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VOTAR ES UN ACTO DE PEREZA

Viernes, Marzo 23rd, 2007

VOTAR ES UN ACTO DE PEREZA, ya que delegas todas las decisiones sociales en otros. Dentro de poco va a haber elecciones municipales, y otra vez los partidos políticos llenarán nuestro día a día de panfletos, carteles y mítines para convencernos que su partido es el único bueno, el único honrado, el que nos salvará del paro, de la droga, del terrorismo y del cambio climático. Parecerá poco a poco que dejaran de arrellanarse en su sillón pensando en su poder, o quizá de llenar sus maletines de billetes de quinientos, y de golpe y porrazo sintiesen la necesidad de explicarnos qué necesarios son para nuestras vidas. Toda una avalancha de mensajes, acusaciones, cifras, siglas, musiquillas y logotipos con el único objetivo de que vayamos y metamos un papel con el nombre de su partido, de su lista cerrada de salvadores elegidos. Se nos presentan como superhombres entregados a la sacrificada tarea de mejorar nuestras vidas, porque ellos creen saber lo que nosotros, los de abajo, ignorantes y caóticos, necesitamos. Bueno, no todos, muchos simplemente tienen vocación de ladrón de guante blanco, pero el rasgo común de todos los políticos es el afán de poder, el creerse con la capacidad de organizar la vida de todo el mundo, y de hacer uso de la policía si alguien no acepta sus decisiones por las buenas. Nos vienen a decir que solo ellos, tal o cual sigla, saben qué necesita el pueblo, a pesar de que todos sus antecedentes sin excepción han decepcionado al pueblo (tanto en democracia, como en dictadura, como con republica, como con monarquía, como con…) El político afirma que el sí, que el es de verdad honrado, incorruptible e inmune a la célebres frases que decimos los de abajo: “el poder corrompe”, o “son el mismo perro con diferente collar”.
  

   Afortunadamente no hace falta ser anarquista (y por tanto creer que se puede funcionar sin políticos, sin elecciones y sin jerarquía) para no votar, mucha gente simplemente se da cuenta de que le toman el pelo y no se rebaja a meter un papel en una urna. Si a esto le sumamos la inestimable ayuda de los perezosos, los inmigrantes que no pueden votar, los menores de edad,… la abstención siempre “gana” indiscutiblemente. Ningún partido se acerca nunca al 50% de apoyo de la población real ni por asomo, solo cuenta con el beneplácito de una pequeña minoría. Cualquier político se asusta cuando hay alta abstención, y sus medios de comunicación antes de la elecciones se esfuerzan por llamar vagos a quienes no participan de la farsa, y después ignorar olímpicamente los datos de abstención en el resultado final.
   

   Hay gente que piensa también que todos son iguales, que el problema es el sistema en si, y no se abstiene, crea partidos que no pretenden gobernar, sino concienciar de algún problema en particular (como el partido por la legalización de la marihuana) o deslegitimar el sistema dejando escaños vacíos. Otros apostamos por la abstención activa, o sea, en vez de meter un papel en una caja cada cuatro años y después dejar que te gobiernen, no votamos, e intentamos mejorar nuestro entorno cotidiano, nuestros barrios y pueblos. Porque hay mucho que hacer fuera del pasteleo electoral y los partidos. Cuando una sociedad tiene una amplia red de asociaciones barriales, colectivos ecologistas, sindicatos combativos (no me refiero precisamente a CCOO ni a UGT, como imaginará el lector), ateneos y agrupaciones culturales, solidaridad entre vecinos, … Cuando esto pasa el poder, sea del partido que sea, tiene mucho mas difícil el hacer lo que le venga en gana, y la gente de los barrios empieza a ganar batallas,  o por lo menos a no permitir algunas injusticias.
  

   Lo que quiero decir con todo esto es que frente a la corrupción política, a que hagan lo que les parece, a que se preocupen por sus cuentas corrientes en vez de nosotros, la solución para quitar las antenas de telefonía, de que no aparezcan peleas, bandas, drogadicción y que cada uno pase de su vecino (como pasa en barrios desestructurados donde todo el mundo va a su bola), la solución no es votar, que sirve de bien poco, sino crear una amplia red vecinal, que nos defienda de los que estén arriba y nos permita mejorar nosotros mismos nuestras vidas sin esperar inútilmente que los de arriba hagan algo. Ese es un camino real para mejorarnos, de disfrutar de la vida social, de pasar buenos ratos, y de cambiar nuestro entorno. Algunas personas creemos que vale la pena luchar por la solidaridad entre vecinos, por la vida barrial amistosa, respetuosa, alegre y combativa. Muchos creemos que es la manera de escapar del TRABAJAR-CONSUMIR-DORMIR que es el modelo de vida que nos impone el sistema capitalista. La sociedad está diseñada para educarnos en los valores de la competitividad, el trabajo y el consumo. Intentemos pues nosotros crear ambientes donde lo que nos mueva sea únicamente la solidaridad, la libertad, el respeto al diferente, el apoyo mutuo, la cultura barrial, la asamblea, la palabra y la igualdad.
  

   Le invito al lector a participar y asociarse (en colectivos asamblearios, horizontales y no manejados por ningún partido ni persona, por supuesto), ya verá como es mucho mas satisfactorio que votar, y mucho mas enriquecedor y también (por que no) divertido.
 
Macarrón
 

EDUCACION - REPRESION

Domingo, Enero 21st, 2007

Cualquiera sabe que la mejor manera para dominar a un pueblo es educarles en los valores que los dirigentes desean. No es de extrañar, por tanto, que un sistema violento y asesino como el nuestro trate de perpetuarse en sus cachorros y que los educadores se conviertan en los fieles “voceros” del amo.

   La escuela no enseña solo a ser violento sino que ella misma es violenta en sus principios. Es violenta y genera violencia cuando excluye al que no puede o al que no sabe: el médico que cura solo al sano y olvida al enfermo eso es un colegio. Al alumno que es capaz de responder a las expectativas, se le premia, al que no es capaz se le castiga. Al alumno que tiene todos los medios para llegar a los objetivos ( libros en casa, cultura, incentivos…) se le premia para que no abandone; al que no ( el que tiene que colaborar económicamente, el que no tiene acceso a la cultura, el que estudiar es un castigo…) se le castiga y se le abandona. Y sin embargo, el maestro se puede permitir el lujo de que eso pase sin que reciba ninguna crítica ( él no es castigado). No me imagino a un mecánico cobrando lo mismo por un coche que ha arreglado que por uno que no ha podido. Me imagino la cara de estupor del cliente ante el mecánico que, lavándose las manos contesta: son 120 pero la avería sigue ahí. El maestro cobra igual por un suspenso que por un aprobado ( incluso tiene más prestigio el que suspende que el que no).

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   La escuela es violenta y genera violencia cuando impone un sistema de premios y castigos tan arbitrarios: un niño que quiera prosperar en la escuela tendrá que aprender a hacer frases que nunca va a utilizar, a superar exámenes que no sirven para su vida, a resolver problemas que nunca se podrán plantear en un mundo como el nuestro. Mientras, si en alguna ocasión se plantea poner en duda la autoridad de un maestro, la validez de un método o la veracidad de una teoría (hay libros que definen la pobreza en el mundo como un problema de superpoblación, o de origen científico) será duramente reprimido. El premiado, el que se acomoda, el castigado el que lucha y resiste: el que se pregunta, el que se mueve, el que cuestiona… ese es el impertinente y es violentamente reprimido.

   La escuela es violenta cuan nos opone: todo se hace en oposición y no en cooperación. Poniendo un número cerrado de alumnos que pueden entrar en la universidad, poniendo un número cerrado de becas, de matrículas de honor… consigues que los alumnos no crean conveniente ayudarse porque el otro es mi enemigo: si él triunfa, a mi me quita posibilidades. La propia estructura de los centros es de mera oposición: de mi compañero solo veo el cogote y de mi profesor (un gran ojo vigilante) veo todo. Las competiciones entre cursos, clases y ningún espacio reservado para el encuentro o la asamblea, para el debate, para la autogestión (no es una mera participación descafeinada y desilusionante). El timbre que marca la entrada a la fábrica, la producción en cadena que nos va dando las piezas necesarias y el timbre a la salida. La fábrica de carnaza.

   La escuela es la mejor herramienta de este sistema. Los maestros cumplimos a rajatabla el programa planteado y los alumnos superan con creces las previsiones: chicos violentos, desesperanzados y con ganas de perpetuar un sistema que les ha hecho así. Los programas de estudios, las reformas educativas, las directrices europeas… todas ellas has sido consensuadas en las mesas de los empresarios: ¿Cómo van a querer ellos, los asesinos, que aprendamos a pensar? ¿Cómo van a permitir que nos guste colaborar y que queramos autogestionar nuestra educación? ¿Cómo van a permitir que enseñemos solidaridad? La educación se presenta como una profesión poco valorada que son los profesionales los que se han prostituido para gustar al patrón. Son ellos los primeros que desean mantener un estatus superior con respecto a sus alumnos; son ellos los que no han querido preocuparse de hacer pensar: no vaya a se que los alumnos se den cuenta de que son más y más fuertes.
 

Álvaro Muñoz
Profesor de filosofía y letras.

(Extraído del CD de SIN DIOS “Recortes de libertad” y “solidaridad”)

IGNORANCIA / FALTA DE ESPÍRITU CRÍTICO / INTERÉS POR ALGO

Sábado, Diciembre 9th, 2006

Muy probablemente, si a cualquier persona de la calle se le pregunta cuales opina que son los mayores problemas de la humanidad actualmente responderá que el terrorismo, el paro, las guerras, el hambre… Sin embargo, sería difícil encontrar alguien que respondiese que un gran problema es la ignorancia. Pues bien, si ignorancia se entiende no sólo como falta de conocimientos sobre algo, sino más bien como carencia de interés por las cosas o ausencia de espíritu crítico, este es un mal que afecta a gran parte de la población.

Pero, ¿qué significa “carencia de interés por las cosas” o “ausencia de espíritu crítico”? Al hablar de “interés por las cosas”, me refiero a la intención de conocer: conocer el mundo que nos rodea, preguntarse el porqué de todas las cosas, como son y como funcionan, desde lo más cotidiano, hasta los secretos más profundos del Universo.

Podría usted responder que por qué molestarse en aprender, si ciertamente ese cuesta esfuerzo, tiempo, y además no es “productivo”. E incluso podría argumentar que usted ya sabe todo lo que tiene que saber para vivir bien.

Pues bien, hay dos razones fundamentales para preocuparse por conocer:

Aunque en principio  pueda parecer lo contrario el satisfacer la curiosidad es un placer y casi diría un deber si usted se considera persona. Me explico:

Usted vive en el mundo, en el Universo, en la realidad. Pero, ¿qué es el Universo / la realidad?, ¿Se ha preguntado  alguna vez algo sobre ese Universo en el que usted vive?. Por ejemplo, ¿cómo de grande es el Universo?. Si el Universo es el conjunto de todo, ¿qué hay más haya de los límites del Universo?. Si el Universo tuvo un principio, ¿qué había antes de ese principio?, ¿Por qué vuela un avión si es más pesado que el aire?, ¿De que están “hechas” las partículas más pequeñas que constituyen la materia?. Si la Tierra gira a gran velocidad, ¿por qué la atmósfera no sale despedida?, ¿Por qué la luz se “dobla” al entrar en el agua?, ¿Por qué una mancha mojada  en una tela es más oscura?, ¿Por qué la Luna siempre está orientada con la misma cara hacia la Tierra?, ¿Por qué son salados los océanos?, ¿Por qué es imposible viajar más rápido que la luz?.

   Además de vivir en un Universo físico, usted vive en una sociedad, y sus problemas le afectan más o menos directamente. Por ello  es necesario  conocer cuáles son esos problemas. Llegado a este punto, usted tiene dos opciones: la primera es fiarse simplemente de la información que le dan los medios de comunicación. Pero lo cierto es que esos medios de comunicación pertenecen bien al Estado, o bien a empresas privadas, y en cualquiera de los dos casos hay intereses (políticos, económicos…) que modelan la información la información que se va a dar. Además, hay que tener en cuanta que los periodistas no son expertos en aquellos temas de los que informan y muy frecuentemente los abordan de una manera demasiado superficial.

El resultado de esos dos factores es una información sesgada y falaz. Por poner algunos ejemplos: por más que los medios de comunicación tratan el conflicto entre palestinos e israelíes, muy rara vez se habla de la escasez de agua y de la salinización de las tierras de cultivo debida a un uso abusivo de los recursos agrícolas por parte de Israel como causas fundamentales del problema. Igualmente, cuando aparece el tema  del envejecimiento de la población española y el enorme problema económico que esto generará en el futuro, la solución que se propone desde los medios de comunicación  es incrementar el número de nacimientos sin llegar siquiera a mencionar  que el problema y a la vez la solución, pueden encontrarse en cómo está distribuida la riqueza.

Así se podría seguir poniendo ejemplos con cualquier tema. Sin embargo, como he comentado hay una alternativa a la creencia indiscriminada: la alternativa de dudar, de no creerse en principio lo que los grandes medios nos cuentan, de intentar informarse leyendo libros, hablando con gente, asistiendo a charlas…

En definitiva, la alternativa de intentar adquirir la capacidad de analizar críticamente, porque nosotros las personas de a pie estamos totalmente indefensos de un espíritu crítico. Mientras no tengamos esa capacidad de preguntarnos por todo y cuestionarlo todo, estaremos viviendo en una realidad ficticia, construida a través de los medios de comunicación  por grandes grupos con intereses económicos que sólo consideran al ciudadano un consumidor potencial.

El resultado de eso será (de hecho, es) una sociedad del bienestar (en la que los individuos están, como puede estar un mueble) y no del bienser (en la que las personas sean quienes la construyen a su medida, y no a la de los intereses del mercado).

Por eso, yo le animo a usted a que se pregunte por todo, a que sea una persona curiosa, pues es tanto o más importante hacerse preguntas que saber las respuestas, porque quien pregunta ya tiene parte de la respuesta.

M.G.R.