiz García, vecino de Matamorosa y trabajador de Forjas, se refugió en un garaje durante la carga de los policías. Poco después, no menos de seis botes de humo son arrojados al interior del angosto local, provocando la intoxicación de todos los que están dentro, el peor parado resulta Gonzalo Ruiz, quien es ingresado en estado grave en el Hospital Marqués de Valdecilla, donde fallece tras varias semanas de agonía.

Tras el asesinato: La prensa nacional vuelve a hacer responsable a los trabajadores de la situación. Ni una palabra de repulsa por la muerte de Gonzalo. Los vecinos impotentes no ven la manera de ser escuchados y de abrir paso a la verdad entre tantas mentiras oficiales. La asamblea de ciudadanos edita un vídeo con imágenes de lo sucedido no emitidas en TV.

La autopsia de Gonzalo Ruiz muestra que la muerte se produjo como resultado de la inhalación de los gases tóxicos de los botes de humo. El gobierno alega que la muerte del obrero pudo deberse a una enfermedad latente del trabajador. Los médicos de Valdecilla lo desmienten. El proceso judicial no prospera, el caso se archiva. Ni una sola dimisión en el gobierno, ni un solo procesado, ni un solo condenado. Los expedientes de regulación de empleo continúan adelante parcialmente. Comienza el olvido oficial, comienza el silencio.

Cántabra

La revolución de 1909 en Barcelona y el asesinato del pedagogo Francisco Ferrer

Miércoles, Julio 22nd, 2009

Dolors Marín


Hace cien años, durante la semana del 25 de julio al 2 de agosto, en Barcelona se desencadenó una revolución que pasó a la historia con el nombre de Semana Trágica.

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Un nombre otorgado por la burguesía catalana, ya que la clase trabajadora la bautizó como “la revolución de julio”, o como “Semana Gloriosa”.
Para Diego Camacho, anarquista, que en algún lugar contempla la celebración de este centenario con su cigarrito en los labios, porque como solía afirmar: “La única iglesia que ilumina es la que quema”.
La ciudad en llamas. Barcelona, julio de 1909
La revuelta empezó a partir de una acción antimilitarista y pacifista para transformarse en una huelga general. Fue convocada para impedir el embarque de los soldados reservistas (los que ya habían hecho el servicio militar y que tenían experiencia y familia) a Marruecos desde el puerto de Barcelona. La protesta derivó en la quema de la mayoría de escuelas y edificios religiosos de la ciudad, odiados por la clase trabajadora.
El balance de la semana fue de más de un centenar de edificios quemados, la gran mayoría de ellos religiosos: conventos, iglesias o escuelas anexas. El testimonio fotográfico de “La Actualidad” no dejó lugar a dudas sobre la magnitud de la revuelta urbana: 33 conventos quemados, 33 escuelas religiosas de ambos sexos –separados, lógicamente-, y 20 iglesias reducidas a cenizas. Nadie se explica aún como en practicamente 4 días ardieron simultaneamente, en ocasiones, más de una cinquentena de edificios en barrios muy alejados, es decir, que había, probablemente unos cuarenta grupos organizados de ciudadanos que prendían fuego, en sus respectivos barrios, a aquello que era el símbolo más patente del atraso intelectual del país y del poder temporal, aquellos que habían prohibido la difusión de las ideas de Darwin en la Universidad, y que denunciaban sistemáticamente las publicaciones anarquistas como ataque al dogma, o como pornografía en el caso de las publicaciones neomalthusianas, o de divulgación sexual.
Tomaron parte en los hechos, según informes de la época, más de 30.000 personas, personajes anónimos de la clase media y obrera barcelonesa, obreros vidrieros, ladrilleros, jornaleros y obreras textiles, maestros laicos, empleados de talleres metalúrgicos, pescadores, estribadores, y un largo etcétera. Se enfrentaron a unos 700 guardias civiles y fuerzas del ejército que paulatinamente fueron engrosando su número hasta acabar con la revuelta. Una revolución en toda regla, en la que no hubo pillaje ni robo de las propiedades de la iglesia, al contrario de lo que afirma la historia revisionista de siempre, que ahora empieza, como siempre, a dar su enésima versión de los hechos. Según los periodistas que realizaron las primeras valoraciones de lo acaecido, en todos los conventos e iglesias la multitud lanzó al fuego todo aquello que encontró, incluso joyas o acciones de bolsa, dinero, lienzos o retablos. La idea de quemar la superstición y el oscurantismo abrazó todo lo que los edificios contenían. Por el contrario, y a diferencia de la revolución y quema de iglesias de 1835, se respetó la vida de los frailes, curas y monjas que huyeron despavoridos por tapias y terrazas hacia los patios vecinos donde con mayor o menor fortuna fueron escondidos –o no- por los vecinos. Su salida, vestidos de seglar, pasó por toda una serie de vericuetos que también fueron después narrados por la prensa.
La revuelta que además afectó a más de 50 poblaciones de toda Cataluña y que en el caso concreto de Granollers y Sabadell tomó el aspecto de proclamación revolucionaria con la toma de los edificios consistoriales y la proclamación de juntas y asambleas vecinales. En la mayoria de poblaciones (Badalona, San Adrià, Mataró, Manresa, Igualada, Olesa, Arenys, Palamós, Cassà de la Selva, Anglés, Reus, Valls, Vendrell, etc.) se quemaron las casetas de consumo, los registros de propiedad y se desarmó el somaten (fuerza ciudadana para-policial), en casi todas se cortaron las vías férreas –para impedir el paso de refuerzos hacia Barcelona, o para impedir el paso de los trenes con soldados hacia el puerto- y también se volaron el telégrafo y las comunicaciones. A partir de aquí, en todos estos municipios se declaró la huelga general.
El foco de la indignación se centró en Barcelona. La ciudad industrial y cosmopolita, escenario de la burguesía modernista y emprendedora, era también escenario de la miseria obrera. Desde sociedades de apoyo mutuo, incipientes cooperativas de producción o consumo, y reorganizaciones sindicales clandestinas tras la cruenta represión de las condenas de Montjuich de 1896, la clase obrera avanzaba con dificultad hacía la autoorganización sindical que en aquellas semanas se fraguaba al entorno de Solidaridad Obrera. En ella un conjunto de sociedades sindicalistas revolucionarias -en número de 67 en Cataluña y 53 en Barcelona- se habían constituido autónomamente y gracias a una aportación económica del pedagogo anarquista Francisco Ferrer y Guardia habían podido adquirir un inmueble en el que poder reunirse y realizar la propaganda. Un inmueble en el que se gestarían buena parte de las iniciativas de aquella semana, pero a las que Ferrer casi permaneció completamente ajeno, ya que se encontraba fuera de la ciudad. Se calcula que pertenecían a Solidaridad Obrera unos 10.600 obreros barceloneses de los 200.000, esto según estimaciones de Rovira i Virgili. El revolucionario José Prat estimaba que unos 15.000 afiliados eran los inscritos en la sociedad que tenia en la huelga general y la acción directa eran sus armas más poderosas. Sus reivindicaciones eran la jornada de 8 horas y mejores condiciones económicas, pero también mejoras que hacían referencia a su calidad de vida: educación, asociaciones culturales, asistencia médica, etc.
Paralelamente, el librepensamiento había hecho su aparición en Europa, y tímidamente se abría camino en España. La masonería, unida a las campañas de laicidad y al republicanismo hacía su irrupción en los barrios obreros. Todos ellos (anarquistas, federalistas, masones, socialistas y republicanos) participaron en las campañas a favor de los cementerios civiles, por la inscripción de los recién nacidos y los matrimonios en el registro civil sin dar cuenta a la iglesia que ostentaba el monopolio de la educación y la vida moral española.
Las obreras no eran ajenas a todo este movimiento sociocultural. Muchas de ellas militaban activamente en la mayoría de las sociedades obreras y aparecen ya en la prensa obrera. La mayoría de las más activas ejercía de maestras laicas y se mostraron valientemente a favor de la coeducación y de la difusión del racionalismo científico. Sin duda, es dentro de las filas del librepensamiento y del anarquismo donde las mujeres encontraron su lugar donde actuar a nivel político, escribir, hablar y relacionarse. Es decir, un espacio ciudadano en el que actuar y visibilizarse. Y en este lugar darán muestras de su autoridad intelectual Teresa Mañé, Teresa Claramunt, Àngeles López de Ayala, Amalia Domingo Soler, Belén Sàrraga y muchas más que se convertirán en referente y modelo de sus compañeras.
Los huelguistas catalanes pretendían que el resto de la península los imitaran y lograr así que la revolución se generalizara, pero los refuerzos no llegaron, al contrario. Las ideas de los revolucionarios no se escucharon, ya que el gobierno se aprestó a explicar que en Barcelona estaba teniendo lugar una revuelta separatista.
Las muchas causas del incendio de las iglesias
Varias son las posibles causas del desencadenamiento de la huelga general y de la quema de los conventos.
La crispación ciudadana de las clases trabajadoras es sin duda una de las principales. Desde mediados del siglo XIX las calles de Barcelona eran periódico escenario de huelgas y barricadas. Incluso en 1835 ya se había efectuado una violenta quema de conventos que conllevó varias víctimas mortales. Bullangas y revueltas obreras jalonaron los años de 1840-50 para desembocar en las bombas y petardos anarquistas del fin de siglo. Algunos eran reales, otros meras provocaciones policiales, como el oscuro caso protagonizado por el confidente Juan Rull y sus familiares que conmocionó los medios obreros, ya que periódicamente se efectuaban detenciones indiscriminadas. La célebre bomba lanzada en 1896 durante la procesión religiosa de Corpus puso en marcha un descomunal aparato represivo que encerró en el castillo de Montjuic a muchos inocentes. La huelga de las sociedades metalúrgicas de 1902 duró una semana entera y tal fue la represión que el pintor Ramón Casas la retrató su lienzo: La carga.
La clase obrera demandaba constantemente una mejor educación. Sólo a partir de una mejor instrucción podrían elevar su nivel cultural y optar por mejores trabajos y salarios. Pero la educación escolar estaba desde 1851 condicionada por el concordato entre España y el Vaticano, y la iglesia ostentaba prácticamente el monopolio de la educación en España, en unos años en que no había leyes que regularan la edad mínima para entrar a trabajar y donde niños y niñas frecuentaban fábricas y talleres por salarios de miseria.
De nada valió el intento de la Ley Moyano (1857) para que los ayuntamientos se hicieran cargo de la educación. En ciudades como Barcelona, con una alta afluencia periódica de emigración y con escasos recursos, nada impulsaba a la oligarquía burguesa a instruir a sus ciudadanos.
Y la instrucción quedó así en manos de la misma clase trabajadora que intentará por todos los medios de autoeducarse o de formar escuelas para sus hijos. Desde los años de la Internacional, la educación será una demanda generalizada de todo el proletariado mundial. Después de numerosos y dispersos intentos, Ferrer y Guardia impulsará un modelo educativo moderno, laico y coeducador. De hecho había observado experiencias similares en Francia, como la escuela de Cempuis de Sébastien Faure y Paul Robin. De ellos tomará las ideas del contacto del niño con la naturaleza, y del trabajo cooperativo.
Además Ferrer, que cuenta con una buena fortuna personal, a partir de una herencia, formará maestros y impulsará una editorial que publicará una coherente línea editorial de carácter racionalista y progresista. En 1901 aparece su “Boletín de la Escuela Moderna”, en 1906 ya se contabilizan más de mil alumnos en 34 centros educativos coordinados por Ferrer. Aquel mismo año la escuela fue clausurada, ya que Ferrer es acusado de complicidad con Mateo Morral.
La iniciativa anarquista no era la única en una ciudad convulsa, en 1907, el regidor catalanista Francesc Layret propuso invertir parte de un excedente económico del consistorio barcelonés en la creación de cuatro escuelas laicas y coeducadoras para niños obreros. A la expectación y contento inicial, siguió la indignación obrera, ya que el cardenal Salvador Cassañas emprendió una intensa campaña de propaganda y escribió dos circulares en contra de las escuelas y de su manifiesta “laicidad” y “bisexualidad”. No se volvió a hablar del tema, pero los republicanos se sintieron muy defraudados por los ataques de la iglesia.
Por último cabria citar a los miembros del republicano partido radical fundado por Alejandro Lerroux. Formado no sólo por proletarios, sino por miembros de las clases medias o pequeña burguesía, que en absoluto aspiraban a la revolución social como los anarquistas o sindicalistas revolucionarios, pero si querían un estado republicano, sin monarquía y fundamentado sobre las bases de la laicidad y el sufragio universal. Según testimonios policiales numerosos miembros de base se encontraban entre los huelguistas y los activistas de los diferentes barrios barceloneses. También estuvieron en las calles sus dirigentes: Sol y Ortega, los hermanos Ulled, Juan Colominas Maseras, Rafael Guerra del Río y varios más. Sólo el diputado Francisco Giner de los Ríos, se quedó en casa y estuvo presente en una reunión consistorial. Es evidente que en el curso que tomaron los acontecimientos, hubo una clara disyuntiva entre las bases del partido y sus dirigentes que hábilmente optaron por la vía pactista con los miembros de la Lliga, es decir la derecha. Incluso en el asunto de la condena a Ferrer, los dirigentes del Partido Radical tuvieron una actuación que avergonzó a sus militantes de base.
La lucha por el espacio urbano y la quema de conventos
Por primera vez las fotografías de prensa retrataron a los anónimos que poblaban las calles. Cada vez más los periódicos insertaban en sus páginas reportajes fotográficos. Y así, rostros de obreros, mujeres y muchachos compartían protagonismo tras las barricadas improvisadas con railes de tranvías, barriles de madera, somieres de cama y adoquines en los barrios de la ciudad.
Las fotografías mostraban también las entrañas chamuscadas de los edificios religiosos convertidos en ruinas. Hogueras improvisadas en grandes naves góticas quemaban sillas, puertas, reclinatorios, cortinajes, campanas y todo lo que recordaba siglos de oscurantismo. Pero hay algo que impresiona en el desencadenamiento de los hechos en esta semana: la imperturbabilidad de la clase burguesa ante las quemas, y también la del mismo ejército que contemplaba impasible las llamas que tampoco eran sofocadas por los bomberos. La burguesía parecía mirar hacia otro lado, como relatan los testimonios de los hechos. Algunos se encerraron en sus casas, pero otros asistían al espectáculo desde terrazas y balcones. De hecho quizá preferían ver arder conventos que ver como se dirigía la rabia ciudadana hacia sus propias fábricas o propiedades.
Una especie de desamortización popular atacaba las escuelas y edificios religiosos. La masa atacó también los odiados cementerios de los conventos que permanecían en los patios de las casas de vecinos barcelonesas, atentando a la higiene y a las emergentes normas de salubridad. Y en los cementerios y criptas, el pueblo extrajo las momias de sus tumbas y las paseó en una escena buñuelesca por toda la ciudad. Desde los conventos hasta las Ramblas, de ahí hasta la alcaldía de la plaza de San Jaime, y de ahí, al palacio del marqués de Comillas, propietario de las minas africanas que los reservistas debían defender. En cada encuentro con la fuerza pública, los portadores de los ataúdes y las momias dejaban su carga, para reemprender la marcha después de los encontronazos, entre música callejera y chirigotas. Un muchacho deficiente mental fue acusado de haber bailado con una momia lo que le valió la sentencia a muerte.
En las calles de Barcelona se enfrentaban dos formas de entender las cosas, por una parte el mundo antiguo, la iglesia, el clasismo educativo, el viejo estado de cosas, aquello que los progresistas bautizaban como “la superstición”, y del otro lado de la barricada, la idea anarquista, el librepensamiento, la emergencia de las mujeres y su autonomía, la laicidad, la razón, y también el darwinismo.
La represión no se haría esperar, una represión azuzada por la derecha catalanista que en su periodico La Veu de Catalunya lanzó una siniestra campaña: ¡Delatad!, es decir: denunciar a vecinos, vecinas, maestros u obreros. Una campaña que pedía a voces cabezas de turco para desviar la atención de aquello que realmente importaba: la desatención y el abandono de la clase trabajadora que no tenía garantías jurídicas, económicas, sanitarias o sociales. Desviar la vista de aquellos que en su desesperación quemaron edificios, monumentos a la desigualdad, y no dirigieron su mirada hacia el patrón, el burgués que hacía del modernismo y el lujo su forma de vida. Cabezas de turco que como la de Ferrer eran molestas: anarquista, activo, subvencionador de periódicos como La Huelga General, o sociedades obreras, amigo de Mateo Morral, de Malato, de los Montseny, de los neomalthusianos y un hombre con una libertad moral e intelectual que hacía que palidecieran de envidia los timoratos y los puritanos, incluso los que profesaban sus mismas ideas. Ferrer era la víctima perfecta.
Fueron clausuradas más de 122 escuelas laicas, solo en Barcelona. La mayoría de sus profesores fueron detenidos o deportados a Alcañiz, como el caso de los profesores amigos y familiares de Ferrer. Otros eligieron el camino del exilio.
También fueron detenidos líderes obreros, mujeres proletarias, soldados y guardias civiles que desertaron por su republicanismo, damas burguesas antimilitaristas que llamaron a la huelga general y un extraño conglomerado ciudadano de personajes diversos que vieron en la revuelta urbana la posibilidad de canalizar sus aspiraciones. Con motivo de la Semana Trágica, la derecha catalana volvió a la carga, en concreto los hombres de la poderosa Lliga, con Verdaguer y Callís a la cabeza que testificó contra el pedagogo. Un juicio militar sumarísimo y sin garantías decidió su futuro. Ferrer y Guardia fue ejecutado en los fosos del castillo de Montjuïc el 13 octubre de 1909. Un clamor internacional condenó su ejecución.
Y Solidaridad Obrera, a pesar de la represión, o a consequencia de ella, siguió adelante, organizando campañas para liberar a los presos, o participando en los populosos entierros de los ajusticiados (fotografiados por la prensa), en los actos de protesta contra la condena de Ferrer, y volviendo a organizar clandestinamente los sindicatos obreros, sus editoriales y sus escuelas, hasta volver a representar una amenaza tan importante que pocos años después, en 1919 conseguirian la jornada de 8 horas.
La historia forma parte del presente, en un bucle perverso, ya que hace cien años de aquel julio en Barcelona, y cuestiones como la libertad en la enseñanza, la coeducación, el creacionismo y el racionalismo, la impertinencia con que la iglesia interfiere en la vida privada de todos nosotros, la poca laicidad en la vida pública, y el deseo de que la enseñanza forme parte del patrimonio de la crítica y la reflexión, no como mera instrucción o adiestramiento, son aún motivos candentes de nuestra vida diaria.
* Artículo elaborado por Dolors Marín, afiliada a la CNT de Hospitalet, es especialista en historia de los movimientos sociales, su último libro La Semana Trágica ha sido editado por La Esfera de los Libros (Barcelona, 2009).

Entrevista a “Manolo de la COPEL”

Lunes, Abril 6th, 2009

Lo que lees a continuación es la entrevista a Manolo. Después de la entrevista tuvimos una larga conversación, que en parte no quedó registrada. Luego conseguimos unas pilas y pudimos seguir grabando, y en ésta entrevista por su interés hemos incluido extractos de esta larga conversación posterior grabada(54 minutos). ¡Esperamos dentro de poco transcribir esa segunda parte y poder colgarla también de la web!

¿Que te hizo ser anarquista libertario?
Pues por un lado conocer gente dentro del talego que eran anarquistas. Los primeros estudiantes que empezaron a caer, como entonces ya estaba el fenómeno de la delincuencia juvenil no sabían que hacer con nosotros, pues nos pusieron con los políticos, que estaban el Marcelino Camacho, todos estos del proceso 1001, que son los que se han apuntado ahora a lo de Carabanchel. Estos estaban en una galería solo para ellos. Una galería que había 10 o 15 personas, no había mas, y en otra estaba la celda de castigo. Y entonces en la tercera, donde estábamos nosotros, los menores, empezaron meter a los anarquistas que cayeron, que eran estudiantes básicamente, universitarios, y como no sabían que hacer con ellos para no mezclarlos con nosotros, pues a los de comisiones los dejaron con nosotros

¿De que año hablamos?
Sería el año 67 o 68. Y ese fue el primer contacto con ellos. Y yo tenía, pues quince añitos. 16 recién cumplidos. Luego a partir de ahí estuve 11 años preso y luego he coincidido con gente de todo tipo. Anarquistas no eran muchos, eran gente de ETA, del GRAPO, de todos esos.

¿Conociste entonces a gente del GRAPO?
Tuve poca relación con ellos, poca y en los últimos años con la historia de Copel, mala, porque estaban en la comuna y cuando había alguna conducción, como Madrid era el centro neurálgico, cualquier conducción pasaba por Carabanchel. Yo me ocupaba personalmente ya en el final de la Copel, cuando ya prácticamente no existía, pero era cuando más solidaridad necesitábamos, porque a los que habíamos iniciado el tema que nos conocían un poco más. Entonces cuando pasaba gente de conducción pues siempre se les daba dinero para comprar sellos, para crema de dientes, les pasábamos revistas, libros, todo lo que podíamos. Se hacia recolecta por las comunas y la de los GRAPO no nos daban nada.

¿Y que tal el trato con los demás presos? ¿Estabais aparte o…?
Pues los políticos siempre han tenido más privilegios. Excepto los anarquistas, que no querían los privilegios, aunque también, inconscientemente te aprovechabas. Cuando estaba junto con el resto de políticos, ¿no? Cuando ya por ejemplo empezó la historia de Copel a partir del año 78 o por ahí, pues ya estábamos todos mezclados, y luego con la amnistía los políticos se fueron y entonces ya los que volvieron a entrar considerados por presos políticos eran anarquistas. Incluso entró mucha gente por la historia de Copel, gente de Barcelona, gente de Valencia, que el delito de ellos era haberse solidarizado con la Copel. Con atentados o lo que fuera.
Yo estaba considerado preso común, yo era un chorizo, un delincuente, jamás reivindicaba mi figura como tal, y los que tenían esta postura eran los anarquistas. Tanto gente de CNT como había, luego hubo gente de CGT, de ateneos libertarios, comandos autónomos, luego los comandos autónomos anticapitalistas que también estaban junto con nosotros mezclados, y entonces hicimos una comuna por ideología y por solidaridad. Luego estaba la de los GRAPO, la de los independentistas catalanes, independentistas galegos, los pocos del FRAP, que ya el FRAP acabaron con ellos rápido, o sea se fueron en libertad.

¿Cuantas salidas hiciste del país por culpa de la opresión?
Salidas, yo he estado fuera once años, en el exilio, lo que pasa que entrábamos aquí a hacer expropiaciones para segur viviendo luego donde estuviéramos, y habré entrado y salido pues tres o cuatro veces.

¿A Portugal, o a Francia?
E estado viviendo en Córcega, en Córcega fue la primera vez que salí, que estaba ya clandestino y al mes de salir en libertad. Nos fuimos a Córcega a una comuna anarquista que hay allí, pero ya estaba muy decadente, ya había un mal rollo de convivencia entre ellos, y ya no quedaba la oportunidad de quedar allí ¿sabes? Aparte que ya no nos hacían ni caso porque estaban a lo de ellos y estaba desmontándose. Y nos vinimos para Barcelona otra vez, estuvimos en Perpiñán un tiempo, con un compañero que trabajaba en la Citroën, y luego nos vinimos para acá, y empezamos a organizarnos en Barcelona.

¿A Agustín Rueda lo conociste?
Personalmente no, personalmente conocí al Chema, que era el compañero de él, que vivían juntos en Perpiñán, cuando estaban en el exilio. Y al Chema yo lo conocí cuando estaba yo preso de peligrosidad social, en Guadalajara, y él cayó por insumiso, o sea el no tenía delito, y le metieron a Carabanchel. Y a la semana de entrar él como no conocía a nadie, preguntó “hay alguien de Copel?” entonces le pusieron en contacto conmigo, y vimos que era buena gente, investigamos todo lo que pudimos. Y cuando mataron a Agustín Rueda me acuerdo que estábamos escuchando la Hora 25, un programa que había entonces, en la Ser, y lo sigue habiendo, y ahí fue donde escuchamos la noticia. Un palo de la ostia porque yo no sabía ni quien era Agustín Rueda, y al enterarme de la movida esa y saber como lo habían matado …

¿Una tortura bestial no?
Sobre todo lo viví mas en primera persona porque Chema el pobrecillo se quedó destrozadísimo, eso fue un palo para él terrible. Conocía, si que conocía a los compañeros que detuvieron con la movida del butrón este*, pues varios de ellos eran coleguillas míos. Eran seis o siete. Por ejemplo el Alfredo Casal, que éste estuvo conmigo hasta el final. Que éste es una sorpresa porque es de los que luego se ha enrollado muy mal, la casa okupada de Barcelona, el Casal de la Montaña, pues éste se ofreció para arreglar un poco la casa, porque él es un manitas, como carpintero, y al final les choreó todo el dinero que recaudaron y se fue. Pero vamos a Agustín no tuve ocasión de conocerlo.
“…”
En la celda de Agustín estaban Agustín y el Alfredo, no? Que el fue testigo de cómo le mataron. Que la paliza se la dieron a todos por igual pero con el Agustín se pasaron mas y cayó, no que se pasaron mas, se les fue un poco mas, le dieron un golpe mas dado en cualquier sitio, pero las palizas estaban el cura, eran las celdas de los antiguos condenados a muerte, estaba el cura y estaba el medico, el medico dirigía como los nazis: hasta donde podían llegar y hasta donde no, para que no se les fuera las manos Y Agustín decía: que me estáis matando, que me estáis matando que no siento las piernas , les decía Agustín a ellos no? Y vino el medico le pinchó en las piernas y no reaccionó. Y dijo: nada es que estos anarquistas tienen muchos cojones” sabes? “Seguir, seguir”, y se estaba muriendo ya, que ya le tenían cadáver, y se les murió.
“…”

¿Tienes amigos de antaño? Algunos serán inolvidables. ¿Que te parece?
Sí, claro que sí. Pero muchos no, ya quedan pocos, la mayoría están muertos, y quedan muy poquitos. El otro día estuve en un homenaje a un compañero de los comandos autónomos, al Cabra, y fuimos al homenaje 200 personas. Nos juntamos ahí, en el homenaje, pero así conocer personalmente del rollo nuestro, o bien del talego o bien de los comandos autónomos libertarios, pues éramos 6 o 7 o 8 personas como mucho.

¿Que relación había entre los comandos autónomos?
Pues son autónomos en cuanto a que tienen relación entre ellos… algunos tenían relación, otros ni siquiera tenían relación, se luchaba con la idea de la autonomía

¿Pero todo autónomo es libertario?
No, yo tuve relación con los comandos autónomos anticapitalistas, que también se les denominaba como autónomos, en Euskadi, pero en definitiva era lo mismo, la autonomía que defendían para Euskadi y para el resto del estado era la misma que los autónomos libertarios. No estaban con ETA, en ese momento tampoco estaban contra ETA. Pero el Cabra, este compañero que murió, este tenía una máxima que las pintaba en las puertas de las celdas, que digo un día de estos nos matan, les ponía pintadas a los mas radicales de ETA, les ponía “etarra de hoy, policía de mañana”, en euskera, ¿no? y claro eran unas provocaciones que decías “un día salimos de aquí colgaos”. Y estaban ya hasta los huevos. El Cabra había militado también en los mili, muchos de los autónomos anticapitalistas habían militado en los poli milis también.

¿Que quiere decir?
ETA político- militar. Pero los autónomos anticapitalistas en Euskadi se vivía muchísimo, a nivel solidario sobre todo. Lo que tenían ellos, que no teníamos los autónomos libertarios, el apoyo de las bases sociales. Tenían mucho apoyo del movimiento obrero. Al contrario que los movimientos autónomos libertarios no tenía apoyo de la base obrera, o sea había apoyo pero mínimo. A nivel generalizado no había. Y había críticas, la parte sindical seguía el rollo CNT. CGT todavía no existía, CNT decía cosas como que éramos los pistoleros, nos llamaba pistoleros, o cosas así. Pero luego pues dentro de CNT, por ejemplo mi compañera era de CNT, era la secretaria de oficios varios. Yo no llegue a militar en CNT, pero a nivel personal había mucha relación de gente ¿no? Conocías gente en los bares de Barcelona, la Boquería, la Rivolata, la Fragua,… y en todos estos sitios coincidíamos con gente de CNT, teníamos relación con gente que militaba en CNT. Mi compañera cuidaba a los niños de la que entonces era la directora de la Soli**, Carmen Díaz, y el compañero de Carmen Díaz era fiscal, me acuerdo que teníamos muchos debates,” pero bueno un fiscal como es que esta en contra de las cárceles”, pero no, él lo decía públicamente que él estaba en contra de la cárceles, pero el tío se enrollaba ¿no? No tenia militancia directa en CNT, pero su compañera, la madre de sus hijos, ella era la directora de la Soli, o sea que la tía estaba implicada y no se escondía, pero él por su cargo pues no daba tanto la cara públicamente. A nivel intelectual si, escribía en todas las revistas de aquella época, el Viejo Topo, Bicicleta, Ajoblanco, había muchísima prensa en aquellos años.

¿Como fue tu vida después de aquellos años tan duros?
Yo estuve 11 años aquí. E hicimos de todo, pues de las expropiaciones que hacíamos, éramos el mismo grupo pero bueno, se iba saliendo gente, otros se incorporaban al grupo…, y nosotros lo que hacíamos eran expropiaciones, básicamente. Y la mayoría de lo que sacas,… al estar clandestino gastas mucho dinero, porque tienes que llevar una vida… además coincidimos con la época del Corcuera cuando dio la imagen el terrorista que dijo que el terrorista era: pantalón vaquero, …, que no tenías animales, vivías solo en el piso, no se le conocía un trabajo fijo, solía cambiar de piso… y tal. Entonces a partir de ahí pasamos todos a vestir de Adolfo Domínguez, ¿sabes? Se nos acabo el chollo.
“…”

Te aplicaban la ley de vagos y maleantes o algo así…
Yo he pagado: la ley de vagos y maleantes, la ley de peligrosidad social, yo he pagado todas las leyes habidas y por haber. Son leyes tan arbitrarias como que no tenías que tener delito, necesariamente para que te condenaran. A mi me condenaron a 3 años, un año y medio por la ley de vagos y maleantes, y luego cambiaron la ley de vagos y pusieron la ley de peligrosidad social y me condenaron otro año y medio, o sea que 3 años por el morro sin hacer falta delito. Yo tenía delito pero es que no hacía falta delito, o sea los homosexuales, lo tenían por el solo echo de ser homosexuales. “…” También existía el arresto gubernativo que ese era peor todavía, ese si que era de cojones, ahí si que no necesitabas ni delito ni nada, solo con mirarle mal o bien a un madero y él considerara que tú le habías mirado mal, o que tú le cayeras mal a un madero, por la razón que fuera, tenían tanto poder que te detenían, te pedían la documentación y si consideraban por lo que fuera que eras sospechoso de algo, no tenían que decirte de lo que era, y quince días o 30 días. Lo máximo eran 30 días, pero no pasaba ni por el juzgado, ni por el juez. De la comisaria al talego. A los quince días salías, o al mes, depende del arresto que fuera ¿no? Esa fue una de las reivindicaciones que se empezaron a hacer con la coordinadora de Copel, las primeras reivindicaciones eran esas.

Cuéntanos algo de la Copel.
Empezó por la solidaridad con los más puteados.
“…”
Pasamos noches enteras escribiendo un panfleto uno a uno con un rotulador o un lapicero o lo que tuviéramos y salías con la muñeca hinchada de pasar toda la noche escribiendo panfletos y la coletilla final era “ Compañero no lo tires pásalo al mas próximo” Entonces salías al patio cada mañana nos poníamos en las ventanas que daban al patio y los seis o 7 que éramos que no éramos mas y los tirábamos al patio salían volando, la gente los cogía y se lo iban pasando de uno a otro para que leyeran no? Convocatorias de huelga de hambre , denuncias de un funcionario que había maltratado a uno, o convocatorias de asambleas, , o las reivindicaciones , o que era la Copel, para que la gente supiera que era eso no?
“…”

¿Erais solo comunes?
Si en principio comunes, pero éramos comunes que ya teníamos una cierta conciencia, había gente no había tenido contacto con presos anarquistas, o sea políticos, y no había leído ningún panfleto. Yo me acuerdo que nos juntamos la gente del Grapo la gente de ETA, ¿no? que eran marxistas. Pero claro las lecturas que ellos tenían pues era Marx, Lenin, y Engels y compañía. Porque en la biblioteca de los talegos no había libros, estaba el Quijote y cuatro o cinco más y ya está, te los leías y ya se ha acabado. Y muchos de ellos les arrancaban hojas para limpiarse el culo o sea que…

Tendrás algunos buenos amigos de esa época ¿Qué te parece?
Ya te digo, pues igual que yo controle, que sigan manteniendo una actividad está Daniel, el Agus, que ha escrito un libro y lo han editado ya, además en dos tomos, o sea que ha debido escribir allí todas las batallitas, 24 años. Debe ser muy interesante porque Agus tiene experiencias muy buenas, algunos en Barcelona, algunos desperdigados, que sabemos que están vivos pero tampoco tenemos relación con ellos, no sabemos donde están, pero vamos ya te digo 5 o 6 personas.

¿Como ves el movimiento actual del anarquismo?
Hombre yo estoy muy desconectado, porque los 18 años que he estado con la tienda eso era como un auto secuestro, marginado. Pero vamos la relación que tengo aquí con coleguitas, esos son el futuro. Yo me informo por el nodo50, por colegas como vosotros y porque todo lo que me llega lo leo. Pero no tengo una capacidad de analizar,… yo soy optimista ¿no? Soy optimista porque he vivido situaciones, tengo 56 años ya, y he visto situaciones de estas de resurgires de movimientos autónomos, que son espontáneos, que de repente a la gente se les hinchan los cojones, y hay un mínimo de asociacionismo y ese mínimo hace como un imán y atrae a todo el mundo que está hasta los huevos.

¿Y no crees que hay también mucho conformismo últimamente?
Sí pero se pasa de una situación a la otra en poco tiempo.
Son explosiones de repente que no se lo espera nadie, ni ellos.
Yo creo que sí, por ejemplo lo de Grecia. Hay un caldo de cultivo. Hay un caldo de cultivo porque ya había mucha gente ¿no?, asociada y el movimiento anarquista griego tiene muchas bases. Pero que de repente pues por una muerte de un compañero la gente dice hasta aquí, y ya está. Una explosión de esas ojala ¿no? Pero claro el poder también tiene muchos recursos. He vivido situaciones y también he vivido también la decadencia. Por ejemplo cuando el caso Scala***, y otros casos, como del Banco Central de Barcelona que eran claramente los infiltrados. Y el caso Scala por ejemplo restó militancia al movimiento libertario muchísima. Con el rollo que les acusaron y no habían sido. Hasta que se consiguió demostrar habían pasado 10 o 15 años hasta que se cerró el sumario. Luego ya salieron en libertad pero ya qué. Que no había que dorarles la píldora a los compañeros que ellos estaban muy orgullosos de lo que habían echo los compas, de haber sido presos. Pero por lo menos que se sepa a nivel publico del resto de la población española que supieran eran inocentes, que eso había sido un montaje policial y que se supiera con que fines se había echo ¿no? Y había mucha militancia, que CNT ya no tenia los millones de afiliados de la guerra civil pero que tenían muchísima militancia.

200.000 o 300.000.
Iban creciendo muchísimo y luchas muy fuertes como la huelga de gasolineras o muchas huelgas salvajes que se hicieron, que ostias, que tienen ya un poder que se acojonaron, y entonces como estaba el Martin Villa de la época, pues hicieron el caso Scala que fue descarado, y tuvo muchos infiltrados y creó muy mal rollo en los sindicatos. Que yo me acuerdo en esa época cuando yo estaba clandestino, yo no podía ir a los sindicatos, tenía compañeros o mi compañera o amigos nuestros que estaban en el sindicato y la cita tenía que ser en sitios que no fuera el sindicato porque nunca sabías qué infiltrado había allí. Y en el barrio lo mismo, y los bares lo mismo, tu salías de noche a los bares, y había 4 o 5, y sabías que ese era infiltrado seguro. Entonces tampoco podías acercarte. Y eso creó muy mal rollo, mucha desconfianza entre los compañeros, las asambleas estaban boicoteadas, manipuladas, entonces la gente empezó a desengañarse y se fue alejando. Y ahí ya vino un bajón de la ostia.
MOTIN DEL 18 DE JULIO
¿De que año fue?

18 de julio del 78 creo, pues estuvimos tres días en los tejados amotinados, aguantamos, y la cárcel estaba tomada, todo Carabanchel estaba tomado y Carabanchel es gigante. Y veis al apoyo de la gente, anarquistas, comunistas, había todo el mundo o sea que eran miles y miles de personas apoyando, haciendo hogueras, para que viéramos que estábamos apoyados por ellos no? Y eso nos dio alas. Estuvimos tres días sin comida, sin agua, nos cortaron el agua con 30 o 40 grados al sol, arriba sin una puta sombra, tirándonos botes de humo desde los helicópteros con botes de 15 kilos… y caía eso y hacia un ruido de la ostia. Y luego desde las otras galerías tirándonos pelotas de goma, balas de goma, balas de verdad, que también había heridos de balas de plomo, o sea era la ostia. Botes pequeños que tiraban con fusiles, nos tenían atosigaos. Muchísimos heridos, muertos también, esos días, y esto también fue una explosión. También ya estaba todo preparado porque nos coordinamos, ya había una galería que era (la Rotonda la llamaban) donde ya se destinaban a los presos mas conflictivos que ellos consideraban de Copel, los que participaban en las asambleas. Ellos iban fichando no? Y entonces a los que mas molestaban, a los mas reivindicativos pues los seleccionaban y los metían en la rotonda. Y yo cuando entré no me llevaron a la rotonda y me llevaron a la galería de ingreso normal. Reincidentes pero que no estaba… había gente de Copel, pero que ellos no consideraban que eran conflictivos como para tenerlos vigilados en la rotonda.
“…”
Y el 18 de Julio coordinamos lo del motín, subieron de la Rotonda al tejado 6 o 7 compañeros
“…”
Se unió valencia, se unió Barcelona, Sevilla, Málaga Valladolid, y en casi todas las cárceles empezaron a subirse a los tejados y a romperlo todo y destrozarlo todo. . Se destrozaron más de diecisiete cárceles. “…”

Entonces que pasó? Que a partir de ahí empezó a extender por todas las cárceles las historia de Copel

¿Y no cedieron en nada?
Si, a partir de ahí a partir de 18 de julio la primera ley ejecutiva que se hizo fue la reforma general penitenciaria, la primera ley que hicieron en democracia fue esa, o sea fíjate si les urgía que no existía ni la ley y de repente cuando vieron la movida dijeron ostias rápidamente una ley para sujetar esto. Y la ley funcionaba porque era divide y vencerás de napoleón. Que pasó que las reivindicaciones que hacíamos nosotros tanto muchísimos presos como yo de los años que estadio allí, yo no conseguí nada. Ni bis a bis, ni permisos, ni beneficios de ningún tipo. Solo se lo dieron a los presos que no tenían sanciones, pero los que habíamos mas luchado por conseguir eso nunca conseguimos nada. A nosotros lo que hicieron fue encerrarnos en celulares, fue la respuesta.

¿Y la prensa en todo esto, nunca metió baza?
No, metió mucha baza, por suerte para nosotros, en aquellos años , El País, y luego había mucha prensa alternativa, el Viejo Topo, El Hermano Lobo, , Bicicleta, Ajoblanco, es que había un montón de revistas, y luego una revista muy buena de Barcelona, “Quienes”, que era” quienes nunca tuvieron la palabra la toman ya”, la revista funcionó de putísima madre muchísimos años, y luego cualquier cosa que mandabas al País, o al Egin, te publicaban , cualquier cosa, si era la coordinadora de Copel, te publicaban. Luego había compañeros que firmaban con su nombre y apellidos ¿no?

“…” Y estuvimos moviéndonos en Portugal un par de años. Haciendo expropiaciones, ayudando a los presos , el dinero que se expropiaba aquí en España básicamente era destinado pues a abogados para defender a presos, a familiares para que pudieran ir a visitarlos pal transporte, para mandarle ropa o lo que se pudieran, para preparar fugas, comprar carnes de identidad, o pasaportes, se destinaba para eso todo el dinero de la expropiación, y para vivir nosotros que es lo que salía mas caro porque cada 2 o 3 meses tenías que cambiar de casa.

¿Las alquilabais?
Claro, tenías que alquilarlas en barrios de clase media alta, no podías en barrios de currante porque si veían que no currabas, que estabas en el paro, que no echabas la partida en el bar de abajo o no te echabas el canuto con el de la esquina ya eras un bicho raro, entonces no podías dar el cante, no? Tenías que ir a sitios de esos donde nadie te preguntara donde tu hicieras lo que te diese la gana, que eras escritor o traductor o eras abogado o cualquier historia, profesión liberal y colaba, por lo menos 6 meses colaba, luego ya te ibas a otro lado. Y unas veces por eso, otras veces se quemaba por un vecino, o por caída de un compañero,… se quemaban las casas continuamente.

DEMOLICIÓN DE CARABANCHEL
Querían que diéramos la opinión y que fuéramos a la manifestación que hubo para la no destrucción de Carabanchel. Pero nosotros no nos hemos manifestado porque tenemos muchas contradicciones. Cuando fuimos al homenaje del Cabra lo estuvimos hablando allí y con un gente de Euskadi que también habían estado en Carabanchel. Yo por un lado pensaba que era una putada tirarla visto desde allí porque pueden hacerse cosas que tengan un interés social para gente de ese barrio no? Ya que han estado aguantando el talego tantos años que lo pudieran utilizar para algo constructivo, que lo pudieran disfrutar ahora no? Pero por otro lado decía: con tanta tortura, tanto daño que han hecho con esa cárcel, con esa historia negra que tiene no?… yo decía joder nos hemos jugado la vida para destrozarla como nos ha pasado y ahora vamos a apoyar el que se arregle, que no se destruya? Entonces teníamos esa dicotomía ahí que nos impedía un poco públicamente hacer una declaración sabes? Porque yo por ejemplo con la gente del barrio pues empatizo con ellos, estoy de acuerdo con ellos no? Si se puede hacer un museo de la historia pues mejor, para que no se olvide lo que pasó. Lo que pasa que también es muy romántico no? Esos museos en definitiva, de que sirve tener ese museo para que se sepa lo que pasó si lo que está pasando es igual o peor! De cada cárcel había que hacer un museo no?… Yo he pensado que simplemente lo mejor era destruirlos todos, y el museo pues en el hueco que quede pues yo que se, poner una placa con la memoria de los compañeros que han palmado ahí, y ya está.

*Fue una muerte con ensañamiento realizada metódicamente por los carceleros de Carabanchel después de descubrir un túnel de fuga.
**Se refiere al periódico Solidaridad Obrera, publicación de la CNT de Cataluña. Fundado en 1907.
***El Caso Scala fue el proceso judicial desatado a raíz de un incendio provocado en la sala de fiestas Scala de Barcelona el 15 de enero de 1978, después de una manifestación, que resultó con la muerte de cuatro personas y en el que se intentó inculpar a las organizaciones anarquistas CNT y FAI. Un montaje policial y judicial que perjudicó a estas organizaciones.